Politdivos 1.0 y la Comparsa del Top-down (post-90)

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apalancamiento negativoEste post es reivindicativo y va de catarsis con regustillo político. Lo 2.0 tiene, para bien y para mal, mucho de esto.

El detonante no es reciente, es un evento al que asistí hace unos meses, pero tuvo buen fijador para quedarse en la recámara y esperar el momento en que hiciera chispas con mi consciencia. Este lunes es el día.

Solo voy a hablar de la punta del iceberg, de lo que se aprecia más a simple vista. El meollo está sumergido y necesitaría una longitud que no tengo disponible en formato-post.

Esto del Top-down (de-arriba-a-abajo), está claro que, no lo acabo de digerir. Debo ser de otro barrio. Yo, que crecí en una sociedad donde inyectan  en vena grandes dosis de complacencia hacia el Poder, debo tener algún gen rebelde perdido en el ADN que chirrea con la perniciosa costumbre de convertir a los políticos en divos.

De ahí viene lo de politdivos”, un palabro que escuche decir a alguien alguna vez pero que no consigo recordar a quién, así que el término no es mío. Hablemos, entonces, de políticos-que-se-comportan-como-divos, una práctica muy 1.0 a la que contribuimos todos alimentando el molino, el círculo vicioso del Top-Down.

Yendo al grano, este post trata sobre algunos (malos) hábitos que rodean la participación de un político y “autoridades” (dígase un alcalde, un consejero, un ministro, etc.) a esas reuniones y eventos a los que asistimos tan a menudo.

Estos actos son un buen escaparate para ver al político de turno en su salsa, manifestándose en su esencia, ¡¡y en la “nuestra”!!, porque es ahí donde la interacción mutua se proyecta de forma pública.

Lo primero que quiero decir es que el divo es divo porque la comparsa lo consiente, lo adora, lo mima y lo malcría. Ahí estamos los indios aplaudiendo al cacique y colmándolo de atenciones. Contribuyendo, además, a que se aísle y viva en su nube.

1) Poltronas para autoridades

Para intentar demostrar eso, empezaré por la práctica de reservar asientos separados para las “autoridades”. Las dos primeras filas están blindadas. No se permite su uso por la Plebe. Incluso es posible que esos asientos permanezcan vacíos una vez empezado el acto porque nadie se atreve a quitarle los nombres y apellidos del ausente. He visto incluso gente de pié, al fondo, mientras que algunos de esos asientos siguen vacíos.

Y yo me pregunto: ¿No sería mejor que las “autoridades” se mezclen un poquito más con el pueblo? En lugar del jefe-se-sienta-con-jefe, ¿por qué no aprovechar la oportunidad para propiciar interacciones aleatorias con gente común, con el vecino del asiento, sin que medie previamente un sesgo de autoridad? ¿O nos hemos olvidado que muchas innovaciones, y cosas buenas, han nacido de la casualidad y de la mezcla?

2) Trescientas personas esperan por una

El político que preside el acto se retrasa (no es la excepción sino la regla) y entonces ahí estamos tres centenares de personas haciendo tiempo hasta que el Don o la Doña llegue para dar por iniciado el cotarro.

Pero OJO, todavía nos puede pasar algo peor, y seguro que esto te suena… Resulta que llega el Político, ¡¡tarde!!, y se le ocurre la estupendísima idea de hacer un largo aparte con la Prensa, que es realmente para la que trabaja y dedica sus esmeros más frenéticos.

Ahí está el divo parloteando con la Prensa, repartiendo titulares, mientras seguimos sus borregos esperándole, como si nuestro tiempo no valiera para nada. Muy simétrico y equitativo aquello: 300 personas valen menos que 1.

jefe autoritario3) Han mandado a un sustituto…

Vaya, noticia de última hora, no viene el Consejero. Me convocaron con un cartel que se va a incumplir y no devuelven la entrada. Pero no pasa nada, seamos comprensivos, si es que nos estaba haciendo un favor en venir a vernos.

Así que tanto esperar pa’ que llegue otro. El sustituto al tomar la palabra justifica a su jefe con el tópico más aburrido y mitad-escandalosamente-sincero del mundo, diciendo: “El Consejero me ha pedido que le excuse porque le ha surgido un compromiso de agenda a última hora”.

Lo que no dice (aunque lo sabemos) es que su opción alternativa era bastante más interesante y rentable políticamente que estar ahí con nosotros, a pesar de que es a esto a lo que inicialmente se había comprometido. Si lo pensamos bien, ¿era éste el “compromiso”, no?

4) Suelta una chorrada y se va…

Para colmo, dice una chorrada, un discurso enlatado, aburrido, sin alma, para las cámaras (tan frías y oportunistas ellas), y a los 10 minutos tiene la desfachatez de irse corriendo para atender otro “compromiso de agenda”.

Todo encaja a la perfección en el espíritu Top-Down: el divo habla, discursa, se exhibe en fotografías, modela, adopta poses, saluda al pueblo, se escucha… pero no tiene tiempo para escuchar… siempre anda de prisa para conseguir dejar su impronta en el mayor número de periódicos, que es su verdadera prioridad.

Considerando los puntos anteriores, no me queda más remedio que pensar (y mira que lo siento) que los que estábamos ahí tenemos que ser gilipollas para esperar 40 minutos solo para escuchar semejante tontería.

5) El juego perverso de la Prensa

La prensa sale despavorida detrás del Político, cuando se va, y con ello los organizadores han conseguido que el evento salga en los periódicos.

Por cierto, el titular del periódico siempre empieza de este modo “El Alcalde inauguró…”. El centro de la atención está en el Alcalde, y no en la actividad propiamente dicha. Muy 1.0 eso, y es de las cosas que espero que cambien algún día. No me extraña que se sientan divos. Nosotros compramos esos periódicos y así alimentamos sin rechistar el bucle.

6) Fotos monocolor

¿Y las fotos partidarias? ¿Cuánto cuesta que políticos de partidos “rivales” compartan imagen y protagonismo?  Si convoca una institución secuestrada por un Partido, no van las autoridades que pertenecen al otro. Se trazan territorios, como en la jungla.

Esto último es pan-de-cada-día cuando vives en una ciudad como Málaga donde co-habitan partidos distintos en el Poder (PP en la ciudad y PSOE en la Comunidad Autónoma).

participacion-redes7) Las dichosas plaquitas

El evento que ningún político se pierde es aquel que consiste en inaugurar ladrillos. Jamás vas a ver que manden un sustituto para la fotografía porque van arrastrándose si es necesario.

Pues bien, ahí nos reunimos la comparsa alrededor del acto insufrible de correr la cortinita para desvelar al mundo la plaquita con el nombre de la autoridad de turno y esa frase personalista e inmerecida que dice: “El excelentísimo D. Fulano del Tal inauguró este edificio el…”.

Esas placas las borraba yo del mapa, las suprimía, con un argumento muy sencillo: ¿Qué importancia tiene el Ministro en todo esto? ¿Ha puesto un duro de su bolsillo el Ministro o quién ha financiado y costeado el edificio? ¿A quién tenemos que darle las gracias, al Ministro o a los contribuyentes?

Que el Ministro esté ahí es puramente anecdótico, o diría yo que es su deber, su deber con los votantes y los ciudadanos, y son éstos los que se merecen todo el protagonismo, y la plaquita.

Usted, Sr. Político, facilite, canalice y ayude, pero no se convierta en el centro de la atención. Es difícil de comprender (por lo menos para mí) esta práctica tan común de personalismo, una liturgia que pone ridículamente en evidencia la cultura del top-down en la que hemos crecido y que seguimos practicando.

Concluyendo…

Por terminar, quiero decir que es hora que nos demos cuenta que los políticos y la Administración están ahí para servirnos, y no al revés.

No pagan de su bolsillo nuestros empleos, no les debemos nada y están ahí porque los hemos elegido nosotros. El día que entendamos esto ¡¡de verdad!! van a cambiar muchas cosas en este mundo.

Pero no quiero caer en la práctica fácil de echar pelotas balones fuera. Somos parte del problema, somos la Comparsa del Top-Down. Ellos, los “Top”, son nuestro reflejo y no serán nunca ni peores ni mejores que nosotros. Van a ser tan buenos o tan malos como les dejemos.

Así que, quizás, haya que decir que (por ahora) tenemos los políticos que nos merecemos.

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Amalio Rey

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9 Respuestas a Politdivos 1.0 y la Comparsa del Top-down (post-90)

  1. Priya Sen 12/08/2016 20:19 #

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  2. Alisha Patel 12/08/2016 20:15 #

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  3. Amalio 31/07/2009 13:04 #

    Hola, amigos… voy a responder a vuestros interesantes comentarios:

    Francisco:
    Gracias por pasarte por aqui. Siempre es un placer. Tienes razon, el “protocolo” es un palabro que parece sagrado. No lo entiendo. Se refieren al protocolo como si fuera algo inamovible, como si fuera insustituible. Tambien entiendo que hay mucha gente que vive de ello, y ese es el lado humano y triste de la historia. No quiero perjudicar a nadie, ni desvalorizar a nadie, pero tenemos que buscar optimos sociales.

    JT:
    Falta mucho, pero vamos cogiendo carrerilla. Si gente como tu ya habla de Arquitectura 2.0, en un terreno tan elistista como sabes, en la politica tambien tenemos espacio para cambiar y mucho.

    Merce:
    Por supuesto que hay excepciones, muchas mas de las que parecen. Conozco a politicos extraordinarios. No quiero hablar del “politico” en generico, sino de esa “mayoría” que vemos expresandose por ahi. Sí que creo que la mayoría actúa segun estos habitos, desgraciadamente. Lo que dices del patetico baboseo… no podias definirlo de un modo mas grafico. En la “comparsa” hay mucha babosa… y eso lo llevo fatal…

    Senior:
    Bienvenido a estas tierras digitales. Conozco en persona el “elitismo latino” al que te refieres. Tambien lo hay “ibérico”, creeme… aunque es cierto que el “latino” es bastante peculiar. Pienso que es mas “a lo bestia”, menos sutil, y en ese sentido se le ve venir más facilmente. Me gusta la frase: “tranquilo, las cosas estan empezando a cambiar”. Pienso lo mismo!! Me alegro que te hayas divertido con la descripción… siempre es mejor reirse que llorar… y esa es un rasgo que habla muy bien de los plebeyos como nosotros… jjj

    Julio:
    Gracias de nuevo por tu conexion Apple-Cuba, me pica cerca. Es cierto, el “chollo politico” se reparte, y eso sostiene su supervivencia. El sistema es muy inteligente en esto: reparte y “moja” a la gente para que permanezca quieta. El sentido de supervivencia de la clase politica es impresionante, mucho mayor que el de las empresas. Oye, las cucharitas de las que hablas son un aliento de optimismo.. me gustan mas que lo que dijiste antes con eso de “no hay nada que hacer”. Esa frase la suprimimos de tus comentarios, vale??

    Nacho:
    El juego/sistema al que te refieres pudre, es verdad. Coincido contigo en que a veces parece que hacen doble vida. Pero con el tiempo… todo se contagia… el hipocrita se come al honesto… Gracias por visitarme…

  4. Nacho Muñoz 22/07/2009 00:00 #

    Tenemos los políticos que nos merecemos y, además, poco podemos hacer para cambiarlos, porque me en persona no son así, sólo que se transforman cuando entran en el juego/sistema en donde operan. A la fuerza tendrán que hacerse más “bottom up” y dejar de ser “top down”, lo que no sabemos es cuándo se podrá producir el cambio 🙁

  5. Julio Pérez-Tomé Román 21/07/2009 12:04 #

    Absolutamente de acuerdo. Lo que me preocupa es que igual de absolutamente de acuerdo contigo y conmigo están el 98% de los ciudadanos.

    Pero no tenemos nada que hacer a corto plazo porque el chollo político es que se han hecho con las riendas del carro. Lo único es que un día lo llevas tú y otro yo, pero poco más.

    Está viciado el sistema: políticos-medios de comunicación-empresarios se sostienen como los castillos de naipes. Basta con que no dejen acercarse a nadie no sea que se les caiga el chiringuito.

    Internet y las redes son una ventana sin barrotes de esta cárcel del sistema: basta con que la vayamos haciendo un poquito más grande como en esos túneles de las películas de campos de concentración: cucharadita a cucharadita.

  6. Senior Manager 21/07/2009 11:34 #

    Este elitismo latino que nos predispone a la pompa es porducto de nuestra cultura plebeya y será un poco difícil desligarla o erradicarla. Sobre todo porque mucho de ello está en la propia actitud del político, que debería comenzar a bajarse de su pedestal… Pero tranquilo, que las cosas están empezando a cambiar.
    Me he divertido mucho con este post y me ha recordado a muchos eventos en donde yo, era la plebe.
    Slds
    SM

  7. JT 20/07/2009 17:36 #

    Totalmente de acuerdo, aún le queda muucho a la política para cambiar a lo “2.0”… Pero todo llegará.

  8. merce 20/07/2009 15:31 #

    Estoy de acuerdo, aunque existen excepciones, esto suele ocurrir demasiado a menudo. Y ver como algunos babosean y les lamen el culo, mientras por detrás se cagan en ellos, es patético…

  9. Francisco Páez 20/07/2009 11:51 #

    Hola Amalio,

    Estoy de acuerdo contigo en estas reflexiones, que en más de una ocasión he compartido con amigos y compañeros.

    Sin embargo, desgraciadamente, todavía hay algunas personas que, no solo lo aceptan, sino que lo intentan justificar con temas como “dignidad del cargo”, “protocolo” y cosas parecidas.

    Yo también he sufrido casos como los que pones en tus ejemplos, en los que los políticos (y demás personajes públicos eventuales) dejan bien claro, con la connivencia de los organizadores, qué es lo importante del acto en cuestión.

    Queda mucho trabajo por delante hasta que los ciudadanos le demos a los políticos su verdadero ¿valor?.

    Gracias por publicar sobre un tema tan delicado. Se nota que llevaba tiempo picándote a ti también.

    Un abrazo.