Lentitud (post-119)

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relojA una persona como yo, que se dedica a la innovación, le cuesta mucho asimilar las ventajas de andar más despacio.

Lo entiendo a nivel personal, pero me costaría recetarlo a las empresas.

Los que nos dedicamos a esto andamos siempre por ahí repitiendo palabros como rapidez, velocidad, acelerar el time-to-market, ser ágiles, correr y más correr.

A más “líquida” va la sociedad, más de prisa sugerimos que anden las empresas. Literatura de esto abunda en nuestros libreros, y nos parece todo muy natural.

Esto me recuerda una frase estupenda que escuchó decir un amigo a un taxista: “cuando me falta tiempo, duermo más de prisa”, y así andamos todos.

En esa búsqueda encontré el libro Elogio a la lentitud”, de Carl Honore (RBA Libros), que explica los fundamentos del llamado “Movimiento Slow”, según el cual la lentitud no tiene que ver con la ineficacia sino con el equilibrio: actuar con rapidez cuando tiene sentido hacerlo, pero ser lentos si es lo que resulta más conveniente.

La obra de Carl Honore habla precisamente de esto, y es un libro que recomiendo. De hecho, a mí me parece que el Movimiento Slow es casi un hermano gemelo (y complementario) de la Teoría del Decrecimiento que comenté en mi post anterior.

La obsesión por el crecimiento te lleva a andar siempre de prisa. En cambio, si te planteas otros objetivos distintos al consumo, o al tamaño por el tamaño, entonces sí que es posible ralentizar el ritmo.

Carl Honore invita a ralentizar el paso en muchos ámbitos donde resulta más conveniente hacerlo, incluyendo el trabajo, la comida, las ciudades, el sexo, la medicina y el ocio, entre otros. Propone saborear más la vida, huir del agobio, recuperar nuestro tiempo, desacelerar el ciclo de vida y en definitiva, poner freno a lo que Honoré llama el “Turbo-capitalismo”.

elogio-de-la-lentitudOtra vez enlaza con los postulados de la Teoría del Decrecimiento que reclama una “reconquista del tiempo personal, de un tiempo cualitativo”, y lo explica así:

El Decrecimiento propone ralentizar para vivir más en sintonía con nuestros ritmos naturales, recuperar el gusto por caminar e ir en bicicleta, el contacto y el intercambio con otras personas, con la naturaleza, la relación humana del mercado de productores y el placer de la cocina basada en productos de temporada

¿Y si innováramos para andar más lentos?

Ahora en el mundo de la empresa 2.0 hablamos de “innovación continua” y de “Beta perpetuo”. Esto significa: ¡¡no pares nunca de innovar!! Se acabó el paradigma de la “gestión de versiones”, que te permitía pegarte un cierto descanso entre una versión y otra, mientras la empresa amortizaba con ventas los costes de desarrollo.

Entonces yo me pregunto: ¿cuándo paramos? ¿cuándo descansamos? Porque, pensándolo bien, la innovación continua puede generar tensión tanto en el que la produce (la empresa) como en el que la consume (los clientes).

No sé por qué intuyo que este modelo de innovación crónica tiene que tener algún efecto perverso. No me creo que sea tan bueno. Todo esto genera una entropía, un estrés innovador, que es contraproducente.

¿Los productos nunca se estabilizan? ¿Tenemos que estar cambiándolos constantemente y volviendo a re-aprender? ¿Qué necesidad hay de eso?

El Wikcionario define “entropía” de un modo que acierta de pleno en lo que quiero decir: 1) magnitud que identifica cantidad de desorden en un sistema, 2) magnitud que mide la cantidad de energía que se pierde, 3) medida de la cantidad de “ruido” presente en una señal, 4) tendencia de los sistemas al caos y al desorden con el paso del tiempo.

Esta prisa por vivir y por dejar atrás un evento (producto) tras otro sin disfrutar lo suficiente de lo conseguido es lo que me desconcierta del presente. Me apasiona la innovación, pero con una cadencia más humana. Nos estamos dejando llevar por el mercado, y no sé si hay otro camino posible.

Estas dudas quiero resumirlas con esta paradoja planteada por el libro “Menos es más”, de Nicolás Ridoux, que me parece fantástica y seguro que nos hace pensar:

Desde hace varios siglos, la esperanza de vida aumenta regularmente. Tenemos pues una vida objetivamente más larga, pero vamos tan apresurados que ¡ni siquiera nos damos cuenta! Corremos el riesgo de acabar percibiendo nuestra vida como subjetivamente más corta que la de nuestros antepasados”.

Descárgate el artículo completo en PDF

Para leer más:

Nicolas Ridoux: Por una vida más frugal (El País)

Elogio de la lentitud (Extracto del libro de Carl Honore)

El triunfo de la lentitud (Karelia Vazquez, El País)

Practique la pereza para recuperar el sentido de la vida

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Amalio Rey

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13 Responses to Lentitud (post-119)

  1. cumClavis 11/27/2009 at 21:07 #

    Bonito el post y sugerente. Muy buena la cita de Nicolás Ridoux con la que cierras. Vivimos más tiempo pero poco intensamente. Como comenta Honoré: superficialmente…
    Innovar por innovar qué sentido tiene ambicionar si no redunda en una mejora en la calidad y en el sentido de vivir… Nada, un comentario frívolo, tan sólo para agradecer el post.
    Un saludo,

  2. José Miguel Bolívar 11/28/2009 at 01:13 #

    Me llena de satisfacción ver que no soy la única voz crítica con el modo de urgencia permanente en que vivimos. Llevo tiempo analizando la verdadera urgencia que se esconde detrás de las “urgencias” cotidianas y en el 99% la respuesta es ¡ninguna! Urgencias artificiales para darnos importancia artificial, cuando no simplemente urgencias fruto de la incompetencia y falta de diligencia. La mayoría de las teorías alrededor de la rapidez no se sostienen ante un análisis riguroso. Si tu única ventaja competitiva es llegar antes que tu competencia, mal vas.
    Un gran post, igual que el anterior.

  3. rober 11/28/2009 at 10:48 #

    Enhorabuena por el post, me ha encantado. El tema del saboreo es algo que me preocupa y que trato de practicar día a día. No dedicamos tiempo a disfrutar de los logros, y como bien dices, este mundo beta nos va a acabar pasando factura.
    Sobre este tema te recomiendo un libro de Milan Kundera que se llama La Lentitud.
    Un saludo

  4. Jesús Fernández 11/28/2009 at 10:57 #

    Mmmm… José Miguel: si llegar antes que tu competencia es una de tus de tus competencias esenciales (sabes cómo hacerlo y reproducirlo), entonces sí es una ventaja competitiva.

    La cuestión es… sigue siendo válida la reflexión, ¿no?: para llegar antes, ¿hay que ir con más prisa?

    Creo que no… Creo que hemos confundido la mejora continua (y ahora la “innovación continua”) con un camino de desenfreno, sin respiración.

    Y no es, no es, no es eso…

    Me están surgiendo un par de ideas para madurar… despacio. Así que gracias, Amalio: de nuevo una excelente provocación reflexiva para alimentar más tarde mi casa. ;-)

  5. Jose Ignacio Familiar 11/29/2009 at 00:01 #

    Este del ritmo de vida es un tema sobre el que estuve pensando la semana pasada a raíz de pasar unos días en Suecia. Me llamó la atención la tranquilidad que se percibía en calles y locales, la austeridad en ambientes y luces, el modo detallista como trabajaban cocineros y camareros. Y con todo esto, los suecos están bastante por delante de nosotros en productividad y competitividad.

  6. Amalio 12/01/2009 at 21:54 #

    @cumClavis: Muchas gracias, compañero. La cita final de Nicolas Ridoux es certera, y aguda. Te deja pensando, a mi me paralizó. Tiene mucho sentido: una vida más larga “objetivamente” pero igual o más corta “subjetivamente”. Puff… qué razón tiene, si andamos como una moto y así no hay nada que se disfrute bien. El “sentido de vivir”, a eso tenemos que dedicar el tiempo que merece.

    @Jose Miguel Bolivar: Que diga eso un experto estupendo en “gestión del tiempo” y en “herramientas de productividad” como tú me hace pensar que vamos madurando mucho. Plantea una paradoja que merece más conversación. Anímate a escribir más sobre esto en tu post, pero no pierdas la costumbre de comentar por aquí (jjj).
    Pensando en el tipo de consejos que tu das para mejorar la “productividad personal”, podría pensarse que lo haces para hacer más cosas en menos tiempo, y eso no se asocia precisamente con la lentitud. Sin embargo, la productividad tiene otras lecturas mucho más sanas, que prefiero que hagas tú.
    Para el “Slow Movement”, la “productividad” es una palabra maldita… y por eso me gustaría saber un poco qué piensas de eso. En definitiva, tengo la sensación (seguramente por ignorancia) que estamos buscando una especie de “paraíso del multitasking” (para hacer más cosas en el mismo tiempo), cuando quizás lo que deberíamos hacer es hacer mucho menos pero mejor.
    ¿Cómo enlaza eso con la “productividad personal”? Siendo tú un tío que respeto muchísimo ene estos temas, porque sabes de lo que hablas y creo que estamos en sintonía, me gustaría saber tu opinión al respecto.

    @Rober: “El tema del saboreo”…jjj.. me gusta, me gusta, como lo resumes. También que nos recuerdes los efectos colaterales de este “Mundo Beta”. Es bueno que pensemos en ello. Yo me he llenado la boca en muchos foros hablando de “lo Beta”, de la “innovacion continua”, y ahora quiero ser mas prudente o más bien, pensar sobre esto con un enfoque mas social, más holístico e integrador. No tan empresarial o economicista. No he leído a Kundera, pero te prometo que lo haré. Gracias por la recomendación.

    @Jesus Fernandez: Buena pregunta: ¿Para llegar antes hay que ir más de prisa? Bueno, Jesus, pienso que incluso no hace falta llegar antes si lo haces diferente. El camino del desenfreno al que haces referencia es una carrera de borregos. No estamos pensando lo que hacemos. Me alegro que provoque tu reflexión. Tú también provocas la mía, de verdad.

    @Jose Ignacio Familiar: Es curioso lo de Suecia, pero habría que preguntárselo a los suecos, o mejor, a algún español que los conozca bien. Lo mismo la “prisa” la llevan dentro. Lo que sí es verdad, y no es un mito, que la “cultura escandinava” en general valora mucho la calidad de vida, a pesar de la fuerte influencia “productivista” a la que se han visto sometidos en los últimos tiempos. Son sobrios y austeros, y eso me gusta. También, quizás, un poco más aburridos que nosotros (con perdón), aunque no creo que eso se deba a la lentitud. En cualquier caso, es un apunte interesante para pensarlo, porque ahí pueden haber algunas respuestas o alternativas en las que deberíamos fijarnos. Gracias.

    • José Miguel Bolívar 12/01/2009 at 22:35 #

      La “productividad” goza de mala reputación porque se asocia a explotación, a trabajar más por el mismo sueldo. Es el resultado de la estrechez de miras que obvia el hecho de que la productividad es un ratio y que su incremento no sólo depende de minimizar el denominador sino también de maximizar el numerador. Personalmente creo que minimizar el denominador no es muy brillante porque en seguida “se toca fondo”. Maximizar el numerador, es decir, la mejora constante, es virtualmente ilimitada (claro, que hay que tener imaginación y “salir de la caja”…)
      La productividad personal, que es de lo que yo hablo en Optima Infinito, la defino como aquello que te permite maximizar el tiempo que puedes dedicar a “lo que quieres” y minimizar el que tienes que dedicar a “lo que debes”.
      “Lo que quieres” puede ser trabajar más, si adoras tu trabajo, hacer deporte, una actividad artística o cultural, tu familia o echarte una buena siesta. La productividad personal reniega de la multitarea como de la peste y es perfectamente compatible con el movimiento “Slow”.
      La productividad personal te ayuda a sacar lo mejor de tí, como dice Berto Pena (ThinkWasabi.com) y a que tus decisiones y acciones se alineen con tus valores, tus objetivos y tus metas.
      Toco muy por encima todos estos temas pero los trataré con más detalle en el blog en los próximos meses.

  7. Amalio 12/02/2009 at 13:34 #

    Gracias, Jose Miguel, has sido muy didactico y claro en tu explicación. Me ha gustado mucho tu respuesta. Añades muchismo valor a esta conversacion.

  8. Fernando Álvarez 12/05/2009 at 16:58 #

    Efectivamente estoy de acuerdo con el movimiento y como dice José Miguel Bolívar, la mayor parte de las urgencias son falsas urgencias. Y yo me pregunto ¿para qué vivimos la vida con urgencia? ¿cuál es el fin de ese modo de proceder? acaso la urgencia y la celeridad ¿da felicidad?, es en este punto donde yo lanzo una pregunta para que cada uno saque sus propias conclusiones ¿en qué momentos de tu vida has sido más feliz, cuando has ido muy deprisa o cuando te has parado he ido despacio? ¿a qué velocidad ibas cuando has sido feliz?

  9. Amalio 12/14/2009 at 00:15 #

    @Fernando Alvarez: Estamos de acuerdo, Fernando. Nos preocupa lo mismo. ¿de qué vale la urgencia? Pero aún asi, vamos como una moto… ¿lo estamos pensando? Me alegro que aportes tu visión aquí. Muchas gracias

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  1. Bitacoras.com - 11/27/2009

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: A una persona como yo, que se dedica a la innovación, le cuesta mucho asimilar las ventajas de andar más despacio. Lo entiendo a nivel personal, pero me costaría recetarlo a las empresas. Los que nos dedicamos a esto andamos …..

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