Muy pronto voy a cumplir 16 años en España. En estos días, por alguna razón extraña, me asaltan sentimientos que reactivan mi imaginario de emigrante, y me apetece escribir sobre ello.
Cuando emigras y consigues por fin integrarte a la nueva sociedad que te acoge (o no), tienes la sensación de que te han robado una buena parte de tu vida, la que has dejado atrás e intentado superar.
Algunos lo consiguen, y otros no, y eso depende en buena medida del empeño que pongas en saber asumir tu nueva situación. Mucho influye que sepas ver la botella medio llena, y tengas el valor de transformar las heridas en energía renovadora.
Lo más difíl es comprender que no se puede estar con la cabeza en los dos sitios a la vez, porque eso mata lentamente. Tienes que recomponer rápido tu red de soporte, rodearte de nuevos amigos y escapar de esa tendencia tan natural a buscar personas de tu origen con la que sentirte más cómodo.
Mientras haces el camino, te encuentras con gente buena que te ayuda, o por lo menos no te pone las cosas más difíciles, y gente menos buena que te coloca zancadillas para (sin saberlo) probar tu determinación. También los hay dolorosamente indiferentes, que se lavan las manos a la primera oportunidad.
Algunos actúan de mala fe pero son los menos, con diferencia. Lo que hay es una asombrosa falta de empatía hacia el inmigrante, una ausencia de sensibilidad que desentona con la mezcla marinera de dónde venimos.
Antes de terminar esta entrada, os haré una historia que refleja bien cuánto de olvido, ignorancia y contradicción hay detrás de esa falta de empatía.
Hace muchos años, apenas llegado a España, fui un día a la Fundación Areces a optar por una beca para doctorandos en Economía. Allí me recibieron con la triste noticia de que era “solo para españoles”.
Dudaba si había escuchado mal, o era un error, así que insistí pero me dieron la misma respuesta: “solo para españoles”. Entonces pedí hablar con la persona responsable, que se mantuvo en sus trece.
¿Por qué me chocaba tanto?, ¿Por qué no podía entenderlo? Pues porque resulta que las fundaciones, y más en este caso, se crean para perpetuar la memoria de la persona que le sirve de nombre, y ¡¡Ramón Areces ganó en Cuba gran parte del dinero que le sirvió para crear El Corte Inglés!! Lo obtuvo siendo emigrante.
Como podéis suponer, tuve que ser muy persuasivo para recordárselo a la persona encargada de perpetuar el espíritu de una celebridad que hace tiempo no podía decir lo que quería que se hiciera con su dinero.
Esto no solo no ha cambiado, sino que se ha puesto peor. Es un modelo excluyente que se repite en muchas instituciones españolas, y yo lo único que pido es que seamos más coherentes con lo que somos, y con lo que fuimos.
Post relacionados
Tags: coherencia, Cuba, cultura, emigracion, empatía, inmigrantes, morriña
Twitter
menéame
Del.icio.us
Technorati
facebook
-
Hola Arey. Sin duda en este post no podía pasar sin comentar. Intentaré ser breve, aunque necesitaría varios post, ya que este tema da para mucho. Soy una profesional española que ha trabajado con población inmigrante con distintas entidades y ONGs. Conozco (desde mi percepción e interpretación) la realidad andaluza y ahora también la Navarra. Decirte que he visto absoluta demagogía e hipocresía por parte de la administraciones públicas, distintas entidades (CCOO,etc) y a algunos profesionales, consultores, entidades, etc (subidos ahora al carro del 2.0) con los contactos políticos de turno (que son los que se sueltan lla pasta, te dan programitas, proyectos, saraos 2.0. y premios, ETC) ….
La falta de empatía, sensibilidad, etc no sólo se dirige a la población inmigrante (eiqueta que solemos usar para simplicar, dado que que es un grupo super heterogéneo), sino tambien hacia otros grupos. Sin duda, para mí el factor ecónomioco es clave. En España no se ha rechazado casi nunca al jefe árabe de Marbella, al jubilado inglés o alemán , etc
Decirte que ahora estoy trabajando en un nuevo proyecto (muy novedoso en España y del que no existen estudios ni conocimiento) y con una nueva población: atención a inmigrantes con discapacidad sensorial auditiva y familias.
Repito, el tema es muy interesante, da muchísimo para hablar, pero lo bueno si breve dos veces bueno. Gracias y un saludo, Que disfrutes del finde! .-)More from author
-
¡Cómo se agradece un post que más que pensar te hace reflexionar! De vez en cuando, y más en estas fechas veraniegas, alimenta más una cucharadita de un buen aroma que un buen cocido seevido en plato hondo.
A lo primero -salvando las distancias evidentes- me identifico con mi llegada a Canarias hace casi dos años. Pones la guinda en cómo te acogen (o no) unos y otros.
De la historia de Areces puedo intuir una línea de investigación y análisis de la innovación en instituciones que su naturaleza es “perpetuar” algo. No parece fácil saber y acertar cuando el contexto es cambiante y la voluntad originaria ya no está con nosotros.
Muchas gracias.
More from author
-
Trackback from Bitacoras.com on 31 July, 2010 at 1:17 pm
-
¡En este país estamos acomplejados!
Somos como esos nuevos ricos que no comen pan si no es del día, porque se avergüenzan del tiempo en el que no podían comer otra cosa…
Todavía no han pasado demasiados años desde que éramos nosotros los que emigrábamos (que por cierto, aprovecho para recordar que la tortilla de patatas, con lo rica que está, no es el plato nacional alemán… así que poco miedo, no hace falta decir que los chinos nos dan a comer gato, que el arroz tres delicias no podrá con la paellita dominguera, por mucho que lo intente)… pues eso, que un pueblo que no solo pierde la memoria, sino que la pierde voluntariamente, es un pueblo anestesiado y con pocas posibilidades de futuro.
Luego está lo de que tu beca fuese para hacer el doctorado… que eso ya es rizar el rizo, porque aquí, doctorarse es de “listillos” que lo sepas y que te den una beca para eso se ve como un despilfarro… ¡con la de películas exaltadoras del espíritu patrio que se pueden hacer con ese dinero!. Si encima el que se quiere doctorar es un emigrante (¿ah, pero en el extranjero-pobre se estudia?, ¿no son todos obreros de la construcción y chicas de servicio?) pues, pa’ qué te cuento… (totalmente de acuerdo con @danzarina, aquí a los extranjeros-ricos los tratamos superbien, que son supermajos ellos…).
Releo esto y veo que me ha quedado pelín irónico, pero es que me da mucho coraje… y me cansa… a mi este país cada día que pasa, me cansa más.
(Pretender que en la Fundación Areces supiesen quien era Ramón Areces, sólo se te puede ocurrir a ti… más de 20 años he trabajado yo en un hospital declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y la mitad de los trabajadores desconoce porque carajo le han dado la distinción, si total, son casitas de colores… todavía deben estar riéndose contando lo del loco aquel que insistía en que Don Ramón un día fue emigrante, cuando todo el que haya leído el Hola sabe que de toda la vida ha sido multimillonario… ay…).
Enhorabuena por el post… y gracias, porque mira, después de soltar aquí el rollo, ya estoy mejor… ¡que poco me gusta morderme la lengua, por dios!
More from author
-
Hola Amalio:
Solo llevo 1/3 parte de tu tiempo en España, me siento muy cómodo, a gusto y considero que integrado. Si es cierto que tengo mis altibajos, estas zancadillas que comentas y no se cansan de ponerte a prueba constantemente, o esa doble evaluación o escáner (puede ser que sea mi imaginación) que parece que realizan muchas personas para otorgarte su confianza.
Los principios fueron complicados ya que a pesar de que tengo la gigantesca suerte de ser ciudadano español, ya que mis padres nacieron en Galicia, no cumplía con ningún requerimiento legal que puede tener un español nacido aquí. Como ejemplo decir que a los 2 días de llegar mi hija tuvo que estar ingresada en un hospital y tuve que realizar 2000 gestiones para lograr no pagar la factura, trámites y certificados que nadie sabía que existía.
Encontrarme en un limbo de no ser emigrante en todo sentido pero tampoco español por tecnicismos me complicó la existencia un largo tiempo, por suerte esto ya pasó.
Remarco totalmente tus palabras en el sentido de que si vives aquí debes hacerlo en todos los sentidos, eso sí, siempre recordando tus orígenes si no corres el riesgo de caer en lo que comenta Francesca, la pérdida de memoria.
Entrada comprometida, me gusta.
Saludos.More from author
-
Tienes toda la razón. En todo. Yo también fui “medio emigrante”. Viví tres años en Brasil y me di cuenta muy rápido (porque también me lo habían aconsejado, debo reconocerlo) que tenía que vivir como si me fuera a quedar toda la vida allí. Así lo hice y me fue muy bien.
Y lo de la “discriminación” pues no lo entiendo, la verdad. Tan adelantados que somos para unas cosas y tan atrasados para otras. En fin.
More from author
Additional comments powered by BackType








11 comments
Comments feed for this article
Trackback link: http://www.amaliorey.com/2010/07/31/una-de-emigrantes-post-183/trackback/