La síntesis: esa habilidad tan descuidada y cómo mejorarla (post-573)


En febrero tuve un agradable almuerzo con Xavier Marcet en el que hablamos, entre otras cosas, de su obsesión, y de la mía, por la síntesis. Estaba leyendo su libro más reciente: “Esquivar la mediocridad” [Amazon], del que voy a escribir una reseña pronto, y me sentí muy identificado con su idea recurrente de que la capacidad de síntesis es un habilidad que dice mucho de las personas y las organizaciones. De aquel encuentro me vino la idea de escribir un post sobre cómo desarrollar esa habilidad.

Pienso, como Xavier, que la capacidad de sintetizar bien es de las competencias más útiles para la vida y un rasgo que sirve muchísimo para detectar las cabezas bien amuebladas. Por esa razón creo que aplicar un “test de síntesis” debería ser una parte ineludible de los procesos de selección de personas directivas en grandes organizaciones, donde estarán sometidas a fuertes sobrecargas de información.

Me ocurre a menudo, en los talleres colectivos que dinamizo, que los equipos trabajan muchísimo, debaten y generan ideas estupendas, pero después no ponen el mismo empeño en sintetizar y documentar las conclusiones para facilitar que ese aprendizaje se transmita, replique y escale. Desde sesiones dedicadas al mapeo de oportunidades de innovación, hasta el co-diseño de una comunidad de innovadores o el análisis colectivo de los datos recogidos en un proyecto de Design Thinking, en todos los casos percibo que la calidad del ejercicio se resiente cuando llegamos a la fase de síntesis. Después que llenan la pizarra de post-it, cuesta un horror que el equipo se concentre para extraer lo más relevante de esa información. La fase divergente de generar ideas va como un cañón, pero la convergente de destilar lo esencial de los datos recopilados es frustrante. La gente ya está cansada cuando llega ese momento, lo hace de prisa, y entonces se desaprovecha mucha información generada durante el proceso, que no queda recogida en las conclusiones. La síntesis colectiva entraña un esfuerzo de concentración y de consenso que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Es así como se ignoran matices y observaciones esenciales que se pierden por el camino del olvido o la dispersión.

Un error común es reducir la síntesis al resumen, o sea, una elaboración más breve de lo que se ha dicho o un ejercicio de escoger las ideas más interesantes, cuando lo más enriquecedor del acto de sintetizar está precisamente en lo que sugiere la palabra: reinterpretar, conectar puntos de vista, y generar un nuevo conocimiento de más valor que la mera suma de las ideas expuestas.

Antonio Lafuente, David Gómez y Juan Freire escribieron un lúcido artículo, “El arte de documentar”, que da muchas pistas sobre cómo plasmar en distintos tipos de formatos lo que trabaja un grupo. Me gusta ver la acción de documentar como un mecanismo de agregación colectiva, entendiendo la “agregación” desde su significado más amplio, que incluye la síntesis más compleja. Los autores creen que documentar equivale a “elegir las trazas significativas” de un proceso compartido para “capturar la inteligencia del equipo”, pero mi experiencia es que eso a menudo no se consigue porque el resultado obtenido es poco comunicable. Algo falla ahí y deberíamos hacer algo para mejorarlo. Por cierto, aprovecho para lanzar el guante al bueno de Raúl Hernández para que nos ayude a sistematizar la solución de este reto a través de su modelo de Skillopment.

Me suelen decir que hago buenas síntesis, por las reseñas que publico en forma de posts de los eventos en que participo. Es algo que me gusta hacer y creo que en parte tienen razón porque es de las destrezas que se me dan raramente bien. Estuve fijándome en cómo lo hago, para poder contarlo. Voy a servirme de mi propia experiencia para juntar unas recomendaciones sobre cómo creo que se podría mejorar nuestra capacidad de síntesis individual y colectiva:

Para la síntesis individual:

1. A más se entiende un problema, más capacidad de sintetizarlo: Esto se puede expresar también de otras maneras: (a) sólo eres capaz de sintetizar bien algo, si lo entiendes bien, (b) una buena síntesis demuestra que comprendes bien el problema. Por eso, las personas que lo hacen bien no sólo demuestran capacidad de discernir lo importante de lo que no lo es, sino también una comprensión profunda del asunto que están reinterpretando. A más se domina un tema, más posibilidades de que la síntesis sea distinta (y enriquezca) a las ideas originales que se combinaron.

2. La habilidad de sintetizar se entrena, echándole horas a la tarea: Siempre recuerdo cómo mientras muchos de mis compis de bachillerato y universidad “fusilaban” los textos que pillaban por ahí, combinando oraciones y párrafos literales en sus resúmenes, yo hincaba los codos intentando extraer lo esencial con mis propias palabras. Ese esfuerzo no fue en vano. Todavía vivo de esa renta. Igual que se aprende a escribir, escribiendo (y leyendo); lo mismo pasa con la síntesis. Hay que echar horas de práctica deliberada, y los resultados se terminan notando.

3. Ponerse un límite máximo de líneas o caracteres es un buen recurso para entrenarse en la brevedad: Este truco funciona muy bien. De hecho, Twitter es probablemente el invento que más ha hecho por la síntesis en la historia reciente de la humanidad  :-), sobre todo cuando no se podía pasar de 140 caracteres. Otro ejemplo potente de formato abreviado, que sirve para desarrollar la capacidad de síntesis, es el llamado “elevator pitch”, que obliga a las personas emprendedoras a contar su idea de negocio en un relato de menos de 2 minutos. Lo sorprendente es que al principio nos parece imposible reducir un texto o discurso al espacio/tiempo máximo que pusimos, pero una vez que se consigue, nos damos cuenta de toda la retórica que somos capaces de producir si no hay límites.

4. Pedir ayuda a buenos mentores o mentoras ayuda mucho: Yo tuve la suerte de tener, durante más de 4 años, un jefe, el gran Regino Boti, que era un verdadero crack en esto de escribir de forma concisa. Recuerdo que, en las revisiones que hacía de mis borradores, machacaba sin piedad mi pedantería juvenil, suprimiendo obsesivamente cualquier frase redundante, y tachando párrafos enteros que según él no aportaban nada nuevo al relato, aunque yo me enfadara porque en aquel entonces no lo entendía. Tenía una capacidad extraordinaria de reducir varias páginas a un párrafo, o incluso, a una frase. Así que creo que viene bien exponer nuestros escritos a otras personas pero con el encargo expreso de que usen tijeras y lo hagan sin complejos, porque es eso lo que precisamente esperamos de ellas.

5. El acto de sintetizar necesita concentración: La buena síntesis es imposible si no se entrena la atención plena. Separar el grano de la paja e integrar ideas más allá de la mera suma requiere un esfuerzo que consume mucha energía mental. Por eso, en los eventos sólo tomo notas, me llevo el mayor número de apuntes y observaciones, así como alguna reflexión que pueda venirme en ese momento, pero la redacción la hago después, con tranquilidad, cuando puedo estar mucho más concentrado. En algunos talleres me han encargado hacer el “resumen” al final, sin tiempo para destilar en solitario las ideas, y el bajón de calidad se nota.

6. No hay que contarlo todo: Marcet, en nuestra conversación, me insistía en esto. Cuesta mucho aprender que basta con contar dos o tres cosas, pero bien contadas. Reconozco que en esto yo “patino”, porque tiendo a sobrecargar mis charlas y ponencias con demasiado contenido, al querer contar todo lo que me parece interesante. Cuesta renunciar, meter tijera, pero hay que hacerlo, para darle al relato la cadencia que merece.

7. Subrayar las ideas más relevantes: Tengo la manía de no leer casi nada sin un rotulador en mano, incluso en textos de ficción :-). Mis libros están repletos de sombreados amarillos, rosas o naranjas. Gracias a eso es que puedo hacer después las reseñas en este blog. Además de marcas, añado apuntes textuales con bolígrafo, si alguna idea me inspira alguna reflexión. Sí, reconozco que es un poco marrano ensuciar tanto a los libros, pero para eso los adquiero en propiedad, para personalizarlos. Si es un documento ajeno, que no puedo garabatear, voy tomando apuntes en mi móvil o Tablet. Tengo amigos, como Ivan Marcos, un asiduo de libros de bibliotecas, que va recogiendo ideas en decenas de post-it (ver esta imagen), que después los usa para hacer sus reseñas.

8. Las buenas ideas tienen reputación por sí mismas: No hay que dejarse obnubilar por el prestigio de los autores de las ideas. Si el gurú de turno no dice nada verdaderamente relevante, no aparece en la síntesis. Asimismo, si una idea buena la expone alguien desconocido o, incluso, que genera antipatías, debería ser valorada por su justo valor, con independencia de quién lo haya dicho.

Para la síntesis colectiva:

No es lo mismo la síntesis individual, que puede ser más subjetiva y caprichosa, que la colectiva, que exige negociación y mano izquierda para llegar a consensos. Esto es trabajoso, añade complejidad, y hace que mucha gente tome atajos en detrimento del resultado conseguido. #Yoconfieso que todavía no he dado con la tecla para resolver esto, y eso que está entre mis prioridades porque ya he dicho que es algo que sufro mucho en mis talleres. Aun así, voy a avanzar algunas pistas:

  • No dejar la síntesis para el final. El equipo debe ir marcando las ideas o post-it más interesantes, sobre la marcha. A medida que van saliendo datos u opiniones de interés, hay que ir resaltándolos en la pizarra, para que después no se pierdan entre tanta información. Como veis, el rotulador siempre en mano.
  • Usar etiquetas, como metadatos, para ir clasificando las ideas según categorías más relevantes a fin de que después podamos agruparlas.
  • Crear “mapas de ideas” (mind mapping), típicamente en forma de árbol, para conectar y estructurar las opiniones de más interés, para después poder integrarlas a niveles superiores.
  • Dar un tiempo a los participantes para que puedan sedimentar, procesar y repensar las ideas expuestas en el equipo. Ese tiempo tiene que ser individual, para que cada uno/a llegue a sus propias conclusiones que después combinará con las de los demás. Se puede dejar la sesión de síntesis para otro día, así evitamos que se haga cuando ya estamos cansados, o hacer un receso de cierto tiempo, a fin de que la gente encuentre esa concentración que necesita.
  • Contrarrestar la tendencia natural de las personas más extravertidas, y activas, a monopolizar el relato colectivo. Hay que diseñar la interacción de un modo que asegure la igualdad de oportunidades, para que todas la voces tengan la mismas posibilidades de influir en el relato final. Aquí la labor del facilitador o facilitadora es clave.
  • Centrarse en el objetivo, si lo hubiera. Conviene cuestionarse qué buscamos, cuál es la gran pregunta que queremos responder como grupo. Poner una pregunta u objetivo en el centro ayuda a no divagar y a poner el foco en lo realmente importante.
  • Elegir a más de un relator o relatora, para que durante la fase divergente, de recogida de ideas, vaya documentando el proceso. Sugiero que haya más de uno/a para compartir el trabajo y que haya diversidad en las antenas que codifican. Después se puede elaborar la síntesis a partir de las ideas recogidas desde distintas miradas.
  • Usar aplicaciones tipo wikis o editores colaborativos tipo Google Docs para afinar y enriquecer los primeros borradores, en un proceso iterativo que nunca acaba.

Estas son algunas recomendaciones. Me gustaría recoger más. Ayúdame a re-escribir el post con tus sugerencias de cómo mejorar la capacidad de síntesis.

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Amalio Rey

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22 Respuestas a La síntesis: esa habilidad tan descuidada y cómo mejorarla (post-573)

  1. Adrián 18/06/2018 00:48 #

    Un contenido sumamente interesante y de total relevancia que ilustra una situación casi del día a día en cualquier grupo de trabajo basado en generacion de ideas. Me apunto a tu lista.

  2. Gonzalo Martín 18/06/2018 00:24 #

    “Me ocurre a menudo, en los talleres colectivos que dinamizo, que los equipos trabajan muchísimo, debaten y generan ideas estupendas, pero después no ponen el mismo empeño en sintetizar y documentar las conclusiones para facilitar que ese aprendizaje se transmita, replique y escale.”

    Esto es un drama en todo. Y una constante. Más que cansancio, como insinúas, opino que una vez hecho el trabajo de definir los hechos y los datos NUNCA se percibe como necesario ni las agendas y calendarios le dan el tiempo que necesita. Que suele ser mucho más de lo que se cree. Incluso puede que sea más que el tiempo de entender qué pasa. Sucede con mis consultores día a día.

    • Amalio Rey 18/06/2018 07:20 #

      Así es, Gonzalo, es un drama, pero esa es otra historia. De acuerdo que ocurre, porque hacer diagnósticos, aunque tiene su complejidad, siempre es más fácil que ponerse el mono de la implementación de los cambios. Hay mucho comportamiento inercial en todo esto. Un saludo

  3. Raúl Hernández González 12/06/2018 17:21 #

    Fuá, qué tema más interesante.

    Coincido con el carácter esencial de esa habilidad, yo también me siento identificado con ella.

    Varios apuntes que me han surgido mientras leía:

    * El carácter emergente de la síntesis: al menos a mí me pasa que, cuando estoy trabajando un tema, la síntesis “aparece”. Las ideas se van filtrando, se van ordenando, y adquieren un sentido. Por supuesto esto no es magia… normalmente requiere tiempo de “jugar” con las ideas, de probar a verlas de una forma, de otra… hasta que de repente PAM, lo ves.

    * El carácter editorial de la síntesis: sintetizar es escoger una forma de ordenar las ideas, incluso cuáles se destacan y cuáles se quedan fuera. No hay una “síntesis única”, siempre hay formas alternativas de condensar esa información. Hay mil formas de contar una historia, y tenemos que elegir una.

    * Reforzando lo que decías tú: la síntesis es una actividad en sí misma. No son “los minutos de la basura” de una sesión creativa. Hay que estar frescos, y tener una mentalidad diferente a la hora de abordarla.

    * A veces ese tiempo necesario para que aparezca la síntesis no es metafórico… es real. El cerebro necesita tiempo para buscar las conexiones, y muchas veces no es de forma consciente. ¿No te ha sucedido nunca lo de estar trabajando un problema, no ver la solución… y que te vayas a dar un paseo a la playa y “te venga a la cabeza”? Es el cerebro funcionando en segundo plano.

    * Hay un elemento enormemente subjetivo en la síntesis. Sintetiza cada uno, en función de sus intereses, de sus conocimientos previos, de sus objetivos, de lo que más le llama la atención… la forma en la que las ideas se ordenan, tienen sentido… es distinto para ti que para mí. De ahí que la “síntesis colectiva” sea un término que no me acabe de satisfacer…

    * Hilado con esto: tengo la sensación de que en las discusiones colectivas el proceso es mucho más importante que el resultado. Aunque no haya una “síntesis colectiva”, cada uno habrá hecho un ejercicio de “síntesis individual”. En algunas dinámicas colectivas hacemos una ronda final de “qué se ha llevado cada uno”, y te das cuenta de que aunque hayamos tenido un ejercicio compartido, los “recaos” que se llevan cada uno son distintos. Quizás la aspiración de “síntesis colectiva” no sea tan relevante.

    * Y esta visión de proceso>resultado también la aplico a la síntesis individual. Muchas veces cuando hablo de esquemas, resúmenes, mapas mentales… digo que por muy chulo que sea el resultado, no vale para nada. El “mapa mental perfecto” apenas es un reflejo muy tenue de todo el aprendizaje que se hizo mientras lo elaborabas… es un “artefacto” vacío que sólo le sirve al que lo hace.

    Respecto al aprendizaje de esta habilidad… ¿qué voy a decir que no hayas dicho ya? :D. Práctica deliberada. Dedicación de tiempo. Plantearse restricciones. Hacer ejercicios (no solo “cuando toca”, sino también “por deporte”: acostumbrarse a resumir ideas en tuits, artículos en un párrafo, libros en un post… )

    PD.- En este comentario no he sido especialmente sintético, más bien generativo… 😀

    • Teresa Jular Pérez-Alfaro 12/06/2018 17:39 #

      No importa no dar ejemplo siempre, ha sido una aportación muy enriquecedora. Me lo estoy pasando muy bien con tod*s vosotr*s.

    • Amalio Rey 12/06/2018 18:06 #

      jjj… no te preocupes, Raúl, que la extensión de mi post tampoco es un buen ejemplo de brevedad, ni de mérito sintético. De hecho, cuando terminé de escribirlo me cuestioné eso mismo, y estuve a punto de posponer su publicación, pero lo lancé tal cual 🙂

      Muy interesante lo que comentas como siempre. Te hago ping pong a algunas cosas que dices:

      1) Totalmente de acuerdo con lo emergente de la síntesis. Si estoy concentrado, y me dejo llevar, van apareciendo las piezas y encajando. Yo mismo me sorprendo del puzzle sofisticado que puede aparecer.
      2) Hay tantas formas de sintetizar una información como personas. Pero si después comparas esas miradas, no es tan difícil llegar a un acuerdo de cuál es la más interesante. Siempre hay alguna más interesante.
      3) Las conexiones más jugosas surgen de darle muchas vueltas al material tratado y por eso se necesita tiempo, y pausa. Lo primero que se te ocurre suele ser lo más obvio.
      4) OJO: la inteligencia colectiva aflora de la agregación de subjetividades. Y el resultado agregado, también lo es. Precisamente como cada uno sintetiza de una manera distinta, la combinación de esas miradas tan diversas es lo que hace al ejercicio colectivo tan (potencialmente) atractivo. De todas las combinaciones posibles, algunas serán más eficaces que otras. Estoy de acuerdo que el proceso mismo es valioso, pero llegar a un resultado que capture el máximo de inteligencia colectiva del grupo, es una aspiración que tenemos en estos ejercicios.
      5) La “síntesis colectiva”, además, no es una opción, es algo que tenemos que hacer sí o sí, porque es parte de la acción de documentar que estamos obligados a hacer para que otros, después, puedan servirse de lo más interesante que se habló allí. Por eso, uno de los “entregables” (además de lo que se lleva cada uno del ejercicio) es un documento, en el formato que sea, que expresa el resultado colectivo de un modo pretendidamente sintético.
      6) A mí me queda claro que esa “síntesis colectiva” tiene siempre ponderaciones individuales desiguales. Unos influyen más que otros, así que casi nunca es un documento “democrático”, ni tiene que serlo. Pero al menos debe intentar atrapar la diversidad inherente al grupo y la riqueza de las conexiones. Por eso, insisto, la “síntesis colectiva” sí que es una tarea relevante para abordar ciertos objetivos, aunque no necesariamente para el aprendizaje (a menos que el objetivo del aprendizaje sea aprender a construir colectivamente).
      7) Fíjate, a nivel colectivo puedes hacer una analogía con el “debate interno” que uno tiene cuando intenta sintetizar de forma individual. Cuando estás sintetizando, a menudo ocurre que hay dos o más personitas dentro de tu cabeza debatiendo posturas y formatos. Las escuchas e intentas canalizarlas, con sus dilemas y contradicciones. Pues eso mismo ocurre en los ejercicios colectivos, solo que son personas de verdad, y eso lo hace más complicado 🙂
      8) No hay nunca un “mapa mental perfecto”.
      Raúl, seguro que tienes cosas que decir sobre esa habilidad. Nos vendría bien. Fíjate todo lo interesante que puedes contar en un comentario a un post 🙂

  4. Iván 12/06/2018 05:33 #

    Gran post Amalio, me ha encantado.

    Me he sentido identificado con muchas cosas que dices, más identificado por mi propia experiencia en el plano individual que en el colectivo.

    Siempre me ha gustado resumir y hacer esquemas, quizá porque no me gustan los tostones. Debo decirte que en mi caso todavía recuerdo el profesor del colegio que con 12 o 13 años nos enseñó a hacer esquemas en llave. Durante toda mi vida he sido asiduo a dichos esquemas y me han ayudado como pocas cosas en la vida académica e intelectual. Estudiando Agrónomos, en asignaturas que había teoría siempre me han acompañados folios grandes, recuerdo DIN A3, A2. A1 y la forma en que en un pantallazo metía 10 o 20 páginas. Algunos compañeros se basaban en mis esquemas para estudiar de una forma sintetizada.

    Cuando los libros son propios, subrayar es un hábito normal, primero en lápiz, luego en colores generalmente fluorescente, en los libros de la biblioteca como la foto que has mostrado, le doy a los post-it 🙂

    También me gusta tomar notas, desde hace ya bastantes años voy siempre con una libreta en el bolsillo. Hace años leí que varios emprendedores de renombre como Richard Branson lo hacían, yo lo tenía como hábito desde que empecé a viajar con la mochila, para no olvidar nombres, apuntar libros, direcciones, emails de personas citas o ideas que me venían a la cabeza. Muchas de esas notas luego fueron posts escritos, libros leídos o lugares visitados.

    El tema colectivo que explicas de sintetizar creo que puede ser más complejo, necesita desde luego el mezclar estilos y buscar un consenso, lo que sea dicho de paso, no siempre es fácil.

    Un abrazo desde Oriente.

    • Amalio Rey 12/06/2018 08:48 #

      Ivan:
      Gracias por pasarte. Mira, lo de hacer mapas de ideas no lo hago mucho. Hago esquemas, con flechas, para desglosar conceptos y crear relaciones, pero de un modo bastante informal. Soy más de ponerme a escribir, editar y editar… hasta que doy con la síntesis que me satisface. Es curioso, pero si estoy concentrado, cuando avanzo en la escritura con intensidad es como si entrara “en trance”, y empiezo a encontrar las conexiones y a ver lo esencial.
      Durante mucho tiempo usé libretas. De hecho, debo tener una colección de unas 30, de diferentes colores. Ahora lo escribo todo en mi movil o tablet, mandándome mensajes a mi propio correo. Uso mi bandeja de correo como repositorio de mis ideas. Reconozco que es un mecanismo imperfecto, pero me funciona. De vez en cuando reviso mis libretas para recordar ideas. El papel es el papel, pero llevar todo en un repositorio electrónico me es mucho más práctico para recuperar la información en el momento que la necesito.
      Un abrazo fuerte, viajaprendedor!!!

  5. David Barreda Carrillo 11/06/2018 20:11 #

    Hola Amalio,

    Reconozco que soy muy fan de los momentos de síntesis y sí… también soy de los que siente que se marchan como la arena entre los dedos… dejando escapar algo valioso, como si todo lo acumulado y toda la energía invertida en un proceso no se pusiera en valor.

    Creo que se valora más la fase creativa de un proceso, la de generar ideas y enfoques, que la parte en la que todo eso tiene que convertirse en conocimiento, y en el mejor de los casos (y con el tiempo) en aprendizaje… cuando realmente es esto último lo que termina generando valor… y ahí, sin síntesis difícilmente se produce la destilación necesaria para ello… no obstante, parece que hay una tendencia en nutrir sobre todas las cosas el arranque del proceso y la generación de ideas…

    …cuando, en definitiva, la síntesis es uno de los procesos de agregación más especiales y que más valor generan… ¿no te marchas del lugar pensando en cuanto se quedó colgado en las paredes, sin más…?, lo mismo existe un limbo del conocimiento y todo va para allá…

    Además de la dificultad a la hora de hacer una adecuada síntesis, dices algo que para mí es crucial “la gente ya está cansada cuando llega ese momento, lo hace deprisa…”, sabes, muchas veces pienso que nunca debería cerrarse un proceso el mismo día que se inicia… o que no deberíamos meter a la gente en jornadas maratonianas de siete u ocho horas en las que al final la atención da para lo que da. Ciertamente a veces estamos sometidos a las condiciones que se proponen y desde hay hacer el mejor diseño de intervención posible… siendo un reto manejar las previsiones de energía que tendrá la gente en cada momento… y es que como bien dices, “La síntesis colectiva entraña un esfuerzo de concentración y de consenso que no todo el mundo está dispuesto a hacer”.

    Me gusta mucho lo que comentas sobre el error de reducir la síntesis a un simple ‘resumen’ de ideas valiosas… aunque creo que no es sencillo transmitir esta idea, y requiere que los participantes de un proceso hayan tenido una inmersión considerable en el asunto… igual que la idea de que no es necesario contarlo todo, aunque aquí sueles encontrarte el temor de no dejar ‘nada fuera’ (ni querer dejar a nadie fuera, incluso aunque se llegue a un punto en el que resulte imposible identificar las aportaciones individuales de cada uno).

    Lo que más trabajo me cuesta entender es, cuando te refieres a la síntesis colectiva, eso de “no dejar la síntesis para el final”… lo mismo es cosa mía, o una creencia demasiado consolidada en eso de que las síntesis requieren de conocer de todos los elementos que han ido emergiendo… sé lo que quieres decir, pero me cuesta verlo.

    Me ha encantado el post… refleja muy bien la práctica.

    Saludos!

    David Barreda

    • Amalio Rey 12/06/2018 08:55 #

      Gracias, David. De acuerdo con todo lo que dices. Efectivamente, creo que esto es importante: “muchas veces pienso que nunca debería cerrarse un proceso el mismo día que se inicia…”. En el post ya avanzaba esa idea.
      El temor de “no dejar nada (interesante) fuera” lo padezco yo cada vez que tengo que preparar una charla o ponencia. Esa actitud “expansiva”, para gente curiosa como yo, es mortal. Hay que superarla. El relato tiene que construirse sobre unas pocas ideas fuerza, para que llegue bien. Todavía tengo mucho que aprender en ese sentido.
      Los “resúmenes” están muy bien. Son necesarios. Pero la “síntesis” tiene un valor superior porque transmite una elaboración más sofisticada. Es un ejemplo perfecto de inteligencia colectiva de calidad, porque sale de ahí algo que no se hubiera conseguido sin poner a la gente a interactuar.
      Lo de “no dejar la síntesis para el final” se refiere a que mientras se va discutiendo, y van saliendo las ideas, los participantes deberían tener las antenas activadas para ir detectando ideas que son más interesantes/relevantes que otras, ideas que el equipo intuye que “dan juego”, que inspiran, y entonces deberían ir marcandolas en la pizarra, para que no se pierdan entre tanta información. Basta con señalizarlas con el rotulador, para volver a ellas cuando comienza la síntesis. Eso me funciona bien y lo recomiendo. No hay cosa más frustrante que ver la pizarra atestada de post-it, y no saber por donde empezar con tanta sobrecarga de información.
      un abrazo

  6. David Soler 11/06/2018 11:36 #

    Muy interesante el post…. especialmente porque es muy práctico y de aplicación inmediata.
    Cómo decía en FB, estoy de acuerdo con todo lo que dices salvo por un problemilla semántico que tengo sobre el uso de algún término (ojo, que admito que puedo estar equivocado).
    Yo no veo diferencia entre síntesis y resumen puesto que entiendo que ambas tratan de captar lo más importante e interesante de la globalidad o del documento interminable. La diferencia está entre sintetizar y simplificar que es lo que pasa muchas veces. Cuando simplificamos cometemos el error de obviar cosas importantes que nos juegan en contra porque asumimos, pensamos o nos auto engañamos creyendo que las positivas son tan buenas que no hace falta tener en cuenta todas las cuestiones negativas.

    Por lo demás, insisto, un post muy interesante.

    • Amalio Rey 12/06/2018 09:04 #

      Hola, David:
      Bueno, no hay problema con usar “síntesis” y “resumen” como sinónimos. Tampoco me apetece ponerme tiquismiquis con los palabros. Lo que pasa es que yo veo que la “síntesis” implica una elaboración, y una reflexión, más esforzada y exigente, porque en ella, además de “resumir”, haces algo más: integrar ideas para dar un salto conceptual, generando algo que es distinto a lo que se dijo (eso no se consigue con el mero resumen que es más recopilador de lo más interesante, incluso con cierta literalidad). Insisto, no hace falta entrar en un debate semántico, pero creo que distinguir entre “resumen” y “síntesis” puede ayudar a elevar el listón, para que no terminemos escribiendo un “acta abreviada” de lo que se dijo, sino que nos atrevamos a combinar y enriquecer ideas para dar un salto en la calidad de la reflexión. “Captar lo más importante e interesante” es una acción que tiene distintos niveles de esfuerzo, como si subiéramos distintos peldaños de una escalera.
      No creo que “simplificar” sea el verbo que refleja la diferencia. Uno puede “resumir” sin simplificar, porque hace el esfuerzo valido, y útil, de extraer lo más interesante y útil que se ha dicho en una sesión de trabajo. No está “simplificando” pero probablemente tampoco “sintetizando”, porque quizás se ha limitado a, como te decía, extraer lo más valioso que realmente se dijo, pero sin dar el salto superior de generar nuevo conocimiento, lo que nos llevaría a conclusiones que quizás nadie dijo literalmente. No sé si me explico. Yo intento siempre subir la escalera, no quedarme en la literalidad en la que uno se atrapa con el “resumen”. Pero bueno, es solo una opinión. Igual estoy siendo demasiado tiquismiquis 🙂 Un abrazo

      • David Soler 12/06/2018 11:45 #

        jeje.. bueno, ya he admitido que podría estar equivocado en como usaba la semántica. Pero en el fondo quería decir que, a menudo, más que sintetizar mal, que lo hacemos y mucho, lo que se hace mal es simplificar las cosas, pasar de puntillas por lo malo y que no nos gusta o encaja, y vender sólo la parte interesante de lo que leemos, vemos, analizamos, etc…
        Recuerda que la mayoría de start-ups fracasan por una mala ejecución. Hacen bien el análisis, tienen un buen producto y a la hora de ponerlo en el mercado, fracasan. Sí, muchas veces es culpa del equipo, de los recursos y cómo se emplean, y del tiem-to-market, pero a menudo, y tal vez estas tres razones lo incluyen, es de haber sido demasiado ligeros y a ver simplificado las cosas. Ya sé que no viene al caso para lo que tu quieres expresar en tu post, pero el ejemplo me sirve y me venía a la cabeza.

        El mejor ejemplo sería los proyectos que veo todos los años en mis alumnos. No diferencia bien lo importante de lo superfluo y sintetizan de pena (se enrollan mucho o se centran en cosas que no aportan).

        La suerte que tenemos es que ahora la educación en ESO hace mucho énfasis en la síntesis y los resúmenes como método de aprendizaje. Veremos los frutos en unos años.

        • Amalio Rey 12/06/2018 12:46 #

          De acuerdo, David, pero ese es un problema diferente. El post apunta precisamente a lo que comentas más abajo de tus alumnos. Lo veo yo, un día y otro también, en gente mayor y más madura. Por ejemplo, sin animo de estigmatizar, ni estereotipar, veo esta tendencia incluso más acusada en el funcionariado y personal público de la administración. Como dices tú, “se enrollan mucho”, y no sé cuál es la razón. Tal vez la tradición de la verborrea jurídica (con perdón), o el hecho de que en la administración la variable tiempo (y el coste de oportunidad asociado) tenga un significado diferente que en la empresa privada.
          No estoy tan seguro que se esté haciendo tanto énfasis en ESO. Ojalá que sea así, porque es clave. Ahora con Internet es relativamente más fácil “fusilar” contenidos de otros, literales, sin hacer un esfuerzo de síntesis con las palabras propias. Por otra parte, los chavales andan tan de prisa, y se premian tanto los fuegos artificiales, que mucho me temo que eso atenta contra la plena atención que necesita una buena síntesis. Sí que es cierto que ahora usan herramientas más variadas, y que estamos más abiertos a que la síntesis pueda transmitirse con otros lenguajes, incluidos los gráficos. Eso antes no ocurría, porque era todo textual.

          • Teresa Jular Pérez-Alfaro 12/06/2018 13:15 #

            En mi opinión, hacernos más visuales en nuestra manera de comunicar ayuda mucho a esas deseadas síntesis.
            – Yo estoy practicando ahora la construcción de relatos en visual thinking; me salen mucho mejor con la ayuda de un dibujante de cómics, Juan Álvarez que, además de ser un maestro creando personajes y escenarios, encuentra analogías que le dan un plus a mis guiones escritos.
            – También me ha ayudado el traducir a lectura fácil: https://www.discapnet.es/areas-tematicas/diseno-para-todos/accesibilidad-de-comunicacion/lectura-facil
            Tratar de representar lo complejo de manera visual y diseñar para todos ayuda mucho a encontrar la esencia de un discurso.
            Por cierto, Amalio, yo también prefería el Twitter de los 140 caracteres, la exigencia para el castellano era tremenda.
            ¡Muerte a la berborrea y también a la verborrea! 😉

            • Amalio Rey 12/06/2018 13:24 #

              Sip, Teresa, el visual thinking aporta una riqueza singular, y me parece un recurso super interesante para ampliar el arsenal de posibilidades de la síntesis. Pero yo lo veo como un herramienta complementaria. Creo que siempre debería haber una versión textual. Son códigos distintos. Lo gráfico me gusta porque deja todo más abierto, a la interpretación de las personas, además de ser más emocional e intuitivo. Y lo textual porque creo que ahonda en unos matices, el de las palabras, que aporta un rigor que se agradece. Lo visual es más fácil para el consenso colectivo y probablemente más agradable, como proceso.
              jjj… por cierto, corregido lo de “v”erborrea. Gracias 🙂

  7. Teresa Jular Pérez-Alfaro 11/06/2018 09:10 #

    ¡Qué útil me ha sido esta entrada, Amalio! Recoge una de mis principales preocupaciones sobre la cual reflexiono y practico, tratando de mejorar.

    Hasta ahora, cuando llegaba el momento de la convergencia, solía empezar por revisar toda la documentación recogida del proyecto, casi siempre demasiada, para hacer un mood board, a veces real y en la pared, otras veces digital, con todos los ficheros recopilados. Después de este paso, el siguiente, empezando con el Para qué, Para quién, el Cómo, el Qué…, Y escribir tratando de aplicar levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad y consistencia a mi resumen. Por cierto, fue también Antonio Lafuente quien, hace ya más de veinte años, me descubrió las seis propuestas de Italo Calvino.

    Tengo intención y herramientas y, sobre todo, clientes y proyectos que precisan de buenas síntesis. Y cuando me pongo a ello con ganas, acaba saliéndome algo medio decente. Pero creo que debo ir más allá. Leyéndote, he recordado que también me gustó y compartí el artículo “El arte de documentar” que citas. Por algo será.

    Creo que ha llegado el momento de que profundice y me comprometa con la síntesis colectiva. No va a ser fácil, ni siquiera en los grupos de trabajo más concienciados sobre la importancia de los procesos colaborativos nos dotamos a nosotros mismos del tiempo suficiente para hacerlo bien. Y eso que todos sabemos que no es lo mismo paella que arroz con cosas.

    Pero estoy segura de que nos ayudarán tus pistas. Me pongo el delantal. Gracias

    • Amalio Rey 12/06/2018 09:10 #

      Hola, Teresa: La “síntesis colectiva” entraña un salto de complejidad de varios niveles de magnitud, con respecto a la individual. Se ponen en juego factores de socialización, de generación de consensos, e incluso, de equilibrios de poder. El esfuerzo colectivo puede ser más desgastante, si no se “facilita” bien. También suele penalizar la concentración, algo que como comenté en el post, es muy necesaria para sintetizar bien. La clave está, como dices, en ponerse el delantal, e ir probando. Yo, de momento, no he conseguido dar con la tecla, pero seguiré insistiendo 🙂
      Gracias por tus sugerencias…

  8. Ana Erostarbe 11/06/2018 07:52 #

    Fan de la síntesis, suelo recurrir a algunas frases a modo de ejemplo:

    “Cuando destacas todo, no destacas nada”. Lo mismo vale para ideas que para contenido subrayado en papel o decisiones con componente gráfico y visual (esta creo que es producto personal, aunque de algún lugar la sacaría en su momento).

    “Simplicity is the key to brilliance” (Bruce Lee).

    Y la que me abrió los ojos de adolescente, una cita de Blaise Pascal disculpándose al terminar una carta: “He hecho esta carta más larga de lo usual, porque no he tenido tiempo de hacerla más corta”.

    En definitiva, llegar a la esencia siempre es resultado de trabajo previo. Mezcla de práctica para los abandonos (lugares comunes, ideas secundarias y frases biensonantes que debemos dejar por el camino), y vocación pertinaz de llegar a la esencia. Capa tras capa.

    Gracias por la reflexión. Interesante.

    • Amalio Rey 12/06/2018 09:14 #

      Hola, Ana:
      Sip, lo de “cuando destacas todo, no destacas nada” me recuerda a esas personas que he visto en un metro o autobus con un libro de texto marcado en casi todos los párrafos. Eso me ha pasado mucho, entonces me pregunto: pero si marcan todo… ¿para que marcan? Por eso, lo más difícil de resumir/sintetizar es el esfuerzo de descartar, de separar la paja. Saber qué NO es relevante, porque ya está expresado en otra idea que lo integra mejor. El hecho de renunciar es lo más doloroso del proceso y quizás por eso terminamos haciendo síntesis demasiado largas, porque no hemos sido valientes con la tijera. Un saludo!!!

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  1. 10 razones para bloguear 10 años (post-575) | - 23/06/2018

    […] un formato más de microblogging, para escribir posts más cortos. Como ya conté en otra entrada, me pone mucho la síntesis así que algo quiero hacer para desarrollar esa […]