El lunes y martes de esta semana se reúne en Segovia una docena de inquietos practicantes reflexivos con la misión (que se antoja complicada) de repensar y recrear los objetivos y el contenido mismo de la función del “consultor”.
Es una reunión informal, espontanea y abierta a la sana improvisación colectiva, que seguramente va a dar sabrosos dividendos para los que como yo, y muchos más, estamos hartos del tipo de consultoría que se vende en estos tiempos.
Me entusiasma lo que van a hacer salvo el título que han puesto a su reunión: “Primera Cumbre Mundial de Consultoría Pretendidamente Artesana“. Si alguien me dice que así se llamaba la reunión hubiera pensado que era una broma. No es un nombre muy 2.0 que digamos, ni pega con la sobriedad intelectual de algunos de los asistentes que sigo con admiración.
Las “cumbres” son todo lo contrario del bottom-up, y lo “mundial” significa reunir en formato abierto a mucha gente y de muchas partes, que no es el caso. Creo que la palabra “Encuentro” era suficiente. Por cierto, ¿cómo afirmar que no se ha hecho esto antes en algún otro sitio de este extenso planeta?
Pero bueno, una vez compartida mi sorpresa por el nombre, que es lo de menos (¿o no?), quiero destacar ahora la calidad humana y profesional del grupo de personas que ahí se reúne y de lo que puede significar esta iniciativa para los que nos dedicamos a la consultoría. Leer más… »








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