Acabo de publicar esta semana un artículo de 3 folios en el último boletín emotools, contribuyendo al interesante debate que venimos teniendo en la #redca sobre alternativas a la empresa.
No quiero perder la oportunidad de invitar a quienes pasan por este blog a incorporarse a la reflexión que estamos haciendo, y por eso escribo esta entrada para reseñar el artículo que te invito a leer.
Yo mismo me veo en un proceso de revisión de conceptos y escenarios a la luz de lo que voy descubriendo. Pensar y compartir me hace bien, y tu opinión cuenta.
El asunto es complejo y de suma importancia. Mejorar nuestro entendimiento sobre cómo articular redes productivas y estables que funcionen tiene un significado vital para mucha gente que se siente incómoda, e incluso amargada, en ese polémico contenedor que llamamos “empresa”.
El artículo al que hago referencia es un análisis de cómo veo (por el momento) el tema, lo que saco en claro de mi experiencia como en-redado y de escuchar con atención distintas posturas. Me estoy moviendo y eso me gusta. Hoy no pienso igual que hace un año, aunque sigo teniendo hambre de argumentos porque todavía quedan muchos rincones oscuros por iluminar, grandes preguntas sin respuesta.
La historia de este artículo empezó con un post de Nacho que dibujaba una empresa de consultores diferente a la que estamos acostumbrados, y que sintonizaba bastante con mi empresa ideal, al que le siguió Odilas con su “imagina una [no] empresa de consultores”, en el que proponía a las redes como una alternativa a la empresa.
María Jesús nos invitaba a que hablemos de redes “productivas” y “estables”, y no de meros constructos para colaboraciones puntuales y aisladas. Así que la pregunta que me propuse responder es ésta:
¿Cómo tienen que ser las redes[no]empresas que se juntan a trabajar para unos clientes/beneficiarios que esperan unos resultados determinados dentro de unos plazos y unos costes, y que lo hacen además cultivando una relación continuada?.
Esa descripción no es baladí porque es difícil poner en duda la superioridad de las redes para actividades como el aprendizaje colaborativo (tipo “comunidades de práctica”), la generación de ideas, la experimentación de nuevos abordajes culturales o movilizarse a favor de alguna reivindicación colectiva; pero aquí estamos hablando de otra cosa: Leer más… »













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