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	<title> &#187; cumclavis</title>
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		<title>Habitación 109: artesanos trabajando (post-138)</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 12:40:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ayer culminó en Málaga nuestro II Encuentro de Consultores Artesanos. Han sido 48 hrs. de incursión por territorios de frontera, donde conviven la incertidumbre, el re-encuentro y la curiosidad. La habitación 109 del coqueto Hotel Petit Palace (gracias, Teresa) en pleno centro de Málaga, sirvió de diminuto contenedor para que dos manitas de consultores artesanos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/Artesanos_1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1880" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="Artesanos_1" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/Artesanos_1-300x225.jpg" alt="Artesanos_1" width="263" height="198" /></a>Ayer culminó en Málaga nuestro <strong><a href="http://blog.consultorartesano.com/2010/01/para-malaga-a-compartir-consultoria-artesana.html">II Encuentro de Consultores Artesanos</a></strong>.</p>
<p>Han sido 48 hrs. de incursión por territorios de frontera, donde conviven la incertidumbre, el re-encuentro y la curiosidad.</p>
<p>La<strong> habitación 109</strong> del coqueto <a href="http://www.hthoteles.com/htm01/inforhotel?hid=24&amp;rv=1&amp;rvid=24&amp;cp=0">Hotel Petit Palace</a> (gracias, Teresa) en pleno centro de Málaga, sirvió de diminuto contenedor para que <em>dos manitas</em> de consultores artesanos machacaran neuronas con la intensidad sutil con que se aplasta yerbabuena para preparar Mojitos. Entiéndase el símil como se quiera, luz verde a la imaginación.</p>
<p>Pues eso, nos juntamos allí Santi (@<strong><a href="http://programadorphp.es/">vigoncas</a></strong>), Anna (@<strong><a href="http://blog.polimorfic.net/">amblletradepal</a></strong>), María Jesús (@<strong><a href="http://www.proyectospersonaspasiones.blogspot.com/">odilas</a></strong>), Julen (@<strong><a href="http://blog.consultorartesano.com/">juleniturbe</a></strong>), Nacho (@<strong><a href="http://www.congestiondepersonas.com/">ignacionacho</a></strong>), Manel (@<strong><a href="http://www.cumclavisblog.blogspot.com/">cumclavis</a></strong>), Miquel (@<strong><a href="http://suenosdelarazon.com/">suenosdelarazon</a></strong>), José Miguel (@<strong><a href="http://www.optimainfinito.com/">jmbolivar</a></strong>), Alfonso <a href="http://yoriento.com/"><strong>(@Yoriento</strong></a>) y un servidor.</p>
<p>Para mí ha sido un privilegio compartir conversación con semejante <strong>talento concentrado</strong>. Juntarse a trabajar y charlar durante dos intensos días-y-noches con esta <strong>pandilla de inquietos</strong> es un lujo difícil de explicar, aunque lo intentaré: 1) sentido del humor frenético, 2) habilidad quirúrgica para afinar argumentos, 3) tributo a la diversidad, 4) ameno batiburrillo de realismo y utopía, 5) dispersos pero concentrados, 6) elogio al silencio, 7) sobriedad que emana de la experiencia.<span id="more-1875"></span></p>
<p>En definitiva, <em>genios-y-figuras</em> con carácter y sello propio. Te gustan o no te gustan. No van de puntillas por la vida, pisan fuerte y a su manera. Por cierto, no sé si hace falta todavía que advierta que <strong>la variedad es nota dominante en esta orquesta.</strong> Cada uno es <em>de su madre y de su padre</em>, y las afinidades mutuas no son uniformes, ni de la misma intensidad, como la vida misma.</p>
<p>Y menos mal, porque <strong>es precisamente en esa diversidad (y tolerancia) donde yo veo el valor más destacable de este grupo. </strong>Es un menú variado que está para combinar, y del que puedes servirte más de un plato que de otro, según te apetezca. En todo caso, construir códigos comunes a partir de perfiles tan dispares es un ejercicio de aprendizaje y de generosidad que no tiene precio.</p>
<p>Esta gente es <em>buena de verdad</em>, al margen de lo que nos digan sus blogs y cuentas de Twitter, con miles de seguidores. Salvo a <strong>Nacho</strong>, <strong>José Miguel</strong> y <strong>Julen</strong>, no conocía personalmente a ninguno, así que pude <em>desvirtualizarlos</em>. Antes habíamos intercambiado cientos de mensajes, de todos los colores y matices pero…<strong> sin poder mirarnos a los ojos</strong>, así que me tomo este encuentro como un-antes-y-un-después de esa relación que nació desde la turbia distancia.</p>
<p>En estos días vapuleamos ideas (y paciencia) para llegar al texto de la futura <strong>Declaración de Consultoría Artesana</strong>, que empezó a urdirse en Segovia, y que vamos a publicar tan pronto tengamos lista la web donde estará alojada.</p>
<p>Nuestra intención es liberarla, <strong>que vuele como un pájaro… porque ya no nos pertenece</strong>. Ahí quedará expuesta como testigo documental de esta reflexión común y también, por supuesto, para generar conversación. Que cada cual haga su lectura y la use como mejor le parezca, pero sí que me gustaría pedir <strong>que se respete su espíritu</strong>. Ya abundaré en otro post sobre esto, cuando el texto sea publicado.</p>
<p>Antes de terminar, quería resumir algunos de los <strong>principios</strong> que, sin haber sido claramente explicitados, pienso que seguimos en la reflexión de Málaga:</p>
<ul>
<li><strong>Simplicidad</strong>: Ante la duda, el texto más sencillo y directo. Overbooking de tijeras.</li>
<li><strong>Franqueza</strong>: Contar lo que (realmente) hacemos, y no lo que “deberíamos” hacer.</li>
<li><strong>Diversidad</strong>: Respetar la diversidad consultora y artesana dentro de una coherencia identitaria. No entrar en detalles que pudieran suponer posturas excluyentes.</li>
<li><strong>Identidad</strong>: Concebir la consultoría artesana como un modelo genuino, que se explica en sí mismo</li>
<li><strong>Cercanía</strong>: Usar un lenguaje más cercano, con dimensión humana. Huir de las frases hechas y de los tópicos del Management (esto es difícil conseguirlo, pero al menos lo intentamos):</li>
<li><strong>Sobriedad</strong>: A pesar de que nos gusta (y mucho) el tono literario, primó la contención.</li>
<li><strong>Inspiración</strong>: El mundo artesano esbozado por <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Sennett">Richard Sennett</a></strong> en su <strong><a href="http://www.emotools.com/static/upload/files/artesano.pdf">libro</a></strong> nos sirvió de musa para tejer el lenguaje de talleres y barrios que tan bien evoca el imaginario artesano.</li>
<li><strong>Confianza</strong>: Las personas en el centro de todo. Sin dudas, la idea más repetida.</li>
</ul>
<p>Ya iremos desbrozando en otros posts el camino recorrido estos días. Sólo pretendía, por ahora, agradecer la oportunidad que me han dado estos vecinos de compartir el mismo barrio, dejar documentada la experiencia y como siempre, dar paso a la conversación.</p>
<p>Ahí va un <a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157623169641229/"><strong>enlace de Flickr</strong></a> con algunas <strong>fotos </strong>que saqué del Encuentro (obviamente, en casi ninguna aparece el fotógrafo), por si te apetece ponernos cara&#8230;</p>
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		<title>Elogio a la desconexión (post-96)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 10:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/11-pinguinos-cruzando.JPG"><img class="size-medium wp-image-1311 alignleft" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="11-pinguinos cruzando" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/11-pinguinos-cruzando-225x300.jpg" alt="11-pinguinos cruzando" width="225" height="300" /></a>Aquí estamos de nuevo, después de 12 días de <strong>escrupuloso silencio digital</strong>, salvo algún comentario aislado en un blog o e-mail respondido en una noche <em>de mono</em>, que conseguí superar sin mucho problema.</p>
<p><strong>Vida analógica a tope</strong> con agenda más que entretenida: 1) arbitraje entre niños con edad hiperactiva y jaleo persistente, 2) complicidad y largas conversaciones (sin mediar artefacto alguno) con la gente que más me importa, 3) huida del asfalto y consumo de porciones generosas de naturaleza, 4) senderismo y puesta a punto del tono físico, 5) goce del sueño profundo y reparador de los días sin prisas, 6) captura lenta de imágenes con mi cámara fotográfica, 7) pensamiento ligero y refrescante, no utilitario, aparentemente sin propósito.</p>
<p>Hoy pretendía contaros a grandes rasgos cómo han sido mis vacaciones, entre el País Vasco y Andorra, pero al final me voy a liar con otra reflexión que me parece mucho más interesante, y tiene que ver con <strong>la necesidad o no de “desconectar”</strong>.  Más adelante hago mi relato de estas vacaciones, para quien le importe, con imágenes incluidas.</p>
<p>Como expliqué en <a href="../../../../../2009/08/08/vacaciones-y-sobre-exposicion-digital-post-95/">mi post anterior</a>, y comenté además en un interesantísimo <a href="http://cumclavisblog.blogspot.com/2009/08/desconectar.html">post de CumClavis</a>, que no es otro que el amigo Manel, creo en las virtudes de la <strong>desconexión vacacional</strong>. Después de practicarla ésta vez con más disciplina de lo habitual, es de los pocos dogmas que me atrevería a recetar a mis amigos. Lo he experimentado, y es reparador.</p>
<p>En mi post anterior me quejaba de <strong>estar metido dentro de un bucle de sobre-exposición digital</strong> que me parecía, como mínimo, excesivo. Compartí públicamente mis dudas sobre esto, y más de un colega en-redado me da la razón, aunque sé que <strong>es el tipo de reflexión molesta que los instintos básicos del “homo digital” prefieren esquivar.<span id="more-1308"></span></strong></p>
<p>Con la invasión (para bien y para mal) de estos diabólicos aparatitos llamados móviles, y de su versión evolucionada de PC miniaturizados (los “smart-phone”), el mandato digital nos persigue como una sombra en todas partes.</p>
<p><strong>Los bits no pesan, menos mal, pero alcoholizan.</strong> Por eso pienso que hoy, más que nunca, conviene imponerse ciertas pautas que propicien no solo el <strong><em>escape</em> laboral</strong>, sino también, cierto tipo de <strong>“<em>escapada de lo digital</em></strong>”.</p>
<p>En el post que he citado antes de Cumclavis que se titula precisamente <a href="http://cumclavisblog.blogspot.com/2009/08/desconectar.html">“¿Desconectar?”,</a> y que recomiendo mucho leer, <strong>Manel </strong>pone en duda las virtudes de la “desconexión vacacional” y en buena medida desaconseja su práctica. Sus argumentos son inteligentes y conviene tenerlos muy en cuenta.</p>
<p>Si bien adelanté en su artículo, por pura intuición, unos comentarios contrarios a su tesis, quise esperar al término de mis vacaciones para experimentar por mi mismo lo que sentía y entonces poder escribir <strong>un post más honesto, basado en mis propias vivencias.</strong></p>
<p>Así que voy a resumir lo que pienso al respecto, después de mi experiencia de <strong>desconexión</strong>:</p>
<p><strong>1)  Recomiendo la desconexión como disciplina, como práctica auto-impuesta</strong>, aunque sea en dosis incompletas, pero siempre intentarlo como objetivo consciente.</p>
<p>La recomendación de CumClavis de “<em>Haz lo que te apetezca realmente hacer y no hagas nada sin querer, por qué creas que debes hacerlo</em>” me parece bonita pero algo arriesgada e insuficiente en este caso.  <strong>¿Qué “le apetece” habitualmente a un <em>alcohólico</em> (en todos sus matices, incluyendo el “workaholic”)?</strong> Pues seguir bebiendo de la misma pócima… no “le apetece” otra cosa, sin embargo no es la pócima lo que le hace bien.</p>
<p>Por eso para mí, y respetando todos los puntos de vista, <strong>veo la desconexión como un <em>deber</em> sano</strong>, que conviene practicar aunque el cuerpo no te lo pida, es decir, aunque la inercia de los hábitos (o el ímpetu de la pasión por lo que estás haciendo en ese momento) genere una necesidad de conexión que puede tener mucho de síndrome de abstinencia. En definitiva, <strong>muchas cosas buenas que nos gratifican en la vida tienen que ver con el “deber” y no necesariamente con el “querer”</strong>. Los instintos naturales muchas veces son engañosos.<a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/17-glaciares-en-NZ.JPG"><img class="alignright size-medium wp-image-1312" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="17-glaciares en NZ" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/17-glaciares-en-NZ-225x300.jpg" alt="17-glaciares en NZ" width="225" height="300" /></a></p>
<p><strong>2) La búsqueda de “desconexión” de tu trabajo no implica, necesariamente, que éste no te guste. </strong>No es mi caso, por ejemplo.</p>
<p>CumClavis sugiere que la “<em>sublimación de la desconexión suele ser paralela a la demonización del trabajo</em>” y en parte tiene razón, pero solo en parte, y las excepciones son relevantes. Opino, incluso, que ahí está precisamente el hándicap de su tesis: “<em>desconectas porque no soportas lo que haces</em>” en lugar de pensar que “<em>desconectas porque es sano y renovador abrir el foco y cambiar la mirada… y más aún cuando algo te absorbe demasiado porque te gusta</em>”.</p>
<p><strong>3) El punto anterior es, a mi modo de ver, crítico, porque t</strong><strong>iene que ver con el concepto budista del desapego.</strong></p>
<p>Personalmente he aprendido mucho intentando practicar el “desapego”, a veces con éxito y otras no. Mientras más te gusta algo, y más absorto te tiene (insisto… ¡¡te gusta, lo quieres!!!), más riesgo de “apego”, de dependencia, de obsesión. Y esto tiene muchas lecturas, tanto en el mundo laboral como en el del uso de estos maravillosos cacharrillos 2.0.</p>
<p>Siendo así, la única receta posible para ganar perspectiva, y recuperar algo de mirada objetiva, es <strong>poniendo distancia de un modo consciente, como disciplina</strong>. Quien dude de esto, que eche la mirada atrás y recuerde (si lo ha vivido) algún “amor obsesivo”, de esos que narcotizan, y entenderá bien lo que significa el “apego” y cuál es la única receta para salir de él = ¡¡aléjate un tiempo, recupera el juicio, busca otros espacios!!</p>
<p><strong>4) Es cierto, “desconectar” y “descansar” no es siempre lo mismo, pero</strong> <strong>¡¡hacen falta los dos!!</strong></p>
<p>El descanso por mera supervivencia (y por placer, en sí mismo, si aprendemos a disfrutarlo), y la desconexión para renovar el stock de conocimientos y sensibilidades con material aleatorio que no vas a encontrar nunca <em>dentro de la caja</em>. <strong>Si eres curioso, incluso, puedes encontrar en el puro descanso “conexiones” sorprendentes, pero ¡¡sin esfuerzo!! que es lo que toca&#8230;<br />
</strong></p>
<p><strong>5) La “desconexión-con-descanso-incluido” es mi receta.</strong></p>
<p>Ahí intento ser dogmático. <strong>Esto implica distanciarse de verdad de toda “actividad profesional”</strong>, incluso de aquellas que son distintas (o con menos presión) que las que te dedicas habitualmente.</p>
<p>He puesto a prueba esa tesis en estas vacaciones. Me leí <a href="http://www.lecturalia.com/libro/27102/el-artesano">“El Artesano” de Richard Sennett</a>, y comprobé que la lectura no es siempre la mejor forma de descansar <strong>si el libro se solapa con tu actividad profesional</strong>. Un consultor (pretendidamente) artesano si lee esa obra no desconecta, ni descansa. Aprende, eso es innegable, pero no sale del bucle de los mismos pensamientos. Por lo tanto, no basta con cambiar el ritmo y contenido de la “actividad profesional”, sino que conviene aparcarla y sustituirla por ocio, descanso, charla frugal y viajes.</p>
<p><strong>6) La desconexión no atonta, ni produce espejismos, si la usas como una oportunidad,</strong> <strong>quitándole todo sentido engañoso de “evasión”. Prefiero verla como “renovación”,</strong> <strong>desapego y búsqueda de riqueza en mi vida.</strong></p>
<p>Ahora bien, si eres de los que desconecta como evasión, para vivir la ensoñación de un mes de consuelo existencial (que insisto, no es una ley o premisa de la “desconexión” como parece sugerir el amigo Manel), entonces revisa el problema de fondo, que estará seguramente en <strong>como vives “conectado” la inmensa mayoría del año.</strong></p>
<p><strong>7) </strong><strong>Prefiero “vacaciones” repartidas en el tiempo, y no concentradas.</strong></p>
<p>30 días me sobran, y es descanso que después me falta. Al menos yo puedo hacerlo así porque dispongo de algo de flexibilidad, así que la aprovecho. Mi tope son 15 días, incluso con una semana me basta. <strong>Para mi gusto es mejor cuatro “mini-vacaciones” de una semana repartidas en el año que un mes entero</strong>, pero bueno, entiendo que cada uno tiene su forma particular de metabolizar el descanso.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/San-Juan-de-Gaztelugatxe.JPG"><img class="alignleft size-medium wp-image-1313" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="San Juan de Gaztelugatxe" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/San-Juan-de-Gaztelugatxe-224x300.jpg" alt="San Juan de Gaztelugatxe" width="224" height="300" /></a>Antes de terminar quiero añadir que mi recomendación NO es: “<em>las vacaciones son solo para huir totalmente de cualquier cosa parecida a lo profesional</em>”.  Aquí quiero introducir un matiz para ser honesto conmigo mismo.</p>
<p>Lo que sugiero, por llamarlo de algún modo, es planificarse unas “vacaciones-compuestas”, o sea, dedicar una parte a “<span style="text-decoration: underline;"><em>descanso-excluyendo-toda-actividad-profesional</em></span>” (por ejemplo, 10-15 días) y el resto al “<span style="text-decoration: underline;"><em>descanso-que-consiste-en-cambiar de actividad-y-de-ritmo</em></span>”, pero siempre insistiendo que <strong>la primera parte no puede faltar.</strong></p>
<p>Y en cuanto a la segunda parte, y para aquellos que puedan hacerlo porque disponen de autonomía para gestionar su tiempo, <strong>recomiendo vehemente fijarse como hábito una semana, en cada semestre, de</strong> “<strong><em>migración creativa</em></strong>”.</p>
<p>Por ejemplo, en lugar de concentrarlo todo en Agosto, reservarse una semana en cada semestre para practicar el tipo de descanso que sugiere CumClavis, que está ligado a la regeneración de la actividad profesional. En el <strong><a href="../../../../../2009/03/30/dos-apuntes-sobre-creatividad-post-65/">post-65</a></strong> comento mi experiencia al respecto, que se ha convertido en un hábito, porque he visto que es una práctica muy reconfortante y productiva.</p>
<p>Volviendo al tema del post, y por terminar, quiero insistir que <strong>el descanso-por-el-descanso es una  práctica que se agradece a largo plazo. </strong>A corto y con el vigor de la juventud no parece tan necesario, pero con los años uno se da cuenta que cuerpo y mente son sabios, y conviene mimarlos desde temprano. <strong> Debes, aunque no quieras.</strong></p>
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