Voy a convertir y ampliar en dos posts una píldora que publique hace poco en el boletín de emotools porque he seguido dándole vueltas a este asunto.
Mi reflexión de hoy pretende responder a esta pregunta: ¿El artesano es siempre más ágil y más rápido que la maquinaria industrial? ¿La “agilidad” es un atributo destacado en el artesano?
A la primera interrogante mi respuesta es “depende de para qué”, y a la segunda, pienso que la agilidad no es, honestamente, uno de los atributos que mejor definen al artesano (aunque en ciertas circunstancias pueda ser un atributo más).
El artesano tiene una mayor capacidad de reacción y adaptación a situaciones específicas pero cuando “el problema” o la necesidad es más común, más de implantación que de creación, la rapidez de la solución industrial es insuperable.
Alguno me podría decir que no hay “soluciones estándar”, que todo requiere personalización, pero ya sabemos que es una cuestión de calibrar los conceptos, y de ponderar qué pesa más. Para mí está claro que hay necesidades que están mucho más cerca de soluciones estándar que de proyectos a medida, y de esas hay muchas en el mercado de la consultoría.
Pero bueno, vuelvo a lo que venía comentando de la agilidad del artesano, para señalar que ésta podría ser una potencial “debilidad” que tendrá que superar incluso en las demandas singulares, porque un “artesano” disfruta tanto con lo que hace, le da tantas vueltas y es tan perfeccionista (en ello insiste mucho Richard Sennett en su libro) que corre el riesgo de terminar penalizando los plazos de entrega. Leer más… »











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