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	<title> &#187; emprendedor</title>
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		<title>Lo bueno de tener un jefe (post-229)</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Apr 2011 07:18:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estamos en tiempos de oda al emprendimiento y a la autonomía personal. Suena fatal querer ser funcionario o trabajar por cuenta ajena, y la receta que se nos prescribe como ideal es la de ser dueños plenos de nuestra vida: No tengas jefes, sé tu propio jefe. ¿Qué voy a decir yo de eso? Pues [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/04/el-exceso-de-responsabilidad.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3008" style="margin: 6px; border: 1px solid black;" title="el-exceso-de-responsabilidad" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/04/el-exceso-de-responsabilidad.jpg" alt="el-exceso-de-responsabilidad" width="240" height="214" /></a>Estamos en tiempos de oda al emprendimiento y a la autonomía personal.</p>
<p>Suena fatal querer ser funcionario o trabajar por cuenta ajena, y la receta que se nos prescribe como ideal es la de ser dueños plenos de nuestra vida: <strong><em>No tengas jefes, sé tu propio jefe</em>. </strong></p>
<p>¿Qué voy a decir yo de eso? Pues mira, que no está mal viendo el pobre trackrecord que acreditamos como sociedad emprendedora, y que tiene muchas ventajas el hecho de buscarte la vida por tu cuenta, <strong>siempre y cuando eso vaya con tu personalidad, y estés preparado/a para soportar todas las cargas que de eso se deriva, y que debes conocer</strong>.</p>
<p>En fin, emprendamos, seamos nuestros propios jefes, nos recomiendan “de palique”, porque si me atengo a la realidad, <strong>predicando con el ejemplo veo todavía a muy poca gente</strong>.</p>
<p>Así que hoy me apetece poner algunas comillas al mantra de la autonomía y la independencia que escucho con fruición, para que entendamos bien los costes reales (y menos visibles) que tiene “liberarse” en los términos que se nos aconseja. O si quieres, dicho al revés<strong>, voy a hablar de algún problema que tiene ser tu propio jefe</strong>, y cómo esto suele ser a veces una fuente de frustraciones para determinadas personas.</p>
<p>Tener un jefe parece malo, pero puede ser muy ventajoso. Veamos. Un jefe te limita las opciones pero termina ayudándote a simplificar. Gracias a él siempre tienes la excusa de que has tenido que elegir entre las opciones que te puso otro. En cambio, si tienes libertad para elegir, siendo tu propio jefe, entonces la responsabilidad de elegir bien recae solo en ti, y en nadie más que en ti. <strong>Eso aumenta las expectativas y también la posibilidad de frustración. Si eliges mal, eres tú quien ha fallado.</strong> No hay chivo expiatorio para endosarle la culpa.<span id="more-3006"></span></p>
<p>Por otra parte, hablemos de <strong>ese deporte tan latino que se llama “<em>critica-al-jefe</em>”.</strong> Es un vicio, un jueguito que engancha, un liberador de toxinas, una válvula de escape para quitarse de encima cualquier reproche, y eso relaja un montón. Tiras la puerta del despacho, y te vas maldiciendo al jefe de tus desgracias porque, total, no está en tus manos la solución. Y si la empresa anda mal y vas al paro, <strong>te estás ahorrando la sensación de fracaso</strong>, porque las razones de que eso haya pasado obedecen a las gilipolleses que hizo otro, aunque tú hayas estado acomodado o apático hacia todo lo que venía ocurriendo.</p>
<p>Habría que añadir una ventaja más: si hay un jefe al final de la cadena de producción controlando la calidad para poner el sello de salida, uno puede relajarse. Es lo que ocurre en la mayoría de los casos: no soy el último eslabón entre la empresa y el cliente, así que cualquier fallo que lo corrija el de arriba. Así se vive más tranquilos con toda seguridad.</p>
<p>Todo esto lo he descubierto por dos razones: 1) Pasé hace tiempo de tener jefes a ser “jefe”, 2) Hablo con muchos empresarios que son jefes, y que se quejan (los buenos) del poco interés que tienen sus trabajadores para asumir responsabilidades (por cierto, no es mi caso).</p>
<p><strong>Esa especie de pavor que produce el momento de tomar una decisión difícil</strong>, tan frecuente en la vida del emprendedor y cuyo resultado llevará su etiqueta como responsable único, equivale a toneladas de estrés que no se las deseo a nadie. Lo he vivido, y francamente, es jodidísima. Por eso entiendo a la gente que opta por el “<em>que mande otro, no quiero tirar de ningún carro</em>”.</p>
<p>Esa realidad conecta directamente con la voluntad 2.0 que presuponemos a los trabajadores. Es de suponer que si “optan” por perder libertad (o potencial de ingresos) trabajando para otro, tampoco quieren que les endosen el sobrecoste de decidir sobre asuntos muy complejos que afectan a otros porque eso implica zamparse un pedazo de responsabilidad, y con ello, de culpa si las cosas no van bien. Así que la gente elije el camino más corto, y más simple: <strong>que el “dueño” que se come el jamón, también se coma el hueso.</strong></p>
<p>En mi caso, que no me considero una persona demasiado acomodada, ni me conformo con cualquier cosa (con la madurez empiezo a ver esto casi como un defecto), he experimentado lo duro que es ser “jefe” y voy aprendiendo las ventajas de ceder responsabilidad y de compartir el premio, o la losa, de los éxitos/fracasos. Pero esto tiene una solución compleja porque no es nada fácil delegar con todas sus consecuencias si los otros no quieren cargarse de problemas.</p>
<p><strong>A veces recuerdo con nostalgia aquellos tiempos que trabajaba  para otros.</strong> Tenía menos estrés porque no tenía que decidir, y apelaba al legítimo derecho de <em>rajar</em> del jefe cada vez que algo no salía bien. Siempre tenía la excusa de pensar: “<em>bueno, solo he intentado elegir la mejor opción entre las que me puso el jefe</em>”, y me quedaba tan pancho.</p>
<p>Este asunto no es baladí. Está en el meollo del coraje de emprender. No critico a los que tiran balones fuera porque creo que es humano. Es una excusa para simplificar, y evaporar estrés. Si eres de los que la has usado, y te funciona, piénsate bien esto de la autonomía y la libertad que se supone como derecho en el paraíso del emprendimiento.</p>
<p>No es así. <strong>N</strong><strong>unca serás de verdad tu propio jefe porque ahora lo serán tus clientes</strong>. Pasarás de tener un solo jefe (bueno o capullo) a muchos clientes-jefes (estupendos, buenos, mediocres, capullos, patéticos, etc.) que te exigirán más que a nadie, y con los que tendrás que ser más paciente y tolerante de lo que eras antes porque afecta directamente a tu imagen y tu bolsillo.</p>
<p>Ya lo he dicho muchas veces, <strong><a href="http://www.amaliorey.com/2010/06/11/no-es-un-chollo-merece-un-respeto-post-171/">ser emprendedor no es un chollo y merece un respeto</a></strong>. Así que antes de lanzarte a la piscina, silencia los cantos de sirena que difunden los evangelizadores profesionales. Conócete primero, calibra tus expectativas, descubre qué tipo de vida te apetece hacer y dónde concentrar tus fuentes de endorfinas… porque créeme, tener jefe (y no serlo tú) puede ser para algunos la opción más saludable.</p>
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		<title>No es un chollo, merece un respeto (post-171)</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 18:57:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre digo que el cambio radical en la relación de pareja no ocurre si te casas, sino cuando tienes el primer hijo. Es ahí cuando te entra el vértigo de la responsabilidad y una cierta sensación de haberte metido en algo irreversible. Salvando las distancias, su equivalente en el mundo profesional pudiera ser cuando empiezas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/06/acusar.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2264" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="acusar" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/06/acusar-300x266.jpg" alt="acusar" width="229" height="203" /></a>Siempre digo que el cambio radical en la relación de pareja no ocurre si te casas, sino <strong>cuando tienes el primer hijo.</strong></p>
<p>Es ahí cuando te entra el vértigo de la responsabilidad y una cierta sensación de haberte metido en algo irreversible.</p>
<p>Salvando las distancias, su equivalente en el mundo profesional pudiera ser <strong>cuando empiezas a pagar nóminas. </strong></p>
<p>Nadie duda que convertirte de trabajador por cuenta ajena a Autónomo significa un cambio importante, pero la gran <strong>sacudida vital</strong> se produce en el momento que haces-empresa, implicas a gente, y comienzas a pagar salarios.</p>
<p>La cuota de sacrificio que eso implica para el emprendedor-empresario (que es honesto) en términos de pérdida de autonomía personal y de <strong>estrés derivado del aumento de la percepción de riesgo </strong>es grande. Sin embargo, esto a menudo se ignora y <span style="text-decoration: underline;">no se valora lo suficiente</span>.</p>
<p>Yo tengo una empresa pequeña, y mi riesgo es relativamente bajo porque en mi negocio no hay que hacer elevadas inversiones, y cuento con unos compañeros que parecen tan emprendedores como yo.</p>
<p>Mi “punto muerto” es accesible, un listón que se puede saltar incluso en <em>tiempos revueltos</em> como éstos, pero tengo que hacer el doble de esfuerzo para superarlo que si solo me dedicara a dar ponencias y a la vida contemplativa.  <strong></strong></p>
<p><strong>Ese extra de tensión genera agobio que terminas llevándote a casa</strong>, y compartiendo (sin comerla, ni beberla) con familia y amigos.  Y además, produce sensaciones contraproducentes como estas:</p>
<ul>
<li>Llega fin de mes, y cuando eras empleado decías “<em>que guay, ya voy a cobrar</em>”. Ahora todo lo contrario “<em>puff, bajan las reservas, toca pagar</em>”.</li>
<li>Llega el verano, y cuando eras empleado decías “<em>que estupendo, llegan las vacaciones</em>”. Ahora digo: “<em>vaya, a soltar una pasta por un mes en que no vamos a ingresar nada</em>”.<span id="more-2262"></span></li>
<li>Se termina el horario de la oficina, y te vas pa’ casita. Algunos empleados se llevan problemas, es cierto, pero la mayoría no. Ahí sigue el emprendedor-empresario dándole vueltas a los temas, rompiéndose el coco para armar el puzzle incompleto, preocupado por invertir en proyectos y haciendo virguerías para apagar fuegos por falta de liquidez.</li>
<li><strong>Nunca descansas del todo, por mucho que delegues y compartas</strong>. En consultoría, por ejemplo, aunque tengas tus cuentas al día y la facturación adecuada, sabes que tienes que seguir sembrando porque de eso depende que factures el año que viene. Hoy facturas bien, podrías relajarte, pero no… porque si te relajas… facturas mal el año que viene.</li>
</ul>
<p>Me troncho de la risa cuando escucho eso de que “<em>me hice empresario para ser mi propio jefe</em>”. Pues no, <strong>ahora tienes más jefes porque cada cliente se convierte en uno</strong>.</p>
<p>En realidad, lo que haces es diversificar tu cartera de jefes, y eso puede ser mejor si el que tenías en tu último empleo era un capullo. Ahora puedes tener la suerte que te toquen algunos <em>jefes-clientes</em> comprensivos y amables, pero no siempre es así, y en algunos casos (cuando no has hecho las cosas bien porque eres humano) que te toque lidiar con cada personaje que ni te cuento, de esos que llevan un “<em>dictadorcito</em>” dentro que si fuera tu jefe, y no tu cliente, hubieras mandado a la mierda.</p>
<p>Soy optimista por naturaleza. No voy por ahí de quejica. Suelo ponerme siempre del lado del más débil, que en principio puede que sea el trabajador o empleado. Pero <strong>en estos tiempos ser (un buen) emprendedor-empresario no es un chollo, no es Jauja, y merece un respeto.</strong></p>
<p>Queda muy <em>chachi </em>criticar tirando de estereotipos. <strong>Hay mucho demagogo por ahí haciendo chiste fácil a costa del empresario, al que por cierto también le facturan.</strong></p>
<p>Claro que los tenemos egoístas y explotadores, a esos que los señalen… pero es triste e injusto no reparar en otros que con humildad y sentido del compromiso continúan al pié del cañón (más en estos tiempos) defendiendo proyectos y empleos.Hay mucha gente buena por ahí currándoselo de verdad así que<strong> hablemos también de lo bueno, demos buenas noticias, seamos equilibrados.</strong></p>
<p>De los emprendedores y empresarios que arriesgan con un genuino sentido de la responsabilidad deberían aprender esos especialistas-en-rajar-de-lo-ajeno, que <strong>no tienen cojones para asumir más preocupaciones que la de salvarse a sí mismos.</strong> Buah, así está chupa’o andar por ahí dando lecciones sobre lo malo que es el Capitalismo.</p>
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		<title>Más emprendedores y mejor ciencia (post-111)</title>
		<link>http://www.amaliorey.com/2009/10/29/mas-emprendedores-y-mejor-ciencia-post-111/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 17:26:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Continúo con mi seriado de ideas “Update-de-Updates” del evento RE’09 de Infonomia. En el post-109 reseñé las cinco primeras, mientras que el siguiente se centró en buscar caminos híbridos, es decir, en practicar la “Y en vez de la O”. Hoy me toca hablar de un concepto que está siendo muy discutido y que conecta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/Ciencia42.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1522" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="Ciencia42" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/Ciencia42-233x300.jpg" alt="Ciencia42" width="233" height="300" /></a>Continúo con mi seriado de ideas “Update-de-Updates” del evento <strong><a href="http://www.infonomia.com/re09/">RE’09 de Infonomia</a></strong>.</p>
<p>En el <strong><a href="../../../../../2009/10/19/re%E2%80%9909-5-ideas-updates-comentadas-post-108/">post-109</a></strong> reseñé las cinco primeras, mientras que el siguiente se centró en buscar caminos híbridos, es decir, en practicar la “<strong><a href="../../../../../2009/10/25/y-en-vez-de-o-post-109/">Y en vez de la O</a></strong>”.</p>
<p>Hoy me toca hablar de un concepto que está siendo muy discutido y que conecta en buena medida con un debate que estamos teniendo ahora en España relacionado con el recorte de los fondos destinados a la I+D.</p>
<p><strong>“<em>Venturesome</em>”</strong> podría traducirse como “<em>aventurero, arriesgado, atrevido</em>”, y es el valor que reivindica <strong><a href="http://www.bhide.net/">Amar Bhidé</a></strong>, en la obra que sirve de referencia a esta idea: “<strong><a href="http://losbuenoslibros.blogspot.com/2009/04/venturesome-economy-de-amar-bhide.html">The venturesome economy</a></strong>”, presentada por <a href="http://www.infonomia.com/infonomia/quien_alfons.php"><strong>Alfons Cornella</strong></a> y <a href="http://www.infonomia.com/directorio/ficha.php?id=2402"><strong>Antonella Broglia</strong></a> en RE&#8217;09.</p>
<p>Su tesis es que tiene poca importancia dónde se ha generado la ciencia o patentado la tecnología que está en la base de un producto, porque eso en sí mismo “<em>no es nada”</em> hasta que un emprendedor convierte ese conocimiento en valor, es decir, en algo que se pueda comercializar con éxito en el mercado.</p>
<p>Bhidé afirma que <strong>el futuro de la economía está en la figura del emprendedor</strong> entendido como aquel que sabe identificar una oportunidad, se arriesga y pone la voluntad necesaria para generar algo de valor que la gente quiere comprar. Reivindica la importancia de estos <strong>perseverantes “<em>combinadores</em>” de ideas y recursos</strong>.</p>
<p>Realza la necesidad de tener una <strong>visión global</strong> a la hora de identificar y capturar cualquier “input” que pueda servir para innovar, y critica la <strong>visión tecno-nacionalista</strong> de algunos pensadores norteamericanos que se muestran preocupados porque crece la parte de los recursos y del conocimiento que provienen de fuera de EE.UU.</p>
<p>En ese sentido Bhidé afirma que <strong>“<em>la riqueza de un país son sus emprendedores, y no sus patentes</em>”</strong> (“<em>de americano no hay casi nada en el iPod, pero sí ese señor –Steve Jobs, su mentalidad y perseverancia</em>”, dice) y critica la corriente de pensamiento que se muestra preocupada por el auge de la I+D generada en China, India y otros países emergentes, poniendo en entredicho afirmaciones como las de <strong>Friedman</strong> cuando dice que “<em>es bueno para los EE.UU. que el algoritmo de Google se haya inventado aquí</em>”.<span id="more-1519"></span></p>
<p>Amar Bhidé sostiene que una pérdida de liderazgo en los descubrimientos científicos y tecnológicos no debe traducirse en una actitud más proteccionista, porque lo realmente importante es <strong>tener buenos emprendedores que sean capaces de capturar el valor de esos avances</strong>, orquestando recursos, probando combinaciones creativas e imaginando productos a partir de ese know-how que viene de afuera.</p>
<p>Honestamente, este alegato de <strong><em>lo-(único)-que-importa-es-tener-emprendedores</em></strong> me genera un posicionamiento ambiguo que intentaré explicar (el paréntesis es mío).</p>
<p>Por una parte, es verdad que en un momento en el que, gracias a Internet, el conocimiento permea las fronteras y fluye a través de redes globales difíciles de controlar, e incluso cuando los regímenes de propiedad intelectual e industrial son cada vez más débiles; es lógico pensar que <strong>un <em>emprendedor</em> ágil, atrevido, testarudo y oportunista tiene todo a su favor </strong>si sabe combinar inputs generados por otros.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/the-venturesome-economy.JPG"><img class="alignright size-medium wp-image-1523" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="the venturesome economy" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/the-venturesome-economy-194x300.jpg" alt="the venturesome economy" width="194" height="300" /></a>Dicho en otras palabras, la globalización y liberación del conocimiento (que se antoja imparable) puede estar abaratando tanto el acceso al Know-how científico-tecnológico, que ahora aumenta la importancia relativa de quien es capaz de combinar mejor esos inputs.</p>
<p>El autor también parece sugerir (ésta es una interpretación mía) que hay abundancia de <strong>conocimiento científico-tecnológico</strong> fácilmente disponible, mientras escasean los <strong>emprendedores</strong> que “<em>destruyan creativamente</em>” y conviertan ese know-how en algo valioso para el mercado, lo que termina provocando el efecto de desplazar valor en la cadena de innovación hacia los emprendedores en detrimento de las fuentes de conocimiento.</p>
<p>Esa conclusión nos lleva a pensar que <strong>un país con buenos emprendedores siempre se va a beneficiar de la I+D generada fuera</strong>, pero también (y es lo que temo!!), que eso es mucho más importante que esforzarse en producirla dentro.</p>
<p>La propuesta de <strong>Amar Bhidé</strong> es una remezcla inteligente de conceptos como “<strong><a href="http://www.emotools.com/conocimiento/a-fondo/innovacion-abierta/">open innovation</a></strong>” (busca afuera con la misma intensidad que adentro, abre los poros), <strong>espíritu emprendedor</strong> (<strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Alois_Schumpeter">Schumpeter</a>)</strong> y <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n">globalización</a></strong> (“la tierra es plana” de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Friedman">Thomas Friedman</a></strong>) con los planteamientos de <strong><a href="http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&amp;_udi=B6V77-45GNKK7-1D&amp;_user=10&amp;_rdoc=1&amp;_fmt=&amp;_orig=search&amp;_sort=d&amp;_docanchor=&amp;view=c&amp;_acct=C000050221&amp;_version=1&amp;_urlVersion=0&amp;_userid=10&amp;md5=3e792833ec6fa75b458d28780343c685">David J. Teece</a></strong>.</p>
<p><strong><a href="http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&amp;_udi=B6V77-45GNKK7-1D&amp;_user=10&amp;_rdoc=1&amp;_fmt=&amp;_orig=search&amp;_sort=d&amp;_docanchor=&amp;view=c&amp;_acct=C000050221&amp;_version=1&amp;_urlVersion=0&amp;_userid=10&amp;md5=3e792833ec6fa75b458d28780343c685">Teece</a></strong> fue de los primeros que supo explicar por qué algunos inventores pioneros (excelentes en tecnología) no llegaban nunca a capturar el valor de sus innovaciones y terminaban fracasando en el mercado; mientras que otros más avispados (excelentes en interpretar el mercado) combinaban mejor los recursos y terminaban <em>llevándose el gato al agua</em>.</p>
<p>Esa lectura de la innovación, y del papel decisivo del emprendedor como figura <em>avispada</em> que combina recursos, <strong>no debe suponer una subestimación del valor de la ciencia como apuesta a largo plazo</strong>, y que suele ser una postura clásica de la mirada tan pragmática (y a veces superficial) de las escuelas de negocio.</p>
<p>Ideas como que <strong>“<em>la I+D en sí misma no es nada</em>” </strong>o que <strong>“<em>la riqueza solo se genera muy cerca del consumidor, y no desde el laboratorio</em>”</strong> me asustan un poco. Mucho me temo que pasemos, como el péndulo, de un extremo al otro, y que de nuevo se ponga de moda el tristemente célebre <strong>“<em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C2%A1Que_inventen_ellos%21">que inventen ellos</a>”</em></strong> de Unamuno.</p>
<p>Durante mucho tiempo hemos estado quejándonos, con razón, de que <strong>la innovación es mucho más que hacer I+D</strong>, y que en España se descuida el esfuerzo adicional que implica convertir un <strong>prototipo</strong> (el output clásico de la I+D) en un <strong>producto</strong> que se venda en el mercado o se use por la sociedad, que es a lo que llamamos “<strong>innovación</strong>”.</p>
<p><strong><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/emprendedor.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1524" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="emprendedor" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/emprendedor.jpg" alt="emprendedor" width="198" height="269" /></a>La innovación la hacen los emprendedores </strong>(en el sentido más amplio de la palabra). Eso es verdad y lo suscribo plenamente. PERO <strong>no caigamos en el error de frivolizar la importancia de generar conocimiento propio </strong>como punto de partida o de enlace y valorización del know-how que podamos aprovechar de afuera.</p>
<p><strong>Para comprender, filtrar y combinar inputs tecnológicos de calidad, tienes que tener también un “puntito” notable de excelencia.</strong></p>
<p>Si no tienes gente muy preparada, y una capacidad científico-tecnológica que esté a la altura, tu grado de autonomía para futuros desarrollos se verá muy comprometida, y llegará un momento en que no “te enterarás” de nada. Desarrollar tecnología no es tan fácil como parece, y adquirirla de fuera resulta caro si es buena.</p>
<p>He trabajado con muchos <a href="http://www.amaliorey.com/2008/10/28/master-de-emprendedores-tecnologicos-post-30/"><strong>emprendedores tecnológicos</strong></a>, y he conocido de los dos tipos: los que vienen del mercado y los que vienen del laboratorio. Ambos suelen tener importantes carencias, y por eso lo ideal es combinar ambas capacidades (buena ciencia con sentido de la oportunidad).</p>
<p>Es cierto que necesitamos <strong>más y mejores emprendedores</strong> de los que tenemos, pero también generar <strong>ciencia de calidad</strong> que nos permita descifrar las oportunidades que esconde la tecnología.</p>
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