Últimamente, cuando viajo fuera de Europa y comparo, me asalta la misma duda: ¿vamos por el camino de convertirnos en un país aburrido? Cuando digo “aburrido“, quiero decir: predecible, encorsetado, metódico, normalizado, y en definitiva, todo tan regulado que no hay apenas espacios para la improvisación y la sorpresa. Mi duda parte de la renovada [...]

































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