

¿Eres de los que compran, se gastan su dinero, y nada más?.
Bueno, es una opción, pero, también hay otra: ser compradores reflexivos.
A veces no somos conscientes de que buena parte del sistema capitalista se esculpe en el profano acto de la compra, cuando decidimos adquirir una cosa u otra, o cuando optamos por un proveedor u otro.
Siguiendo la reflexión de dos posts anteriores Nº118 (sobre el decrecimiento) y Nº119 (sobre la lentitud), una de las ideas que me han parecido más interesantes de la filosofía del Decrecimiento, por ir en sentido totalmente contrario a los reclamos de la globalización, es su propuesta de:
“Acortar la distancia entre productor y consumidor a favor del desarrollo humano, ‘RElocalizar’ la economía como el proceso inverso a ‘DESlocalizar’”
Entre los experimentos del Decrecimiento están todas las iniciativas para relocalizar la economía. Por ejemplo, el fomento de producciones biológicas y artesanales locales para generar circuitos cortos entre productor y consumidor.
Como reflexión en torno a la deslocalización, insisten en que “el consumidor de productos de bajo precio no parece darse cuenta de que él mismo está a punto de crear las condiciones de su futuro desempleo” y por eso proponen:
- Desintoxicarse del hábito del “precio más bajo posible” y ¡¡comprar menos pero mejor!!
- Proveerse lo máximo posible en los mercados de productores locales o participar en un huerto colectivo = Comprar preferentemente productos locales y evitar los fabricados lejos
- Evitar compras en las Grandes Superficies = “la Gran Superficie es, por desgracia, una concentración de horrores: empleos precarios, transportes por carretera necesarios para este tipo de distribución, mercancías cada vez más baratas traídas del otro lado del mundo, hay que ir en coche siempre, menos variedad, más uniformidad”. Leer más… »



En Octubre de 2007 viajé a China, y en aquel entonces escuché hablar por primera vez de “
Continuando mi post anterior, a propósito de iFEST como ejemplo de evento español con vocación global, quiero recordar que no me interesa el pasado más que para aprender y extraer lecciones, que para mí son estas:






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