Hay temas que vuelven de forma recurrente a mi blog, y uno de ellos es la “serendipia”. Por eso, quiero retomar un artículo que escribí hace un tiempo y que dividiré en dos posts.
Decía entonces que la serendipia es un descubrimiento afortunado que se produce sin planificación. Se da de forma inesperada, aparentemente por accidente o suerte del destino. Es encontrar algo bueno que no buscabas.
Suelo hablar de casualidad buscada porque aunque parezca un contrasentido, es posible crear ciertas condiciones para que las “casualidades afortunadas” se produzcan con más frecuencia, bien sea en nuestras vidas o bien en la gestión de las organizaciones.
Así que voy a comentar algunas prácticas que pueden ayudar a provocar situaciones aleatorias afortunadas. Son “juegos” o hábitos sanos que se pueden incorporar en la vida diaria y que recomiendo seguir:
- Renuncia a las etiquetas antes de entablar relaciones. Si etiquetas por anticipado, es difícil que puedas ver aspectos interesantes de la otra persona porque la percepción se empobrece. Este hábito es especialmente oportuno si “buscas” pareja porque es bastante común que pongamos filtros estereotipados a la hora de ligar, vaya. Si haces eso te cargas un montón de oportunidades de descubrir matices que no sabías que pudieran gustarte.
- Siéntate en cualquier mesa, por azar, en las comidas que se organizan en los eventos. No “busques” la mesa de tus amigos y afines, sino prueba “encontrarte” con gente inesperada eligiendo (por ejemplo) la “cuarta mesa que quede a la izquierda”. Esta práctica me funciona de maravilla, la aconsejo, porque me ha permitido conocer personas sorprendentes que no hubiera buscado de forma premeditada.
- Resérvate más de un día en tus viajes para patearte las calles sin rumbo, sin destino preciso. Déjate llevar por la intuición y la curiosidad, sin saber bien lo que vas a encontrarte. No por casualidad siempre que lo hago suele ser el día que mejor lo paso en mis viajes.
- Abre un libro cualquiera en una página cualquiera, y elige la tercera palabra de la quinta fila (por ejemplo), entonces úsala para despertar tu imaginación o para combinarla con un problema que tienes que resolver a ver qué sale. Este juego lo practican muchos escritores para encontrar la musa perdida, y yo lo uso para romper bucles creativos en los que a veces me meto. Leer más… »











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