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	<title> &#187; habitos</title>
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		<title>Sesgos de prescripción y marquismo en Twitter (post-280)</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 10:51:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Filtrar los tuits sólo por el prestigio, categoría, tendencia, simpatía o reciprocidad del autor o autora termina por castigar la relevancia de los contenidos que se prescriben. Si un enlace es de calidad y tiene mucho interés, merecería ser RT con independencia del ruido positivo/negativo de su firma. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2012/01/Twitter-filtrando-con-lupa-filtrado.png"><img class=" wp-image-4240 alignleft" style="border-image: initial; border-width: 1px; border-color: black; border-style: solid; margin: 6px;" title="Twitter filtrando con lupa filtrado" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2012/01/Twitter-filtrando-con-lupa-filtrado-300x209.png" alt="" width="240" height="167" /></a>Ya conté en <strong><a href="http://www.amaliorey.com/2011/06/09/una-docena-de-habitos-tuiteros-post-240/">una docena de hábitos tuiteros</a></strong> que soy de los que se toman en serio lo que retuitean (RT). No los “<em>tuits sociales</em>”, esos que meneamos de cachondeo para seguir el rollo a un amigo; sino los “<em>tuits-de-conocimiento</em>” que enlazan a contenidos con sustancia.</p>
<p>No sé si os pasa a vosotros,  pero me he visto a veces aplicando esta <strong>lógica de tres pasos</strong> antes de decidirme a RT algo que signifique recomendar un material por Twitter:</p>
<ol>
<li><strong>CALIDAD:</strong> ¿Es tan bueno el enlace para que merezca ser recomendado? ¿Inteligente, informado, bien escrito, certero, novedoso, aporta valor?</li>
<li><strong>AUTOR(A):</strong> ¿Quién es el autor o autora? ¿es un capullo o es buena gente?, ¿es de mi quinta, me sigue y retuitea a menudo… o pasa de mí? ¿qué pensará el autor o autora si le retuiteo?</li>
<li><strong>TEMA/TESIS: </strong>¿La tesis que propone es demasiado polémica? ¿puede molestar a alguien?  ¿me expone mucho posicionarme con un RT?</li>
</ol>
<p>Claro, el proceso mental que seguimos no es tan secuencial, ni robótico como éste, pero en general creo que se aproxima bastante a lo que pasa por la mente de los que filtran y recomiendan contenidos adoptando el <strong>principio de “<em>prescripción prudente</em>”</strong>, un término que me apropio de la medicina porque pienso que ayudaría a mitigar nuestra <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sobrecarga_informativa">sobrecarga informativa</a></strong>.</p>
<p>Sabiendo, entonces, que puede ser una tendencia natural plantearme esas dudas, me hice hace tiempo el sano propósito de <strong>ir suprimiendo cada vez más las dos últimas preguntas, para que mi decisión de RT solo se base en la primera</strong>.</p>
<p>El segundo bloque es el más inquietante. Filtrar los tuits sólo por el prestigio, categoría, tendencia, simpatía o reciprocidad del autor o autora termina por castigar la relevancia de los contenidos que se prescriben. En unos casos (gurús o amiguitos) sobre-recomendamos contenidos de dudosa calidad, y en otros (sin-marca o sospechosos) dejamos de compartir ideas y argumentos que pudieran ser enriquecedores.</p>
<p>Y lo que para mí es más engañoso: genera una especie de círculo vicioso que consiste en <strong>hacer-más-gurú-al-gurú</strong> = “<em>followers y RTs miméticos traen más followers y RTs</em>”, y menos visible al que aporta buenas ideas pero le falta marca, o no dispone de una generosa red de amigos que le intercambie <em>favores sociales</em> (lo que, como sabéis, yo llamo en plan-guasa “<em>cross-retuiting-agreements</em>”).</p>
<p>En términos prácticos lo que hago es esto: Si un tuitero o tuitera que me parece un cargante distribuidor-de-obviedades (los hay con 4 y 5 dígitos de followers que reparten Kg. de autoayuda cada día) tiene un día de lucidez y nos regala un enlace inteligente, seguro que lo RT. Lo mismo al revés: las firmas brillantes de <strong><a href="http://www.elconfidencial.com/sociedad/convertirse-gurulandia-20100403.html">Gurulandia</a></strong> difunden también muchas tonterías, bien porque están en su momento-no-lúcido, bien porque no son tan brillantes como sugieren sus estadísticas, o bien (esto es importante) por intereses que desconocemos; así que no voy a retuitearles cuando lo que cuentan no vale un pimiento por mucho nombre que tengan.</p>
<p>Como era de esperar, <strong>mi sistema de filtrado también cojea de algunos sesgos</strong>. No voy a hacerme aquí el inmaculado. La calidad que prescribo no es pura, ni pretende serlo. Es condición humana querer ayudar a los amigos, y servidor es una personita más. Pero… <strong>intento vigilar esto</strong>, cuestionarme la tentación de recomendar un post solo porque es de un amigo, o mi resistencia a hacerlo con determinado/a autor/a si la idea es buena. De ese modo desvelo mis prejuicios, los pongo a prueba para ampliar mis horizontes, y doy posibilidades a argumentos (y nombres) que en principio parecen no comulgar bien con mis esquemas.</p>
<p>El <strong>[no]</strong> <strong><a href="http://areteagencia.blogspot.com/2008/04/marquismo.html">marquismo</a></strong> en las redes sociales es un tema recurrente en este blog, y seguiré <em>dando el callo</em> con eso. Insisto, <strong><a href="http://www.amaliorey.com/2009/10/06/de-ideas-y-nombres-%C2%BFimporta-tanto-la-fuente-post-105/">la fuente no debería ser tan determinante</a></strong> porque si un enlace es de calidad y tiene mucho interés, merecería ser RT con independencia del <em>ruido</em> positivo/negativo de su firma. Hacer esto me parece un síntoma de madurez y criterio propio pero, como siempre, eres libre de RT lo que te dé la gana. Faltaba más…</p>
<p>PD/ La imagen es de carloshoyos.es</p>
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		<title>Escribo para comprender (post-261)</title>
		<link>http://www.amaliorey.com/2011/09/18/escribo-para-comprender-post-261/</link>
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		<pubDate>Sun, 18 Sep 2011 18:07:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para escribir es solo cuestión de ponerse. Al principio supone un esfuerzo poner en palabras lo que se cuece dentro, y más si son sentimientos. Pero a fuerza de intentarlo es posible que un día la cosa empiece a fluir, y uno se encuentre cómodo haciéndolo. Incluso llegue a necesitarlo. Pero una cosa es jugar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/09/el-oficio-de-escribir.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3429" style="margin: 6px; border: 1px solid black;" title="el oficio de escribir" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/09/el-oficio-de-escribir-300x225.jpg" alt="el oficio de escribir" width="240" height="180" /></a>Para escribir es solo cuestión de ponerse.</p>
<p>Al principio supone un esfuerzo poner en palabras lo que se cuece dentro, y más si son sentimientos. Pero a fuerza de intentarlo es posible que un día la cosa empiece a fluir, y uno se encuentre cómodo haciéndolo. Incluso llegue a necesitarlo.</p>
<p>Pero una cosa es jugar a las palabras sin más expectativas que compartir historias, y otra muy distinta es <strong>escribir bien</strong>. Así que, consciente de mis limitaciones, persigo los libros de buenos escritores que hablan de sus hábitos, trucos y manías a la hora de ejercer el oficio y acercarse a la literatura. Tengo varios en casa, que retomo a menudo porque siempre descubro en ellos nuevas ideas o consejos que me valen.</p>
<p>Este domingo tocaba <strong><a href="http://www.amaliorey.com/2011/09/12/chapuzas-que-ofenden/">olvidar malos rollos</a></strong> y quitar la vista del retrovisor, así que me dio por escoger algunas citas de esos libros, a ver qué te parecen:</p>
<ul>
<li>“La sinceridad narrativa compensa muchos defectos de estilo” (Stephen King)</li>
<li>“El talento no tiene nada que ver con la voluntad. Brota libremente, cuando quiere y en la cantidad que quiere, y, cuando se seca, no hay nada que hacer (…) Y si me preguntaran cuál es, después del talento, la siguiente cualidad que necesita un novelista, contestaría sin dudarlo que la capacidad de concentración. Lo tercero imprescindible es la constancia” (Haruki Murakami)</li>
<li>“No resulta necesario trabajar tanto, de hecho, es contraproducente, se puede secar el estanque” (Henry Miller)</li>
<li>“Pon el vocabulario en la bandeja de encima de tu caja de herramientas, y no hagas ningún esfuerzo consciente de mejorarlo, algo que sí harás leyendo (&#8230;). Buscar palabras complicadas por vergüenza de usar las normales, es de lo peor que se le puede hacer al estilo” (Stephen King).</li>
<li>“Cuando los personajes se hacen tan complejos como nuestra propia personalidad, comienza la verdadera excitación” (Norman Mailer)</li>
<li>“Verá usted, yo creo que es malo pensar. Un escritor no debe pensar demasiado” (Henry Miller)<span id="more-3427"></span></li>
<li>“No creo en los poetas bilingües. No conozco a ningún poeta que haya escrito poemas de la misma calidad en dos lenguas diferentes. Creo que sólo existe una lengua para expresarse poéticamente” (T.S.Eliot)</li>
<li>“Nos olvidamos que ya tenemos una vida sobre la cual podemos escribir” (Julia Cameron)</li>
<li>“Siempre aplico un cuidado extremo, una autovigilancia, para que la demagogia no entre en nada de lo que hago” (José Saramago)</li>
<li>“Te recomiendo evitar la voz pasiva, y no soy el único en decirlo. Los escritores inseguros tienen la sensación de que la voz pasiva confiere autoridad a lo que escriben. Escribe el tímido: «La reunión ha  sido programada para las siete» en vez de «La reunión es a las siete» y punto. Cuando un  escritor emplea la voz pasiva, ésta suele expresar miedo a no ser tomado en serio. Es la voz de los niños que se pintan bigote con betún, y de las niñas que intentan caminar con los tacones de mamá” (Stephen King)</li>
<li>“Simplemente he tratado de escribir lo mejor que puedo. En ciertas ocasiones tengo buena suerte y escribo mejor de lo que puedo” (Ernest Hemingway)</li>
<li>“Escribir es como el sexo, sólo deja de gustarnos cuando lo practicamos con ansiedad, cuando lo hacemos a la vez que pensamos: &lt;&lt; ¿qué tal lo estoy haciendo? &gt;&gt;” (Julia Cameron)</li>
<li>“Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él” (Augusto Monterroso)</li>
<li>“Un escritor no elige sus temas, sus temas lo eligen a él” (Mario Vargas Llosa)</li>
<li>“Todo escritor sufre síndromes de credibilidad, y hacer caso omiso de ellos es parte de su supervivencia” (Julia Cameron)</li>
<li>“Los escritores hacen las literaturas nacionales, y los traductores la literatura universal” (José Saramago)</li>
<li>“La escritura se beneficia de otros compromisos. T.S. Eliot trabajaba en un banco, Raymond Chandler vendía seguros. Numerosos escritores, yo incluida, dan clases” (Julia Cameron)</li>
<li>“Todo artista siente una gran fascinación por la técnica. Pero lo otro en la escritura eres tú. Descubrí que la mejor técnica es no emplear ninguna” (Henry Miller)</li>
<li>“Al principio respondía que escribía para que la gente me quisiera. Luego, esta respuesta me pareció insuficiente y decidí que escribía porque no me gustaba la idea de tener que morir. Ahora, digo, y quizás eso sí sea cierto, que, en el fondo, escribo para comprender” (José Saramago)</li>
</ul>
<p>Exactamente, D. José Saramago, me identifico con usted porque yo también<strong> <em>escribo para comprender</em></strong>. O como dice Julia Cameron, porque “<em>escribir suscita cuestiones que yo no me hubiera planteado, de no hacerlo</em>”.</p>
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		<title>¿Nos hace Twitter más (im)productivos? (post-249)</title>
		<link>http://www.amaliorey.com/2011/07/13/%c2%bfnos-hace-twitter-mas-improductivos-post-249/</link>
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		<pubDate>Tue, 12 Jul 2011 22:48:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El otro día alguien celebraba en los preludios de una charla las virtudes de Twitter como “herramienta de productividad”. Mi primera reacción fue de reparo, porque la imagen que me vino a la mente es la de un agujero negro por el que se cuelan toneladas de tiempo. Pero después, mientras compartíamos batallitas como usuarios, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/07/logo-de-twitter.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3232" style="margin: 6px; border: 1px solid black;" title="logo de twitter" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/07/logo-de-twitter.jpg" alt="logo de twitter" width="240" height="240" /></a>El otro día alguien celebraba en los preludios de una charla las virtudes de Twitter como “herramienta de productividad”.</p>
<p>Mi primera reacción fue de reparo, porque la imagen que me vino a la mente es la de un agujero negro por el que se cuelan toneladas de tiempo. Pero después, mientras compartíamos batallitas como usuarios, tomé conciencia de que, en efecto,  Twitter puede ser (o no) una buena herramienta profesional para potenciar la productividad. En cualquier caso me ha parecido un tema divertido  para postear.</p>
<p>“<strong>Productividad</strong>” puede definirse como <span style="text-decoration: underline;">la relación entre los resultados (outputs) y los recursos (inputs) utilizados para obtenerlos</span>, o visto en términos de tiempo, cuanto menor sea el tiempo que lleve obtener el resultado deseado, más productivos somos. <strong>Se trata, en definitiva, de un indicador de eficiencia.</strong></p>
<p>Las virtudes y defectos de Twitter que comento en este post se restringen a “<em>lo productivo</em>”, es decir, a <span style="text-decoration: underline;">lo que impacta directamente en el rendimiento profesional del tuitero</span>, y no tengo en cuenta otras grandes ventajas como la <strong>socialización</strong> en su sentido más lúdico-festivo, que sería un tema a tratar aparte, y del que menos gente duda.</p>
<p>Por ir al grano, creo que Twitter puede ser una estupenda herramienta de productividad o un implacable <em>ladrón de tiempo</em>, <strong>según cómo y para qué se use</strong>. La mayoría hemos vivido las dos situaciones, y aprendido sobre todo de los excesos.</p>
<p>Decía antes que la productividad depende de los resultados que busques y de los recursos que inviertas para ello (Outputs/Inputs). Algunos resultados u objetivos (“<span style="text-decoration: underline;">Outputs</span>”) se alinean mejor con las fortalezas de Twitter, mientras que otros no. Te invito a que pienses en ello porque <span style="text-decoration: underline;">hay actividades que sacan mejor provecho de las virtudes de Twitter que otras</span>. Asimismo, el tiempo que invertimos usándolo (“<span style="text-decoration: underline;">Inputs</span>”) va a depender en buena medida de la experiencia del usuario y de su habilidad para gestionar bien los <strong>riesgos de dispersión</strong> que se asocian a su uso.</p>
<p>Para mí <strong>Twitter mejora la productividad vía ahorro de tiempo</strong> en estas actividades:<span id="more-3230"></span></p>
<ul>
<li><strong>Filtrado de contenidos:</strong> Si uno es capaz de seleccionar y guiarse por buenos “content curators” o prescriptores de contenidos. Ya he comentado en “<strong><a href="http://www.amaliorey.com/2011/06/09/una-docena-de-habitos-tuiteros-post-240/">una docena de hábitos tuiteros</a></strong>” que por mi falta de tiempo, me funciona mejor Twitter para esta tarea que los lectores de feeds.</li>
<li><strong>Construir redes profesionales:</strong> Ahorra tiempo para identificar a gente interesante profesionalmente hablando, y construir redes de confianza con ellas. Sin duda, reducir el coste de información para acceder a talento complementario es una ventaja que redunda positivamente en nuestro trabajo. Por ejemplo, he descubierto buenos ponentes y colaboradores para los Másters que coordinamos en <strong><a href="http://www.emotools.com/">eMOTools</a></strong> gracias a la información “barata” que me da Twitter.</li>
<li><strong>Consultas urgentes:</strong> Ahorra tiempo para preguntas del tipo “<em>por favor, alguien me puede dar información sobre….</em>” o “<em>alguien sabe si el producto-X es bueno de verdad</em>”.</li>
<li><strong>Búsquedas temáticas:</strong> Para los usuarios que están especializados en ciertos temas, y quieren sistematizar las búsquedas, el uso de hashtag (convenientemente elegidos) puede ser una herramienta de gran utilidad para el acceso a contenidos tematizados.</li>
<li><strong>Quedadas:</strong> Ahorra tiempo para quedar con colegas, cuando vas de viaje y te apetece gestionar encuentros <em>last-minute</em>. He quedado en <em>un pispas</em> con gente de mi red profesional gracias a un DM o un tuit escrito <em>on the road</em> en el que me limito a decir: “<em>estaré en X mañana</em>”. Montas un sarao en cuestión de segundos porque solo hace falta que el potencial anfitrión esté en el TL (y obviamente, tenga ganas de verte). Otra ventaja es que no es intrusivo porque no tienes que dirigirlo personalmente a nadie.</li>
<li><strong>Función editorial:</strong> Ahorra tiempo para difundir tus propios contenidos y que llegue así a más gente. <em><span style="text-decoration: underline;">Te leen más haciendo menos</span></em>, así que hablo aquí de un típico efecto de productividad. Ya sabemos que Twitter es un aliado natural de los blogs, los potencia de un modo extraordinario.</li>
</ul>
<p>Seguro que hay muchas otras ventajas, <strong>a ver si te animas, y las compartes aquí</strong>… pero habrá que hablar también de los defectos, porque los tiene.</p>
<p><strong>Twitter puede convertirse, como ya he dicho, en un despiadado “ladrón” de productividad.</strong> De esto no tengo la más mínima duda, porque lo he vivido. Eso ocurre cuando no se sabe gestionar las actividades por lotes, se mantiene la cuenta de Twitter “<em>always-on</em>”, o se deja uno llevar sin criterio por las infinitudes del TL. Si lo tienes abierto, esos avisos emergentes que aparecen de manera ininterrumpida en la pantalla provocan pérdidas ingentes de concentración. Si estas tentado a procrastinar, Twitter te lo pone a g&#8230; Los <strong><a href="http://www.optimainfinito.com/2009/09/productividad-organiza-tu-twitter-con-eficacia.html">maestros del GTD</a></strong> hablan mucho de esto, y conviene escucharlos.</p>
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		<title>Una docena de hábitos tuiteros (post-240)</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 06:54:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace unos días me preguntaron en un taller sobre esto, y prometí que intentaría documentar mi forma de usar Twitter. Vaya por delante que no soy ningún ejemplo a seguir como tuitero, así que lo que escribo aquí son cosas que me van bien a mí, sin ánimo de dar lecciones a nadie. Si buscas recomendaciones para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/06/mefollowea-no-me-followea-reciprocidad-twitter.png"><img class="alignleft size-medium wp-image-3130" style="margin: 6px; border: 1px solid black;" title="mefollowea-no-me-followea reciprocidad twitter" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/06/mefollowea-no-me-followea-reciprocidad-twitter-300x225.png" alt="mefollowea-no-me-followea reciprocidad twitter" width="240" height="180" /></a>Hace unos días me preguntaron en un taller sobre esto, y prometí que intentaría documentar mi forma de usar Twitter.</p>
<p>Vaya por delante que no soy ningún ejemplo a seguir como tuitero, así que lo que escribo aquí son cosas que me van bien a mí, sin ánimo de dar lecciones a nadie.</p>
<p>Si buscas recomendaciones para optimizar el ROI de tu Twitter harías bien en no hacerme caso, aunque el mío sospecho que no debe ser tan malo. Si eres un twittero profesional o una empresa, mejor mírate las <strong><a href="http://www.marketingguerrilla.es/los-8-factores-de-exito-del-tuitero-guykawasaki/">prácticas de Guy Kawasaki</a></strong>.</p>
<p>No sé si esto interesa a alguien pero, sin más, ahí van algunos hábitos que me han servido para que todavía disfrute con Twitter:</p>
<ol>
<li><strong>Uso Twitter como mi filtro principal para seleccionar la información que leo.</strong> Antes era <strong><a href="http://www.google.com/intl/es/googlereader/tour.html">Google Reader</a></strong>, pero se me atestaba de feeds, así que ahora me guío por algunos tuiteros que se han convertido de facto en mis <em>prescriptores</em> de lecturas, en mis “<strong><em><a href="http://www.dreig.eu/caparazon/2010/01/09/content-curator-web-3/">Content Curators</a></em></strong>”. Si veo que ellos recomiendan algo, intento no perdérmelo. Ésta es una de las funcionalidades que más valoro de Twitter.</li>
<li><strong>Uso Twitter para dar a conocer lo que hago, </strong>avisando sobre viajes o cursos que voy a dar y que puedan interesar a gente que me lee en el blog o me sigue por otros canales. Siempre me encuentro en mis talleres a algún asistente que se inscribió gracias a que lo publiqué en mi cuenta.</li>
<li><strong>No sigo estrategia alguna para aumentar de forma deliberada el número de followers.</strong> ¿Qué me quieres dar consejos para incrementar el número de followers? No, gracias. El tiempo que voy a perder en eso lo dedico mejor a pensar en buenas ideas, a escribir en mi blog, y a compartir contenidos que sean más interesantes. El número de followers que uno pueda tener es irrelevante, al menos en las cifras que yo me muevo. No es un tema de conversación, ni es interesante para nadie. <span style="text-decoration: underline;">Por supuesto que me alegra saber que hay más gente que quiere leerme</span>, pero ese es un resultado que no busco, ni me parece un indicador que sirva de evidencia de nada. Veo a twitteros con miles de seguidores que a mí me parecen bastante mediocres o que son un tostón de mucho cuidado.<span id="more-3128"></span></li>
<li><strong>No practico la reciprocidad a la hora de elegir a mis “seguidos”.</strong> Si hay algo que me gusta de Twitter, a diferencia de Facebook, es la autonomía que da poder elegir sin la obligación de reciprocidad. Sé que si siguiera a más gente mi número de seguidores se multiplicaría porque muchos se borran cuando ven que no les devuelvo el “follow”, y los entiendo, pero esa no es razón suficiente para que siga a alguien, sobre todo por lo que comento a continuación.</li>
<li><strong>Me he puesto un límite de “seguidos” que, por el momento, es de 200.</strong> Es un tope sin fundamento, una cifra-guía a la que he llegado a partir de reconocer mis limitaciones. Me confieso incapaz de “seguir bien” a más de cien personas, pero por darme un poco más de margen, amplié el número a 200.  OJO, ese soy yo, ¿vale?, que no estoy always-on, ni soy un super-usuario de Twitter. Conozco a amigos que con la ayuda de aplicaciones-cliente gestionan bien su interacción con muchos más seguidores, pero no es mi caso. Dadas mis escasas habilidades <em>frickeras</em> prefiero ser honesto: <span style="text-decoration: underline;">si sigo a alguien es porque lo sigo de verdad</span>. No quiero hacer el paripé de decir que lo hago para después encajarlo en la columna de los ignorados.</li>
<li><strong>Jamás averiguo quiénes me han desfolloweado</strong>, y esto deben hacerlo muchos porque veo que el número de seguidores aumenta más lento que la cantidad de avisos que recibo en mi correo de nuevos followers. <span style="text-decoration: underline;">Éste es un hábito que aprendí y que quiero recomendar por lo sano que es:</span> ¿qué ganaría sabiendo quien deja de seguirme? ¿eso va a hacer que tuiteé diferente? ¿para qué darle vueltas a las razones de por qué fulano o mengano ha dejado de seguirme? ¿pero quién lo sabe? ¿voy a ser a tan necio de preguntarles? Pues no, busco simplificar mi vida y esa <em>porquemanía</em> es mejor que me la ahorre porque lo único que puede hacer es que me <em>coma el tarro</em> con hipótesis tontas. Solo me entero que alguien ha dejado de seguirme en el momento que intento mandarle un DM y veo que no puedo.</li>
<li><strong>Mi listado de “seguidos” es dinámico pero está siempre desactualizado: </strong>Aquí me descuido bastante, y creo que por eso me estoy perdiendo a gente interesante. Es bueno revisar y actualizar a menudo, más aún cuando se tiene un número acotado de “seguidos”, para quitar personas que pierden interés y meter nuevas que se descubren por recomendaciones o de conocerlas personalmente.</li>
<li><strong>Busco expresarme con libertad, primando mi perfil-persona sobre el profesional</strong>: Lo mezclo todo, y no me importa que algún cliente que me sigue se asuste por lo que cuento (me ha pasado). Si tuviera que estar calculando lo que digo o siguiendo una estrategia de contenidos, hace rato que lo hubiera dejado. Por ejemplo, no oculto para nada mis ideas políticas, más bien las “<em>paseo</em>” abiertamente y me siento bien haciéndolo porque concibo a Twitter como un espacio que se enriquece con la pluralidad, donde uno debe ser quien es, y manifestar lo que piensa. Somos indivisibles, y ya está.</li>
<li><strong>Retuiteo contenidos si de verdad me gustan y solo si los he leído antes.</strong> Esto que parece una obviedad, sé que no lo es. #Yoconfieso que alguna vez he RT mensajes guiándome solo por el interés del título y porque admiro al tuitero o tuitera, pero eso ha ocurrido en muy contadas ocasiones. <span style="text-decoration: underline;">Me tomo en serio el hecho de que alguien pudiera en algún momento confiar en mí como prescriptor</span>, así que no quiero RT nada que no haya leído antes. En esa línea, me resisto a RT posts de “<em>influenciadores</em>” para que retuiteen los míos, algo que me parece tan tramposo como ineficaz.</li>
<li><strong>Programo a veces mi <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/TweetDeck">TweetDeck</a></strong> para publicar tweets con avisos de nuevas entradas en mi blog, y he repetido esos avisos (hasta tres veces) cuando el post se publica en días de fiesta, o en horas en que la actividad es muy baja. En estos casos programo un segundo o tercer tweet para el día en que sé que la gente regresa a la actividad normal. Esta práctica me parece legítima por la extrema volatilidad del TL.</li>
<li><strong>Si alguien me hace un RT, y tengo tiempo, lo que hago es agradecerlo expresamente</strong>: “<em>gracias por el RT</em>”.  Devolver un RT con otro RT como señal de agradecimiento no es una práctica que me guste, pero es tan válida como la mía.</li>
<li><strong>Sigo a unos cuantos twitteros que no me siguen, y RT a otros que jamás me RT</strong>, pero continuaré haciéndolo con gusto mientras disfrute de lo que publican y crea que vale la pena difundir sus buenas ideas. <em>Desfollowear</em> a alguien que cuenta cosas interesantes o divertidas solo porque no me sigue me parece estúpido porque el único que perdería haciendo eso soy yo.</li>
</ol>
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		<title>Bloguear por bloguear (post-200)</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Nov 2010 18:44:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre he dicho que escribiré posts mientras disfrute. Si lo sigo haciendo es porque me divierte el hecho mismo de contar historias, y porque lo hago en libertad, sin presión por los resultados, y eso es importante, créeme. Éste mi post-200, vaya… y como si nada. Quién me lo iba a decir. Ahora recuerdo algo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/11/200.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2634" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="78218969" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/11/200-200x300.jpg" alt="78218969" width="192" height="286" /></a>Siempre he dicho que escribiré posts mientras disfrute.</p>
<p>Si lo sigo haciendo es porque me divierte el hecho mismo de contar historias, y porque lo hago en libertad, <strong>sin presión por los resultados</strong>, y eso es importante, créeme.</p>
<p><strong>Éste mi post-200</strong>, vaya… y como si nada. Quién me lo iba a decir.</p>
<p>Ahora recuerdo algo que leí de <strong><a href="http://bit.ly/aeL76A">Julen</a></strong> con motivo de su post-200<strong><span style="text-decoration: underline;">0</span></strong> (un cerito más, poquita cosa), que decía que <em>no le pide demasiado a su blog para que no le exija lo que no puede darle</em>.</p>
<p>Perfecto, la clave está ahí, en <strong>una sensata gestión de expectativas.</strong></p>
<p>Así que hoy, mientras completo mi segundo centenar de entradas, y apenas terminado <strong><a href="../../../../../2010/11/10/empresa-2-0-preguntas-y-cavilaciones-para-el-ebe-post-199/">mi primer #EBE</a></strong>, voy a compartir con vosotros <strong>10 cosas que NO hago…</strong> <strong>para disfrutar posteando:</strong></p>
<ol>
<li> <strong>NO fuerzo la inspiración</strong>: Dejo que los temas de los posts vengan a mí. Me entreno para “pillarlos”, para encontrar relato en los detalles, pero son ellos los que vienen a sugerirse. <span style="text-decoration: underline;">A mí me tiene que gustar lo que voy a contar, y me lo tengo que creer</span>. Me da miedo forzar la musa a que haga cosas que no le apetece porque sé que después me va a castigar con una buena dosis de sequía creativa. Además, los temas de mis posts los elijo yo, y ese es un derecho intransferible. Después de todo, se lleva uno cada sorpresa con esto del impacto y seguimiento que puede tener una entrada, así que escribo de lo que me da la gana.</li>
<li><strong>NO publico con una frecuencia fija:</strong> En mi cabeza no cabe periodificar mis posts. No puedo, no podría. Escribo por impulsos, a veces en cascada. Así que cuando termino de escribir uno, lo publico y ya está. Además, no pasa nada con tomarme períodos de vacaciones, estoy en mi derecho. Bloguear es también un estado de ánimo que se termina notando en la calidad de lo que uno escribe.</li>
<li><strong>NO mido constantemente el tráfico:</strong> Solo hago tracking del blog observando la evolución inter-mensual. No cometo el error de controlar el tráfico diariamente. Sí que puedo mirar un día en concreto cuando veo que por el número de RTs se produce un movimiento anormal.</li>
<li><strong>NO me agobio cuando las estadísticas bajan:</strong> Si desciende el número de suscriptores, o los indicadores de visita (me ha pasado, así que sé de lo que hablo), <span style="text-decoration: underline;">yo sigo centrado en lo mío que es: disfrutar mientras escribo</span>. Ese es el mantra por el que me guío, pase lo que pase con mis estadísticas. Por cierto, a menudo me alegra mucho más que me lea una persona concreta que quiero y/o admiro mucho, que ver estadísticas infladas de montones de visitas anónimas, ¿a ti no te pasa?<span id="more-2632"></span></li>
<li><strong>NO pierdo un segundo de mi tiempo investigando quién me visita o quién no:</strong> Esto es muy importante para reducir entropía. Yo me guío por los comentarios y los RTs, porque es gente que explícitamente hace saber que me ha leído. Por esa misma razón no pondría nunca plugins del tipo “<em>quien anda por ahí</em>”. ¿Para qué?, es un <em>boyeurismo</em> que a mí no me va. Prefiero respetar la privacidad, y que todo aquel que me visite pueda decidir si quiere ser reconocido o no.</li>
<li><strong>NO espero reciprocidad:</strong> Uno de los síntomas de madurez como bloguero es superar el mito de la reciprocidad. Oye… ¿y por qué no me comentan? ¿por qué no me hacen RT? ¿por qué no me enlazan? ¿qué pasa con esta gente que se pasa por aquí, lee, pero nada más? En un <strong><a href="../../../../../2009/06/23/23-de-junio-y-la-aventura-de-ser-bloguero-post-85/">post que escribí en mi primer aniversario</a></strong> decía que antes, mi primera reacción, la más visceral, era frustrarme. Pero después comprendí que la gente está ocupada, y bastante tengo con que me lean habiendo tanta gente que escribe estupendamente por ahí. <span style="text-decoration: underline;">Ya hablarán, ya lo harán… pero cuando quieran… y puedan, o cuando yo sea más capaz de motivarlos</span>.</li>
<li><strong>NO magnifico los comentarios negativos:</strong> Sé que esto también es muy importante si quiero seguir disfrutando del blog: Me resisto a que me haga daño un comentario negativo, no me da la gana que eso ocurra. ¿Pero por qué nos obsesionamos tanto con eso? Resulta que tenemos 10 comentarios buenos, y 2 malos, y parece que se cae el mundo. Y si el comentario es justo, bienvenido sea, muy agradecido… aunque siempre cueste digerir errores.</li>
<li><strong>NO me frustro o enfado cuando “<em>mi mejor post</em>” pasa sin pena, ni gloria:</strong> Ains, menudo problema el que tenía antes, hasta que aprendí. Ahí estaba yo pensando que había hecho algo mal, pero es que el impacto de un post a veces tiene poco que ver con su calidad, sino con factores tan impredecibles como la oportunidad del tema, el día u horario que se publicó y una larga cadena de casualidades.</li>
<li><strong>NO me importa comentar en blogs de autores que pocas veces lo hacen en el mío:</strong> La cuestión está en saber por qué lo hago. Yo comento porque me apetece participar en esa conversación, así que no espero nada más de ese bloguero que no sea responderme en su propia casa. Si buscara reciprocidad, un tercio de mis comentarios no los escribiría porque lo hago en casas de vecinos que no devuelven la visita, o cuando lo hacen, parece que por cumplir el trámite. Pero mi referencia para comentar es la calidad de los contenidos, y supongo que para ellos también, así que esa debe ser la razón por la que no escriben en el mío, y están en su derecho. Ah, y <strong>nunca </strong><strong>publico comentarios en plan peloteo en posts que no me gustan por atraer tráfico al mío:</strong> Puff… vaya trabajo más coñazo ese, y tan desagradecido. Mejor dedico ese tiempo a escribir lo mejor que puedo en mi casa, o a comentar posts realmente buenos, que hay montones.</li>
<li><strong>NO trato a los comentarios como algo secundario, sino como el meollo de la conversación:</strong> Disfruto muchísimo respondiendo a los comentarios, me enrollo como una persiana porque ahí está buena parte de la gracia de escribir (“conversar”). Bueno, cada bloguero que haga lo que quiera con los comentarios porque para eso es su casa. Pero yo pienso que el bloguero que no quiere conversar… mejor que escriba un diario, a menos que use el blog solo como soporte de venta.  Admito que haya blogueros que quieran expresarse en plan onanista, y que sean felices haciéndolo. No piden comentarios, ni los esperan. Es para mí un tipo “raro” de bloguero, pero no quiero usar etiquetas injustas pues debo aceptar que esa puede ser una forma perezosa de ser feliz <img src='http://www.amaliorey.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':-)' class='wp-smiley' /> . A mí, francamente, despreciar los comentarios o atenderlos con desgano me parece un desperdicio.</li>
</ol>
<p>La verdad es que estos diez NOes se pueden resumir en una sola idea: <strong>¡¡Disfruta el proceso, y olvídate de los resultados!!</strong> Es mi consejo número uno, porque además, <span style="text-decoration: underline;">es aplicable a casi todo en la vida</span>. No dejes que las estrategias para generar tráfico dicten el rumbo de tu blog y terminen ahogando el goce de escribir. Entérate para qué blogueas: si solo buscas estadísticas para el ego (o para un negocio), entonces es mejor que te lleves bien con el estrés.</p>
<p>Pronto escribiré la segunda parte de esta entrada que estará dedicada a <strong>mis prácticas como twittero</strong>, que van en una línea bastante parecida a esta. Si quieres una pista, piensa en los trucos del <em>encantador profesional</em> <a href="http://www.marketingguerrilla.es/los-8-factores-de-exito-del-tuitero-guykawasaki/"><strong>Guy Kawasaki</strong></a>, y entonces sabrás lo que yo NO hago.</p>
<p>Venga, cuenta… ¿y cuáles son tus prácticas y hábitos como bloguero?</p>
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		<title>8 juegos para provocar serendipias (post-173)</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jun 2010 17:34:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/06/Serendipity.JPG"><img class="alignleft size-medium wp-image-2284" style="border: 1px solid black; margin-left: 6px; margin-right: 6px;" title="Serendipity" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/06/Serendipity-300x225.jpg" alt="Serendipity" width="261" height="197" /></a>Hay temas que vuelven de forma recurrente a mi blog, y uno de ellos es la “<strong><em>serendipia</em></strong>”. Por eso, quiero retomar <strong><a href="http://www.emotools.com/static/upload/files/serendipidad_.pdf">un artículo</a></strong> que escribí hace un tiempo y que dividiré en dos posts.</p>
<p>Decía entonces que la <strong><em>serendipia</em></strong> es un descubrimiento afortunado que se produce sin planificación. Se da de forma inesperada, aparentemente por accidente o suerte del destino. Es<strong> <em>encontrar</em> algo bueno que no <em>buscabas</em>.</strong></p>
<p>Suelo hablar de <strong><em>casualidad buscada</em></strong> porque aunque parezca un contrasentido, es posible crear ciertas condiciones para que<strong> las “casualidades afortunadas” se produzcan con más frecuencia</strong>, bien sea en nuestras vidas o bien en la gestión de las organizaciones.<strong> </strong></p>
<p>Así que voy a comentar algunas prácticas que pueden ayudar a provocar situaciones aleatorias afortunadas. Son “juegos” o hábitos sanos que se pueden incorporar en la vida diaria y que recomiendo seguir:</p>
<ol>
<li><strong>Renuncia a las etiquetas antes de entablar relaciones</strong>. Si etiquetas por anticipado, es difícil que puedas ver aspectos interesantes de la otra persona porque la percepción se empobrece. Este hábito es especialmente oportuno si “<em>buscas”</em> pareja porque es bastante común que pongamos filtros estereotipados a la hora de <em>ligar</em>, vaya. Si haces eso te cargas un montón de oportunidades de descubrir matices que no sabías que pudieran gustarte.</li>
<li><strong>Siéntate en cualquier mesa, por azar, en las comidas que se organizan en los eventos.</strong> No “busques” la mesa de tus amigos y afines, sino prueba “encontrarte” con gente inesperada eligiendo (por ejemplo) la “<em>cuarta mesa que quede a la izquierda</em>”. Esta práctica me funciona de maravilla, la aconsejo, porque me ha permitido conocer personas sorprendentes que no hubiera buscado de forma premeditada.</li>
<li><strong>Resérvate más de un día en tus viajes para patearte las calles sin rumbo</strong>, sin destino preciso. Déjate llevar por la intuición y la curiosidad, sin saber bien lo que vas a encontrarte. No por casualidad siempre que lo hago suele ser el día que mejor lo paso en mis viajes.</li>
<li><strong>Abre un libro cualquiera en una página cualquiera</strong>, y elige la tercera palabra de la quinta fila (por ejemplo), entonces úsala para despertar tu imaginación o para combinarla con un problema que tienes que resolver a ver qué sale. Este juego lo practican muchos escritores para encontrar la <em>musa</em> perdida, y yo lo uso para romper <em>bucles creativos</em> en los que a veces me meto.<span id="more-2282"></span></li>
<li><strong>Entra a una biblioteca, o a una librería, y elige un punto aleatorio de donde sacar un libro</strong>, y disponte a echarle un vistazo. Lo mismo descubres un autor formidable que no conocías o te tropiezas con <em>el negocio de tu vida</em>. Cuando practico este juego me impongo un mínimo de 15-20 minutos para no soltar el libro de inmediato si veo que trata un tema irrelevante, y así doy tiempo a que <em>el libro me diga algo</em>. Una vez la suerte me llevó a uno sobre “veterinaria para perros”, que me obligué a hojear durante un rato. La temática era aburrida para mí, sin embargo el libro contenía detalles interesantes y recuerdo que el prólogo era super original. Algo debo haber aprendido de aquella lectura accidental aunque todavía no sepa para qué me servirá.</li>
<li><strong>Prueba a rotar un globo terráqueo poniendo el dedo en un punto a ver en qué lugar se detiene</strong>. Si estas dudando a dónde irte de vacaciones, y te alcanza el dinero para salirte de las opciones de siempre, este juego puede sugerirte nuevos destinos en los que nunca hubieras pensado. Juega a esta suerte de lotería con tu pareja y tus hijos, a ver qué te dice el destino. Lo puedes hacer también con los ojos vendados sobre un mapa de España o de tu comunidad, si es que tus bolsillos no están para pensar en aventuras mayores, pero puedo asegurarte que es un recurso que ayuda a salirse de las ideas de siempre.</li>
<li><strong>Resérvate un 10% de tus ponencias y conferencias para aceptar invitaciones que, en principio, no te gustan</strong>, y que rechazarías si no estuvieras abierto a la sorpresa (OJO, eso suponiendo que pudieras elegir).</li>
<li><strong>Practica el 70/30 en la gestión de tu organización: </strong>“<em>busca</em>” un 70% del tiempo (con la mirada puesta en objetivos), pero siempre deja como mínimo un 30% abierto a “<em>encontrar</em>”, no sujeto a planificación.</li>
</ol>
<p>Espero que estas prácticas te sirvan, te den pistas, y recuerda… <strong>las verdaderas oportunidades (esos <em>trenes</em> que pasan una sola vez) casi nunca lo parecen</strong>.</p>
<p>Hay que ser muy inquieto y curioso para sacar provecho de situaciones inesperadas. Déjate llevar y cambia el plan si vale la pena. <strong>Las casualidades se buscan, por supuesto que sí…</strong></p>
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		<title>Serendipidad o casualidad buscada (post-103)</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Oct 2009 06:24:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace tiempo quería hablar de la “serendipidad” o “serendipia”, así que he publicado un artículo sobre ello en el último Boletín eMOTools de Septiembre, y del que estoy recibiendo interesantes comentarios. Avanzaré algunas ideas aquí, en formato-post, pero te lo puedes bajar completo en PDF. Serendipidad es una palabra rara (y fea) como pocas, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/juego-aleatorio-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1419" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="juego aleatorio-2" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/juego-aleatorio-2-300x163.jpg" alt="juego aleatorio-2" width="300" height="163" /></a>Hace tiempo quería hablar de la “serendipidad” o “serendipia”, así que he publicado un artículo sobre ello en el último <strong><a href="http://www.emotools.com/boletin/boletin-mensual-n6-de-emotools-septiembre-de-2009/">Boletín eMOTools</a> de Septiembre</strong>, y del que estoy recibiendo interesantes comentarios. Avanzaré algunas ideas aquí, en formato-post, pero te lo puedes <strong><a href="http://www.emotools.com/static/upload/files/serendipidad_.pdf">bajar completo en PDF</a></strong>.</p>
<p>Serendipidad es una palabra rara (y fea) como pocas, pero sugerente. Me veo usándola cada vez más en las charlas con emprendedores y con gente que se dedica a la innovación. No es fortuito porque la complejidad de los tiempos que corren encaja bien con la serendipidad.</p>
<p>Proviene del término anglosajón “<em>serendipity</em>” y suele ser traducida de muchas maneras: “serendipia”, “serendipismo” o como titulo este artículo: “serendipidad”.</p>
<p><strong>La “serendipidad” es un descubrimiento afortunado que se produce sin planificación. Se da de forma inesperada, aparentemente por accidente o suerte del destino. Es encontrar algo bueno que no buscabas.</strong></p>
<p>Ejemplos de serendipidad hay muchos, incluidos innovaciones tan determinantes como la Penicilina. La <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serendipia">Wikipedia</a></strong> achaca a este fenómeno inventos tan variados como el dulce de leche, el celuloide, la estructura del átomo, el principio de Arquímedes, el Teflón e incluso, el mismísimo descubrimiento de América (recordemos que Colón buscaba la India cuando “se encontró” con el Nuevo Mundo).</p>
<p>Por cierto, <strong><a href="http://www.roughtype.com/archives/2006/05/the_systematize.php">Nicholas Carr</a></strong> dice que Internet es probablemente &#8220;<em>the greatest serendipity engine in the history of culture</em>&#8221; por la capacidad que tiene la web de descubrir caminos inesperados y llevarnos por senderos de información que no habíamos previsto.</p>
<p>Pero… ¿Y por qué hablo de “<em>casualidad buscada</em>”? Suena contradictorio, pero la serendipidad bien practicada, como estrategia, es precisamente eso: <strong>crear condiciones para que las “casualidades afortunadas” se produzcan con más frecuencia en tu vida, o en tu organización. </strong>De eso trata este artículo.<span id="more-1418"></span></p>
<p><strong>Una pequeña historia…</strong></p>
<p>Me he inventado una historia para explicar lo que es la <em>serendipidad</em>, y que me funciona bien en mis talleres.</p>
<p>Resulta que <strong>María José</strong> quiere cobrar una Letra atrasada que le debe <strong>Julián</strong> desde hace 6 meses. Se entera que éste irá al próximo curso de formación que celebra la Cámara de Comercio de Málaga, así que ha decidido ir para presionar por el cobro. El teléfono ya no funciona porque su deudor no le responde nunca. El día del curso no consigue sentarse cerca de Julián pero no le quita ojo, porque María José está decidida a cumplir el plan por el que se decidió a asistir. La temática del taller, en principio no le interesa para nada.</p>
<p>Apenas comienza el curso, como es curiosa, empieza a darse cuenta que el tema le gusta y que era algo muy distinto a lo que esperaba. Además, le sugiere una nueva línea de negocio muy prometedora que ella podría acometer en su empresa, y en la que no había pensado. Rápidamente se olvidó de Julián y puso atención en lo que escuchaba. Después, su vecina de asiento (<strong>Luisa</strong>) hizo una intervención que le llamó mucho la atención y entonces aprovechó para hacerle unas preguntas y proseguir la conversación con ella en el café.</p>
<p>Pues eso, <strong>María José cambió rápido su plan</strong> (por cierto, ya Julián había desaparecido y ella ni se dio cuenta), y empezó a darle vueltas a la idea del ponente, y a conversar con su compañera de asiento. No cobró su préstamo, pero allí nació una idea de negocio (y una socia para acometerlo) que le reportó diez veces más ingresos que los que pretendía cobrar ese día si se hubiera cumplido el plan previsto.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/aleatoriedad-juego.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1420" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="aleatoriedad-juego" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/10/aleatoriedad-juego.jpg" alt="aleatoriedad-juego" width="239" height="131" /></a>Vale, hay un poco de suerte en todo esto: enterarse que Julián iría precisamente a esa charla y también, que se sentara a su lado Luisa, su nueva socia. ¿Pero es solo fruto de la casualidad? Por supuesto que no. María José tuvo la <strong>curiosidad</strong> de “perder el tiempo” poniendo atención en algo que inicialmente no se aplicaba a su negocio, y también la <strong>flexibilidad</strong> necesaria para abandonar su plan original (cobrar, cobrar, cobrar) y dedicar todas sus energías a atrapar un <em>tren</em> que se le había cruzado inesperadamente. Otros se hubieran obsesionado en vigilar a Julián o en <em>tragar minutos</em> consultando el móvil porque aquello no iba con ellos.</p>
<p>Por tanto, los fenómenos de serendipia no obedecen solo a la casualidad sino también a <strong>una actitud</strong> que los propicia, y que se traduce en <strong>ser curiosos, flexibles y sagaces</strong>.</p>
<p><strong>John Adair</strong>, en su excelente libro “<strong><a href="http://www.amazon.com/Art-Creative-Thinking-Innovative-Develop/dp/0749447990">The Art of creative Thinking</a></strong>”, dedica todo un capítulo a la “práctica de la serendipidad”. Comienza su exposición citando a Marcel Proust: “<em>the real magic of discovery </em><em>lies not in seeking new landscapes but in having new eyes”</em>, lo que nos recuerda que la serendipidad nace de la curiosidad y del foco abierto. Hay que estar preparados, nos dice, para <strong>esperar lo inesperado</strong>.</p>
<p>Esa predisposición, por cierto, se manifiesta más en personas con un amplio rango de intereses. Me recuerda en cierto modo al “<em>hombre del Renacimiento</em>”, que estaba abierto a explorar nuevos territorios y al que nada le era ajeno. Estar dispuesto a “perder el tiempo” en cosas que no tienen una utilidad inmediata aumenta las posibilidades de producir serendipia. Esa actitud aventurera facilita mucho el encuentro con la <em>casualidad buscada. </em></p>
<p>La serendipidad refleja algo que el viejo <em>management</em> se ha empeñado en desdeñar siempre: <strong>el fascinante poder de lo aleatorio en los procesos de innovación y creatividad</strong>, y que cristaliza desde una actitud de “dejarse llevar” que niega la sobreplanificación y cree en la magia de las conexiones espontaneas.</p>
<p>Sí, comprendo, parece un contrasentido que recomiende “<strong>políticas de más aleatoriedad</strong>”, algo que suena precisamente a no-política, pero explico esto en detalle y con numerosos ejemplos en el artículo publicado.</p>
<p>La serendipidad adquiere cada vez más significado en el diseño y promoción de redes. Algunos decisores públicos se empeñan, por ejemplo, en <strong>sobreorganizar los clusters</strong> y las redes de innovación, poniendo múltiples normas y definiendo una retahíla de objetivos sosos e inalcanzables. Se pretende con ello generar “<em>lazos fuertes</em>”, casi orgánicos, en forma de alianzas, fusiones y contratos, y es así como tienden también a medir los resultados de forma maximalista.</p>
<p>Sin embargo, <strong>la gracia de las redes no está solo en esas expresiones tan formales de las conexiones, sino también en los llamados “<em>lazos débiles</em>”</strong>, que se tejen entre personas que consiguen sintonizar en medio de la <em>fiesta</em> gracias a que pueden compartir con libertad en un espacio abierto y sobre todo, <strong>pensado para la conversación. </strong></p>
<p>Te invito a profundizar más sobre: 1) <strong>Serendipidad en el diseño de redes</strong>, donde sugiero qué cosas se pueden hacer para aumentar la “conectividad aleatoria” en las redes, 2) Serendipidad en las iniciativas de <strong>transferencia de tecnología</strong>, 3) <strong>Hábitos sanos</strong> para provocar serendipidad en el día a día. Esto lo puedes leer en <strong><a href="http://www.emotools.com/static/upload/files/serendipidad_.pdf">el artículo completo</a></strong>.<strong></strong></p>
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		<title>¿En tu casa o en la mía? (post-87)</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 06:57:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esto de bloguear tiene reglas no escritas, aunque seguramente hay mucho espacio en el que caben gustos y hábitos distintos. Es un territorio que depara sorpresas porque, a veces, no sabes bien qué hacer para manejar ciertas situaciones. Aunque en caso de duda siempre suelo guiarme por la intuición y mi conciencia, reconozco que mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/07/dilema_-dos-opciones.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1194" style="margin: 6px; border: black 1px solid;" title="dilema_ dos opciones" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/07/dilema_-dos-opciones.jpg" alt="dilema_ dos opciones" width="300" height="200" /></a>Esto de bloguear tiene reglas no escritas, aunque seguramente hay mucho espacio en el que caben gustos y hábitos distintos.</p>
<p>Es un territorio que depara sorpresas porque, a veces, <strong>no sabes bien qué hacer para manejar ciertas situaciones</strong>.</p>
<p>Aunque en caso de duda siempre suelo guiarme por la intuición y mi conciencia, reconozco que mi naturaleza de <em>inmigrante</em> en este medio me crea cierta inseguridad.</p>
<p>Hace tiempo tengo un dilema, que creía resuelto, pero hace unos días descubrí que no, que tiene su <em>intríngulis</em>, y que bien merece un post para saber cómo lo veis vosotros.</p>
<p>Voy al grano y describo la situación = Llegas a un post que te gusta mucho porque plantea una pregunta inteligente, que apunta directamente a esos temas que más te gustan, y entonces quieres participar en la reflexión.</p>
<p>Pero el tema de debate es complejo, da mucho juego y te inspira, así que tienes que ser necesariamente extenso en tus comentarios. Mi pregunta es: <strong>¿Qué es mejor, publicar en ese blog tu largo comentario o llevar la reflexión al tuyo, con un post propio, introduciendo allí un enlace para que te visiten? </strong>En definitiva…<strong> ¿En tu casa o en la mía?<span id="more-1192"></span></strong></p>
<p>Como ya he dicho, esta duda me asalta hace tiempo. Soy de los que escriben largo, de los que se <em>enrollan</em> a pensar-y-escribir cuando encuentran algo que les inspira. Así que no es raro ver en otros blog algún comentario mío que sea extenso.</p>
<p>Siempre que los escribía, me preguntaba al final (antes de pulsar el botón de “enviar”) si un comentario extenso podía molestar al anfitrión del blog, pero después de darle muchas vueltas al asunto <strong>supuse que no.</strong></p>
<p>¿Cómo llegué a esa conclusión? Pues intentando saber qué sentiría yo en mi propio blog si encontraba comentarios largos, y la verdad es que <strong>¡¡me gustan!!.</strong> Agradezco un montón que lo hagan, y <strong>no me importa en absoluto la extensión siempre que se ajusten al tema y aporten valor</strong>. Ésta es una condición importante, que no se vayan <em>por los cerros de Úbeda</em>.</p>
<p>Así que una vez que me cercioré que la extensión de los comentarios era un factor irrelevante para mí, supuse que lo sería para los demás. Pero no sé si me equivoco y por eso me gustaría escuchar las opiniones de otros blogueros. Dicho más claro, <strong>estoy muy interesado en saber si en el mundo de los blog publicar un comentario largo se considera de mal gusto.</strong></p>
<p>Esto me lleva, necesariamente, a preguntar por la alternativa: <strong>¿Por qué no llevar la reflexión a tu propio blog, y enlazarla?</strong> Sobre esto también pensé hace tiempo, llegando a la conclusión que era mejor no hacerlo porque:</p>
<ol>
<li>Es preferible, por agradecimiento al autor, respetar el ámbito original donde se ha planteado el asunto</li>
<li>Es más cómodo para el lector seguir el hilo del debate en el mismo sitio, con todos los comentarios encadenados, y no estar saltando de un blog a otro</li>
<li>Introducir un enlace a tu propio blog, sobre todo cuando estas de visita en un sitio que recibe muchas visitas, se puede interpretar como un intento poco genuino de generar tráfico para tu blog</li>
<li>Algunos comentarios, aunque sean largos, pueden no tener la unicidad y el sentido de un post, porque solo se limitan a responder a preguntas concretas del post original. En estos casos, uno siente que es un poco forzado convertirlos en un post en sí mismos. Incluso a veces ni te apetece hacerlo porque las ideas te han surgido ahí, de forma natural, y nada más&#8230;</li>
</ol>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/07/dilemma.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1195" style="margin: 6px; border: black 1px solid;" title="dilemma" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/07/dilemma.jpg" alt="dilemma" width="300" height="300" /></a>Por las cuatro razones apuntadas había optado por dejar mis comentarios en los blog que visitaba, en lugar de generar un post en el mío. Pero hace muy poco me encontré de nuevo con una situación parecida que me ha hecho revisar el asunto y que ha motivado este meta-post.</p>
<p>Visitando el blog de <strong><a href="http://blog.consultorartesano.com/">Julen Iturbe</a></strong>, estuve participando en un interesantísimo debate dentro de un post que el autor tituló “<a href="http://blog.consultorartesano.com/2009/06/empresas-que-no-dejan-ver-el-bosque.html">Empresas que no dejan ver el bosque</a>”. El debate era de enjundia, pues se trataba de re-pensar el futuro de la empresa.</p>
<p>Pues bien, allí publiqué en distintos momentos dos largos comentarios en lugar de convertirlos en un post de mi blog. Justifiqué mi decisión con esta frase (que ciertamente simplifica el problema): “<em>Podría llevarlo a mi blog, y enlazarlo desde aquí, pero de los dos defectos, prefiero más el de huésped-charlatán que el de huésped-que-trinca-amigos-pa’-llevarse-a-su-casa</em>”.</p>
<p>Después, <a href="http://jesusfdezblog.wordpress.com/">Jesús Fernández</a> hizo alusión de nuevo al tema con esta inteligente aportación: “<em>Esta vez he optado por la vía de Amalio para alargarme aquí, pero sigo sin estar seguro de si no hubiera sido mejor llevarlo a un post donde profundizar algo más… y enlazarlo, que se supone es la clave. Tiendo a pensar que la frase final de Amalio, la incomodidad ética que le supone tomar prestado a Julen para “lo suyo” (que reconozco), <strong>no es sino un resquicio de nuestra mente tallada en el pasado</strong></em><strong>”</strong>.</p>
<p>Por último, el anfitrión (Julen) terminó de agitar mis dudas con este argumento: “<strong><em>Creo que es bueno que las conversaciones fluyan entre blogs y no solo dentro de uno</em></strong><em>, ¿no? En las blogosferas hay diversas formas de conversar y una de ellas es enlazar. Así que encantado de que desarrolléis en vuestros blogs ideas en torno a un nuevo modelo de empresa</em>”.</p>
<p>Pues bien, me apetecía exponer estas ideas aquí para escuchar vuestras opiniones. <strong>Veo cosas a favor y en contra de las dos prácticas. </strong>Ahora mismo no lo tengo tan claro como antes. <strong>Jesús</strong> señala algo que tiene mucho sentido: ¿Podrá más mi visión analógica de las redes? ¿Estaré pagando mi peaje cultural de <em>inmigrante</em>? ¿O las cuatro razones que expuse antes son más que razonables para seguir publicando comentarios y no enlazar?</p>
<p>Sé que cada uno puede tener sus gustos, y que el dilema se puede gestionar con flexibilidad. También que los enlaces y el hipertexto son la esencia de la conversación digital. Algunas veces, incluso, tengo claro que me apetece postear en lugar de comentar, y así lo haré. Pero en otras, sí que dudo una vez que he escrito el comentario&#8230;</p>
<p>No es la primera vez que ciertos hábitos digitales me plantean dudas o conflictos entre lo ético y lo práctico. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Qué me recomendáis hacer? <strong>¿Qué os gustaría que se hiciera en vuestros blog?</strong> Quizás ésta última pregunta es la más interesante de todas.</p>
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