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	<title> &#187; meritocracia</title>
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		<title>Participación vs. Grupo de expertos (post- 146)</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 09:02:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Llevo unos días metido en el Taller modelando piezas. Los artesanos también viajamos, así que a Sevilla me ha tocado. Todo conspiró para que me ausentara unos días de mi trajín bloguero, pero aquí estamos de nuevo. Vuelvo a un tema recurrente, el de la inteligencia colectiva, con esta pregunta: ¿qué ventajas e inconvenientes tienen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/03/expertos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1984" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="expertos" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/03/expertos-300x300.jpg" alt="expertos" width="200" height="200" /></a>Llevo unos días metido en el Taller modelando piezas. Los artesanos también viajamos, así que a Sevilla me ha tocado.</p>
<p>Todo conspiró para que me ausentara unos días de mi trajín bloguero, pero aquí estamos de nuevo.</p>
<p>Vuelvo a un tema recurrente, el de la <strong>inteligencia colectiva</strong>, con esta pregunta: ¿qué ventajas e inconvenientes tienen los modelos participativos vs. los grupos de expertos?</p>
<p>Es una cuestión que salpica cualquier conversación de Empresa 2.0. Podría responder de forma maniquea diciendo “<em>la inteligencia colectiva funciona SIEMPRE mejor que los expertos</em>”. <strong>Pero es mentira, no es así</strong>. Hay circunstancias que favorecen una opción sobre la otra, y ambas tienen sus inconvenientes.</p>
<p>Creía que la respuesta estaba en el <strong>grado de complejidad “técnica”</strong> del problema = si es un problema muy complejo, que necesita mucha formación especializada, entonces la solución de expertos funciona mejor. Pero después me di cuenta que no es tan relevante, y que <strong>la clave está en cómo se diseñan los espacios de participación.</strong></p>
<p>Imaginemos por un momento que necesitamos resolver un problema y para ello tenemos dos alternativas:</p>
<p><strong>A.) </strong> 5 expertos que participan “por invitación”, seleccionados por una persona que es también un experto.</p>
<p><strong>B.)</strong> 500 personas que se autoseleccionan a través de una página-web para participar. Puede haber expertos en el grupo, pero lo más probable es que muchos no lo sean.<span id="more-1982"></span></p>
<p>En la opción-A siempre habrá un <strong>sesgo en el filtro de selección</strong>. De esto pocas veces se habla cuando se celebran las virtudes de este sistema: experto (o político) elige a experto porque es su amigo, porque sabe que no le traerá problemas o sencillamente porque no conoce a otros. Viendo los paneles de expertos y “<a href="http://blog.consultorartesano.com/2010/02/los-sabios-son-siempre-gente-mayor-y-hombres.html"><strong>comités de sabios</strong></a>” que se crean por ahí para resolver desafíos públicos, uno no hace más que preguntarse: ¿qué criterios se siguen para elegirlos? ¿quiénes los eligen?</p>
<p>En la opción-B las puertas están abiertas y existe <em>igualdad de oportunidades</em> para participar. No hay barreras a la entrada, cualquiera puede apuntarse. El problema en este caso deja de ser el “filtro de la selección para entrar”, pero en su lugar tenemos otros:</p>
<ul>
<li><strong>Capacidad para atraer al mejor talento</strong>: No es lo mismo que elijas tú a los 5 expertos y les invites y/o pagues para colaborar, a que ellos te busquen a ti y quieran participar voluntariamente en tu fiesta. Cabe el riesgo que los mejores no se apunten.</li>
<li><strong>Capacidad para filtrar el exceso de información</strong> que genera un número elevado de participantes, entre los cuales puede haber un porcentaje significativo que no entiende el problema o no está preparado para aportar ideas interesantes.</li>
</ul>
<p>En la Opción-B pueden haber 500 personas participando, de las cuales solo 50 saben mucho del tema y están tan preparadas como los 5 expertos de la Opción-A. Explicado así, uno siempre preferiría el segundo modelo: ahora resulta que tengo 50 expertos en lugar de 5, y auto-seleccionados sin sesgo alguno.</p>
<p>Pero estaríamos ocultando otro (gran) inconveniente: el “ruido” que generan los otros 450 que querrán también hacerse escuchar, probablemente “<em>molestando</em>” a los 50 “<em>que saben</em>”. Si el ruido es demasiado alto, <strong>es posible que esos 50 <em>expertos</em> piensen peor que los 5 a puertas cerradas.</strong></p>
<p>Por tanto, quitar las barreras a la entrada transforma el problema del “filtro de selección” en uno de “filtro de traducción de cantidad en calidad”.</p>
<p>¿Cuál es la solución, entonces? Seguir aplicando un modelo abierto y sin restricciones “para entrar” (así evitamos el sesgo de la selección), pero adoptando después cierta disciplina, un <strong>sistema de autorregulación</strong> que imponga un orden (así reducimos el ruido), que permita separar el ruido de la melodía.</p>
<p>La fórmula es tan simple y compleja como esta:<strong> La entrada es libre, pero tendrás que ganarte el derecho a que te escuchen.</strong> Tendrás que demostrar que mereces quedarte, porque si lo que generas es ruido, entonces el sistema te echa fuera. Si esto no se hace, la inteligencia colectiva puede conducir a resultados peores que el de los expertos. <strong>Es meritocracia, no igualitarismo.</strong></p>
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		<title>Meta-post sobre Amiguismo 2.0: sigue la conversación (post-136)</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Jan 2010 09:18:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi última entrada, “Credibilidad y amiguismo 2.0”, ha tenido un seguimiento que no deja de sorprenderme, y evidencia el interés que suscita el asunto en la blogosfera. Ahora me apetece escribir un “meta-post”, un post a partir de los más de 25 comentarios que habéis hecho a la entrada y las respuestas que me inspiraron. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/conversaciones-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1851" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="42-18121406" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/conversaciones-2-300x237.jpg" alt="42-18121406" width="234" height="185" /></a>Mi última entrada, “<strong><a href="../../../../../2010/01/14/amiguismo-y-credibilidad-2-0-post-135/">Credibilidad y amiguismo 2.0</a></strong>”, ha tenido un seguimiento que no deja de sorprenderme, y evidencia el interés que suscita el asunto en la blogosfera. <strong></strong></p>
<p><strong>Ahora me apetece escribir un “meta-post”</strong>, un post a partir de los más de 25 comentarios que habéis hecho a la entrada y las respuestas que me inspiraron.</p>
<p>Esta práctica de construir un nuevo post que recupere de las “<em>butacas del fondo</em>” y lleve a la primera fila la conversación generada por otros compañeros a través de la sección de comentarios me parece agradable y útil.</p>
<p>Ya lo hice una vez en mi post centenario <strong><a href="../../../../../2009/09/09/9-preguntas-sobre-reflexion-colectiva-post-100/">“9 preguntas sobre reflexión colectiva”</a></strong>, donde expliqué que con ello quería evitar que esas aportaciones se quedaran allí olvidadas al final del post, y por eso deseaba crear una entrada independiente con ellas. Dicho esto, allá va mi nuevo meta-post, creado colectivamente por todos los que habéis participado en esta divertida conversación, que continua.</p>
<p><strong>1) Los elogios y halagos son buenos, si son sinceros </strong></p>
<p><strong>@<a href="http://antoniocartier.es/">Cartier</a></strong> decía que “<em>Lo malo de este post es que uno no sabe si al comentar que le gusta puede parecer que cae en la trampa del amiguismo</em>”, y <strong>@<a href="http://joanka-sbd.blogspot.com/">JoanKa</a></strong> incidía en la misma idea explicando que “<em>Aún a riesgo de parecer condescendiente, yo también voy a decir que me ha gustado el post…</em>”.</p>
<p>Mi respuesta es “<em>No, no, no hay por qué preocuparse</em>”. Esa paradoja no la veo. Todo lo contrario. Me llama la atención que en tantos comentarios se hable de esto, y <strong>no es por ahí donde va el post.</strong> No estoy criticando que publiquemos comentarios con elogios, que felicitamos a un/a bloguero/a, ni incluso que le dediquemos un montón de halagos <strong>si lo hacemos con honestidad, si de verdad creemos que lo que ha escrito se lo merece.</strong></p>
<p><strong>Si lees algo y te parece estupendo, ¡¡es bueno decirlo!!,</strong> y yo lo hago a menudo, créeme… pero solo si de verdad me ha parecido bueno. Comentas: &#8220;<em>oye, me ha encantado lo que has escrito, he aprendido mucho con esto</em>&#8220;, y listo&#8230; lo has dicho todo porque no tenías mas nada que aportar&#8230; Que nadie piense que me los quiero cargar… ¡¡ni loco!!. Lo que habría que evitar es la distorsión de la palabra, el comentario interesado que confunde al lector.<span id="more-1843"></span></p>
<p>Le comentaba a<strong> @imard</strong> que no es necesario estar justificando siempre por qué uno recomienda una idea o una persona, <strong>si lo haces porque de verdad lo sientes y lo piensas</strong>.</p>
<p>Dedicar palabras afectuosas y positivas a una persona que admiras y que quieres es algo estupendo dentro del dialogo 2.0 que posibilita la Web Social, pero conviene calibrar las emociones a la hora de juzgar la calidad intrínseca de un contenido o de una propuesta de fondo. Esa distinción es muy importante.</p>
<p>NO quiero que se interprete que critico los comentarios halagadores y afectivos. Jamás haría eso. Me gustaría desterrar la idea del “peloteo” como algo que se le supone al RT. Solo reivindico que seamos auténticos y no confundamos a los lectores.</p>
<p><strong>2) La Web Social es un reflejo de la propia realidad, es un canal más</strong></p>
<p><strong>@<a href="http://www.felixpeinado.com/">Felix</a></strong> me recordaba que “<em>Las personas somos personas, da igual el canal. En Internet, como en otros canales, sale lo mejor y lo peor del ser humano</em>”, mientras que <strong>@<a href="http://www.optimainfinito.com/">José Miguel Bolívar</a></strong> me preguntaba con sorna si “<em>creería que lo 2.0 iba a ser ajeno a los eternos vicios 1.0</em>”.</p>
<p><strong>@<a href="http://www.bridgedworld.com/es/blogs/david_soler">David Soler</a></strong>, en la misma línea, habla de la existencia de “Tribus” y de nuevo, de los <em>“eternos vicios 1.0</em>” que son casi consustanciales al ser humano. <strong>@ <a href="http://www.formacionytalento.blogspot.com/">Formación y Talento</a></strong> está de acuerdo en que el mundo 2.0 puede ser reflejo del 1.0, pero cree que en el primero el <strong>cortoplacismo</strong> impera por encima de todo. <strong>@<a href="http://cumclavisblog.blogspot.com/">cumClavis</a></strong> apuntilla la idea diciendo que “<em>al final, se reproducen las mismas situaciones en todos sitios</em>”.</p>
<p>Es cierto que el canal refleja o amplifica lo que somos en la realidad como seres humanos.<br />
Estoy de acuerdo con <strong>@<a href="http://www.israelviana.es/">Isra</a></strong> que por supuesto que <strong>la Web Social tiene esos límites, porque ¡¡es social!!.</strong></p>
<p>Ganamos por un lado y perdemos por otro, pero de todos modos, los que la queremos y aspiramos que se convierta en un nuevo modelo de convivencia, <strong>tenemos el deber de modular sus excesos</strong>, de intentar que “<em>lo social</em>” nos lleve a un escenario que sea de verdad “<em>socialmente óptimo</em>”.<strong></strong></p>
<p><strong>3) No pretendo ser “purista”, ni retórico con esto. No existe el bloguero perfecto, pero al final es una cuestión de medida.</strong></p>
<p><strong>@<a href="http://www.myadriapolis.net/">Àlex Vallès</a></strong> considera “<em>inevitable</em>” lo que comento en el post “<em>puesto que </em><em>creamos una relación de cierta amistad o cercanía (…) con nuestra red más cercana de contactos</em>”.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/conversaciones-1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1852" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="conversaciones-1" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/conversaciones-1-300x204.jpg" alt="conversaciones-1" width="259" height="176" /></a>Esa idea me obliga a matizar, porque <strong>no quiero parecer retórico, ni <em>purista</em></strong> en esto. Entiendo que si nos cae muy bien una persona, si sentimos afecto o química por ella, nuestros comentarios puedan ser un poco más sesgados a su favor, que “<em>lo tratemos mejor</em>”, o incluso contenernos en ciertas observaciones por ser amables con ella. Eso es humano y comprensible porque, afortunadamente, no somos robots, ni queremos serlo.</p>
<p>Pero lo que a mí me parece mal es el <strong><em>pasteleo-recíproco-y-continuado</em></strong> que veo en algunas redes de blogueros o las continuas alabanzas que reciben ciertos “gurúes” con marca, escriban lo que escriban, solo por el nombre que tienen. También intento evitar “<em>enamorarme</em>” ciegamente de unos, y “rechazar” a otros, de tal modo que a los primeros siempre les felicite por cualquier chorrada, y a los segundos les critique con frecuencia.</p>
<p>Es cierto, <strong>la amistad y la cercanía suelen enturbiar la objetividad, e incluso, las propias ganas de ser objetivos.</strong> Pero como bien añade el propio <strong>@<a href="http://www.myadriapolis.net/">Àlex Vallès</a> </strong>más adelante, se puede discrepar, y no debe asociarse la amistad con la ausencia de discrepancia. Esto debería ser a estas alturas una obviedad, pero desgraciadamente no lo es.</p>
<p>Permíteme insistir en lo mismo: <strong>No propongo un modelo &#8220;perfecto&#8221; de bloguero, y todos (incluido yo, por supuesto) somos presas pasajeras de las emociones a la hora de ejercer la opinión sobre algo que leemos.</strong></p>
<p>Pero una cosa es sentir ciertas preferencias con determinados autores (por calidad y/o por afinidad) que te lleven a &#8220;tratarlo mejor&#8221; en algunos posts o comentarios, y otra muy distinta cuando <strong>faltas a la verdad de forma sistemática por un trato de favores o un compromiso emocional </strong>que pone en entredicho tu credibilidad.</p>
<p>La esencia del post anterior es que, dentro de lo imperfectos (como humanos) que somos todos, intentemos juzgar las ideas por su verdadero valor, con independencia de las personas que las proponen.</p>
<p><strong>@<a href="http://franciscoalcaide.blogspot.com/">Francisco Alcaide Hernández</a></strong> da en el clavo (Ya ves, ¡¡cuánto valor añade la conversación en los comentarios!!) e introduce un tema que da mucho juego, el de las <strong>“dependencias emocionales” que existen en la cultura latina.</strong></p>
<p>Nos invita a leer <strong><a href="http://franciscoalcaide.blogspot.com/2009/01/el-dilema-del-peatn.html,">un post</a>,</strong> que yo también recomiendo, donde cuenta el <strong><em>“dilema del peatón”</em></strong>, una historia que ilustra muy bien ese conflicto que se produce a menudo entre el “<em>deber ser</em>” (por ejemplo, ser honesto) y las emociones intensas que arrastra el “<em>querer</em>” o “desear” algo (probablemente menos justo) pero impulsado por el afecto o la simpatía que se siente por alguien.</p>
<p><strong>El dilema de “Razón vs. Corazón” es tan viejo como el propio ser humano, y también tiene su reflejo obvio en Internet, lo que añade más complejidad al asunto.</strong></p>
<p>De todos modos, me gustaría insistir en que de lo que se trata es <strong>de intentar tender al equilibrio y de evitar las prácticas perversas que se repiten en el tiempo.</strong> No vamos a ser perfectos, ni nadie lo pretende, pero sí podemos esforzarnos por, al menos, revisar esas emociones que nos llevan a distorsiones absurdas del juicio como recomendar ideas o autores por razones distintas a su valía. <strong>Lo puedes hacer una y dos veces, pero no sistemáticamente. </strong>Es un problema de medida, como todo en la vida.</p>
<p><strong>4) El “enemiguismo” o “mal-rollismo” es la otra cara de la moneda</strong></p>
<p><strong>@<a href="http://www.felixpeinado.com/">Felix</a></strong> comenta que me quejo con razón del <em>buenrollismo</em>, pero que él se acuerda también de “<em>las críticas despiadadas</em>”. <strong>@<a href="http://jesusfdezblog.wordpress.com/">Jesús</a></strong> invita a “<em>no confundir la buena educación con el pasteleo</em>”, mientras que <strong>@<a href="http://joanka-sbd.blogspot.com/">JoanKa</a></strong> le pone un nombre a esto, <strong><em>“Enemiguismo 2.0”,</em></strong> como la otra cara de la moneda que es igualmente dañina para la Meritocracia.</p>
<p>Este apunte es muy pertinente y estoy totalmente de acuerdo. Digo más, la crítica desmedida o el “enemiguismo 2.0” que se practica para ganar tráfico de forma artificial es incluso mucho más dañino que el “colegueo” porque es destructivo. <strong>Una felicitación inmerecida hará siempre muchísimo menos daño que una crítica despiadada </strong>guiada por la inquina personal o por fines interesados.</p>
<p>Supongo que en mi post queda claro que no estoy abogando por la crítica sin sentido. Todo lo contrario. <strong>Me parece tan cuestionable la falsa alabanza como la crítica que se ceba en personas y que no contribuye al crecimiento.</strong></p>
<p>En “mi” casa serás bien recibido tanto para el elogio, como para <em>la caña</em>. En la conversación cabe de todo. <strong>Solo pido que seas honesto, y digas lo que realmente sientes…</strong></p>
<p><strong>5) Para recomendar, conviene que seas serio, que sepas bien lo que recomiendas</strong></p>
<p>Rescato una idea de <strong>@<a href="http://www.optimainfinito.com/">José Miguel Bolívar</a></strong>, y que apoya <strong>@<a href="http://joanka-sbd.blogspot.com/">JoanKa</a></strong>: &#8220;<em>Yo no hago RT de nada que no haya al menos ojeado el link. Otras personas hacen RT de cosas que no han visto siquiera con el único criterio de quien las ha tuiteado</em>&#8220;.</p>
<p>La verdad es que a mí no me interesan las &#8220;p&#8230; mentales&#8221;, la reflexión que no sirve para la acción y para cambiar la realidad. Lo que quiero es transformar en hábitos sanos aquellas prácticas que dificultan la deseada Meritocracia. Por eso, lo que está sugiriendo José Miguel es una &#8220;<em>buena práctica</em>&#8221; que podría incorporarse a un hipotético <strong>Código Deontológico del bloguero honesto</strong>. Es un buen consejo, de utilidad práctica.</p>
<p>Y yo añado. Puedes RT lo que escribe un mismo bloguero varias semanas seguidas, ¿Qué hay de malo en eso? Yo lo he hecho, y bastante. Suelo comentar y recomendar con frecuencia a unos pocos blogueros, siendo repetitivo en las fuentes pero&#8230; ¡¡Porque realmente me gustan!! ¡¡Porque me encanta lo que escriben!! <strong>La diferencia está ahí, en el motivo por el que lo hago, y que no es otro que el valor de los contenidos.</strong></p>
<p><strong>6) Sobre las “<em>redes-de-auto-bombo-distribuido</em>” para generar tráfico</strong></p>
<p><strong>@<a href="http://www.bridgedworld.com/es/blogs/david_soler">David Soler</a></strong> advierte que existen &#8220;tribus&#8221;, sí señor, que se auto-refuerzan entre ellos, y de paso, generan tráfico mutuo. Lo que empieza siendo una práctica inconsciente, termina siendo una técnica-para-generar-tráfico, y ahí se pudre todo. A <strong>@<a href="http://bernardomartinezgil.com/">Bernardo</a></strong> le preocupa, precisamente, que como Google no puede recriminar ese “amiguismo”, éste sirve para posicionarse, para sacar rédito en términos de audiencia.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/Gracias-por-tus-comentarios.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1853" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="Gracias por tus comentarios" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/Gracias-por-tus-comentarios-300x276.jpg" alt="Gracias por tus comentarios" width="209" height="193" /></a>Por supuesto que sí, y ¡¡ahí es donde está el problema!!, cuando empiezas a escribir y a comentar en blogs con el único objetivo de aumentar influencia vía tráfico. Si eso es lo que buscas, entonces hay muchas probabilidades de que no seas honesto.</p>
<p>Como dice <strong>@<a href="http://dosvariables.wordpress.com/">agu2v</a>:</strong> “<em>Si lo que comentas no es sincero, no tiene valor, por muchas visitas que puedas ganar</em>”. <strong>No te guía un juicio objetivo de los contenidos (las ideas) sino la obsesión de seducir gurúes (marcas) que lleven gente a tu blog</strong>; o simplemente “quedar bien” con un amigo, devolver un favor o cultivar la peña.</p>
<p><strong>@<a href="http://www.juegosdeliphone.com/">Rafa Albaladejo</a></strong> se queja de la dichosa obsesión por la presencia y la reputación online que lleva, en efecto, a una nueva y sofisticada práctica de &#8220;Marketing Social recíproco&#8221;. Esto le hace un flaco favor a la Meritocracia, y es cierto que mucha gente que lo practica no cree en ella, sino más bien intenta aprovecharse de ella, al coste que sea.</p>
<p>Es lo que llama <strong>@<a href="http://www.bridgedworld.com/es/blogs/armando_liussi">Mando</a></strong> alimentar la “<em>hoguera de las vanidades</em>”, o <strong>@<a href="http://cumclavisblog.blogspot.com/">cumClavis</a></strong> “<em>protocolo pasteloso (…), narcisismo y ambición yoica (…), <span style="text-decoration: underline;">donde el contenido es lo de menos</span></em>”.</p>
<p>Yo pienso que el “<em>protocolo pasteloso</em>” al que se refiere <strong>@<a href="http://cumclavisblog.blogspot.com/">cumClavis</a></strong> tiene efectos colaterales a medio y largo plazo, y los iremos viendo cada vez más en algunos blogueros. Esas <strong>“redes-de-auto-bombo-mutuo”</strong> terminarán cayendo por su propio peso, y no resistirán a la mirada crítica hecha con perspectiva.</p>
<p>OJO, hay redes genuinas, con tráfico compartido, y que funcionan como verdaderas comunidades. Es lo más natural del mundo, siempre que uno aprecie que el dialogo que allí se produce es rico en matices, incluso divergente, con <em>contrapunto</em> incluido, porque <strong>es sospechoso que entre gente inteligente y honesta siempre haya unanimidad y palabras bonitas.</strong></p>
<p><em>Hay de todo en la viña del señor.</em> Por eso le decía a <strong>@<a href="http://www.juegosdeliphone.com/">Rafa Albaladejo</a> </strong>que hay gente muy buena, con méritos, que cae en la tentación porque <strong>la influencia es un caramelo muy apetitoso</strong>. Su problema no es que &#8220;<em>no tengan nada que ofrecer</em>&#8221; como él se queja, porque en realidad sí que escriben contenidos de calidad, sino que son demasiado impacientes con los resultados, con el volumen de tráfico. <strong>Quieren ver &#8220;influencia&#8221; demasiado pronto, y eso les puede llevar a prácticas de &#8220;<em>estrés socializador</em>&#8221; que no son genuinas.</strong></p>
<p>Por cierto, <strong>@<a href="http://jesusfdezblog.wordpress.com/">Jesús</a> </strong>nos lanza una pregunta provocadora: “<em>Incluso aceptando que la alabanza sea parcialmente interesada, en pos de una mayor aceptación social… ¿por qué es tan malo? ¿No es puramente humano encontrar “mi lugar” en mi entorno social?”.</em> Yo tengo mi opinión pero prefiero no interferir, <strong>dejo la pregunta abierta</strong> por si quieres aportar tu punto de vista en los comentarios.</p>
<p>Antes de terminar, quiero agradecer también la visita y participación de <strong>@<a href="http://dediseno.wordpress.com/">Alberto</a>, @<a href="http://www.alfaya.es/">JFA</a>, </strong><strong>@<a href="http://korapilatzen.wordpress.com/">gallas</a>, @Irene Montero, @Silvia, @Nacho y @<a href="http://facilitymanager.blogspot.com/">facilitymanager</a></strong>. Asimismo, recordarte que aunque éste sea un “meta-post” construido a partir de tus comentarios, ¡¡también admite comentarios!!, o más bien, los necesita…</p>
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		<title>Credibilidad y Amiguismo 2.0 (post-135)</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 20:18:35 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/mentir_cruzo-los-dedos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1840" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="mentir_cruzo los dedos" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2010/01/mentir_cruzo-los-dedos-294x300.jpg" alt="mentir_cruzo los dedos" width="213" height="218" /></a>La afinidad y el <em>buen rollo</em> significan tanto en el mundillo 2.0</strong>, que a veces uno tiene la duda de si un RT, una recomendación o unos comentarios elogiosos en un blog responden a una opinión intelectualmente honesta, o son <strong>una nueva forma de “marketing <em>social</em>” que se basa en el juego de favores del “<em>hoy-por-ti-mañana-por-mi</em>”</strong> o en compromisos afectivos y de reciprocidad que son bastante más complejos de descifrar para el lector de lo que era (y es) la publicidad pagada.</p>
<p>Digo esto porque me choca leer comentarios tan sorprendentemente elogiosos de ideas que son, a todas luces, <em>commodities</em>. <strong>Comentarios que no me pegan con el espíritu crítico y la altura de miras de quien los hace. </strong>Eso me genera como mínimo muchas dudas de la franqueza del autor.</p>
<p>Bendecir autores que están diciendo chorradas, solo porque son mis amigos y hacen lo mismo conmigo o, al revés, adoptar una actitud indiferente o hipercrítica hacia humildes blogueros que se atreven a proponer estupendas ideas solo porque “<span style="text-decoration: underline;">no</span> son de <em>mi quinta”</em> o me caen regular, es una práctica bastante común que uno se encuentra por aquí.<span id="more-1824"></span></p>
<p>Todo esto puede ser parte de los <em>efectos secundarios</em> o un “mal necesario” de insistir tanto (y con razón) en la importancia de las personas, de los nombres propios y de la confianza; pero <strong>quiero reivindicar también el respeto que merecen las ideas, el valor que tienen las ideas por sí mismas</strong>, con independencia de quien las exprese.</p>
<p>Ya hablé de esto en un post anterior que tuvo un inusitado seguimiento: “<strong><a href="../../../../../2009/10/06/de-ideas-y-nombres-%C2%BFimporta-tanto-la-fuente-post-105/">De ideas y nombres: ¿importa tanto la fuente?</a></strong>”, en el que hablé del fenómeno del “<strong><em>marquismo</em></strong>” en la blogosfera.</p>
<p>Ahora digo que me da mucha pena, y rabia, que se reproduzca en este medio un segundo vicio, el del “<strong><em>amiguismo</em></strong>” que heredamos del mundo editorial.</p>
<p>No tenemos por qué hacerlo. <strong>La <em>Meritocracia</em> ha de ser verdadera, no falsa</strong>, y que la santa <em>reputación</em> sea un valor basado en hechos, y no por la renta que genera un nombre o un buen capital relacional.</p>
<p>Las conversaciones entre amigos son estupendas. Quererse y sentir afecto por un colega es genial. Decirse cosas bonitas también, pero otra cosa es cuando juzgamos contenidos. <strong>No confundamos franqueza intelectual con afinidad personal</strong>.</p>
<p>Y más aún cuando mucha gente nos escucha, nos sigue y confía en nuestra palabra como fuente de recomendaciones.</p>
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		<title>¿Inteligencia colectiva = mediocridad? (post- 78)</title>
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		<pubDate>Tue, 26 May 2009 10:52:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta es una preocupación que ha estado presente, con toda justicia, en la mayoría de los talleres que he impartido sobre innovación 2.0. La gente comparte el temor legítimo de que tanta insistencia en la participación y en la inteligencia colectiva puedan degenerar en un cierto populismo o igualitarismo que penalice la calidad. Es una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/05/inteligencia-colectiva.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1030" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="inteligencia-colectiva" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/05/inteligencia-colectiva-300x253.jpg" alt="inteligencia-colectiva" width="300" height="253" /></a>Esta es una preocupación que ha estado presente, con toda justicia, en la mayoría de los talleres que he impartido sobre innovación 2.0.</p>
<p>La gente comparte el temor legítimo de que tanta insistencia en la participación y en la inteligencia colectiva puedan degenerar en un cierto populismo o igualitarismo que penalice la calidad.</p>
<p>Es una sospecha que tiene mucho fundamento si se hacen las cosas mal. No por gusto muchos libros centran su cuestionamiento a &#8220;lo 2.0&#8243; en esa misma dirección.</p>
<p>Una de las obras más citadas, por la agudeza de las críticas, es <a href="http://www.penultimosdias.com/2007/10/20/una-resena-de-the-cult-of-the-amateur-de-andrew-keen/">The cult of the amateur&#8221; de Andrew Keen</a>, que recomiendo leer porque aunque dice algunas tonterías, pone en aprietos a más de un Ombliguista 2.0 y obliga a construir buenos argumentos para explicar las bondades de la llamada Inteligencia colectiva.</p>
<p>Para zanjar las dudas que sugiere el título de este post, lo primero que digo es que la innovación 2.0 no apuesta por el <em>igualitarismo</em>, sino por la igualdad de oportunidades.<span id="more-1028"></span></p>
<p>La inteligencia colectiva no significa que todas las opiniones tengan siempre el mismo valor, el mismo peso, sino que <strong>todos los individuos que forman una comunidad tengan las mismas oportunidades de partida para expresarse y ser escuchados</strong>; para que sea la comunidad con arreglo a la calidad de esas ideas, quien filtre de modo colectivo y transparente las mejores, y ponga a cada uno en el lugar que merece.</p>
<p>Si hay una idea que he tenido que repetir muchas veces es la siguiente: Los filtros son necesarios y siempre existirán. Unas opiniones tendrán más resonancia que otras y llegarán más lejos.</p>
<p>Nadie duda de la necesidad de filtros para decantar las ideas. De hecho, mientras más participación, más filtros necesitamos, pero una cosa es que el filtrado se haga &#8220;a dedo&#8221;, por <strong>expertos con super-poderes</strong> y en reuniones privadas, y otra muy distinta que emerja de una <strong>autorregulación colectiva</strong> que se base en la transparencia y en criterios meritocráticos.</p>
<p>Los modelos participativos para que funcionen necesitan de <strong>mecanismos transparentes de autorregulación, consensuados en comunidad</strong>, que establezcan reglas de juego claras y sobre todo, <em>sistemas de reputación</em> que potencien la opinión de aquellos que aportan las mejores ideas asumiendo la participación con responsabilidad, y atenúen la voz de los que no contribuyen a construir comunidad.</p>
<p>Lo que quiero decir es que los filtros genuinamente colectivos y transparentes, basados en la Meritocracia, tienen ¡¡por supuesto!! muchos fallos&#8230; pero serán siempre más justos y efectivos, que los modelos elitistas y &#8220;<em>a puertas cerradas</em>&#8221; con que históricamente se ha pretendido canalizar el talento.</p>
<p>Otros enlaces sobre críticas a la Web 2.0:</p>
<p><a href="http://www.roughtype.com/archives/2005/10/the_amorality_o.php">Nicholas Carr: The amorality of Web 2.0.</a></p>
<p><a href="http://www.planetaweb2.net/">Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food</a></p>
<p><a href="http://www.materiabiz.com/mbz/2020/nota.vsp?nid=32596">Web 2.0. ¿Inteligencia colectiva o medios fast food?&#8221;</a></p>
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		<title>Ética de la cita (post-66)</title>
		<link>http://www.amaliorey.com/2009/03/31/etica-de-la-cita-post-66/</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2009 07:35:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Julen Iturbe en su post &#8220;Reflexiones en directo con Dolors Reig&#8221; comparte algunas &#8220;pildoras&#8221; de su taller de trabajo con la conocida bloguera catalana y autora de &#8220;El Caparazón&#8220;. De todas las ideas que resume Julen he elegido una que me apetece comentar hoy: &#8220;el momento actual debe estar basado en la &#8220;ética de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/03/etica_-imagen-tomada-de-wwwugres.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-830" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="etica_-imagen-tomada-de-wwwugres" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/03/etica_-imagen-tomada-de-wwwugres.gif" alt="etica_-imagen-tomada-de-wwwugres" width="234" height="240" /></a></strong><a href="http://artesaniaenred.wikispaces.com/">Julen Iturbe</a> en su<strong> <a href="http://blog.consultorartesano.com/2009/03/reflexiones-en-directo-con-dolors-reig.html">post &#8220;Reflexiones en directo con Dolors Reig</a></strong>&#8221; comparte algunas &#8220;pildoras&#8221; de su taller de trabajo con la conocida bloguera catalana y autora de &#8220;<strong><a href="http://www.dreig.eu/caparazon/">El Caparazón</a></strong>&#8220;.</p>
<p>De todas las ideas que resume Julen he elegido una que me apetece comentar hoy: &#8220;<em><strong>el momento actual debe estar basado en la &#8220;ética de la cita&#8221;</strong> porque determinadas personas me están ayudando con su conocimiento</em>&#8220;.</p>
<p>¿Ética de la cita? ¿compromiso ético de reconocer la autoría de una idea que nos ha servido para aprender más o para mejorar la eficacia de una reflexión propia? Pues sí, avanzaré algunas ideas sobre el asunto:</p>
<p><strong>1) </strong><strong>Se cita poco y mal</strong></p>
<p>No hay estadísticas de esto, ni las habrá, pero tenemos un grave problema de falta de gratitud en el mundillo intelectual. <strong>El contrabando de ideas sin reconocimiento de origen es pan de cada día.</strong></p>
<p>Que fluyan las ideas rápido está bien. Que se re-usen las ideas de otros es estupendo, pero todo esto funcionaría mejor si tuvieramos por costumbre atribuir al Cesar lo que es del César. Como bien dice este<strong> <a href="http://images.google.es/imgres?imgurl=http://bureau.comandantina.com/archivos/HE-Copy-Paste.jpg&amp;imgrefurl=http://cyblioteca.blogspot.com/2008/08/cmo-citar-las-fuentes-puede.html&amp;usg=__RwtbvbRuA-q1PZh8PDy1IYHsWS0=&amp;h=450&amp;w=450&amp;sz=104&amp;hl=es&amp;start=7&amp;tbnid=W9xr2Py0rrhjCM:&amp;tbnh=127&amp;tbnw=127&amp;prev=/images%3Fq%3Dcitar%2Buna%2Bfuente%26gbv%3D2%26hl%3Des%26sa%3DG">post</a>:</strong> el &#8220;copipeist&#8221; puede convivir perfectamente con la atribución de autoría.<span id="more-814"></span></p>
<p>Es cierto que una idea puede parecernos nuestra porque no seamos conscientes de haberla &#8220;atrapado&#8221; (aunque sea en parte) de algún lugar, del mismo modo que le ocurre a un compositor de música que cree haber parido una melodía sin saber que la escuchó antes y todo es parte de una trampa de la memoria.</p>
<p>A menudo es dificil discernir entre un pensamiento totalmente original y los que sirven de referencia. El conocimiento es caótico, viaja sin pasaporte y así tiene que seguir siendo.</p>
<p>Pero no hablo de libertad, sino de responsabilidad.<strong> De la apropiación deliberada y consciente de un pensamiento ajeno obviando su fuente para parecer más listos de lo que somos.</strong></p>
<p>El problema viene de lejos, del Bachillerato o la Universidad quizás, donde nos hinchamos de parir &#8220;refritos&#8221; nada originales en los que mezclábamos ideas del <em>mundo mundia</em>l sin citar a nadie.</p>
<p><strong>El hábito de la cita brilla por su ausencia en la educación, y nadie lo enseña.</strong> Yo vine a aprenderlo cuando hice el Doctorado por imperativo del método científico, pero nunca antes me habían hablado seriamente de esto.</p>
<p><strong>2) Existe mucho &#8220;marquismo&#8221; en el mercado de las citas:</strong></p>
<p>Las barreras a la entrada para ganarte el derecho a que te citen son todavía altas porque estamos en una sociedad que sigue manejandose en exceso por marcas, incluso para reconocer ideas. Dicho en otras palabras: <strong>Hasta que no tengas marca, tus ideas serán de cualquiera.</strong></p>
<p>Esto es así por una mezcla paradójica de dos actitudes bastante clasistas. Por una parte, se produce lo que llamaría el <strong>&#8220;prejuicio-del-subestimador&#8221;</strong>, que induce a pensar que &#8220;<em>si este desconocido ha formulado una idea tan buena, será porque es de otro, así que para qué citarlo</em>&#8220;.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/03/citar-fuentes_imagen-de-andrea-maria-duse.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-831" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="citar-fuentes_imagen-de-andrea-maria-duse" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/03/citar-fuentes_imagen-de-andrea-maria-duse-300x300.jpg" alt="citar-fuentes_imagen-de-andrea-maria-duse" width="300" height="300" /></a>Este prejuicio se une (como el hambre con las ganas de comer) a otro, el <strong>&#8220;complejo-de-vestir-ropa-sin-marca&#8221;</strong>, cuando produce verguenza basar un texto en autores desconocidos porque puede dar la impresión que falta hondura intelectual o no se ha investigado lo suficiente.</p>
<p>El corolario es claro: antes de citar a un desconocido que no aporta estirpe al artículo, me apropio directamente de la idea.</p>
<p><strong>Aquí la &#8220;meritocracia&#8221; no funciona como debería.</strong> Es de las pocas áreas donde revisaría a fondo cómo la meritocracia adjudica los galones y la reputación.</p>
<p>Algunos fabricantes de ideas no merecen tanto eco, ni tanta venta, como ocurre con muchas marcas que tienen un prestigio inmerecido a juzgar por la experiencia de usuario.</p>
<p><strong>3) A veces se sobre-cita para añadir falso calado a un texto:</strong></p>
<p>Aunque este post apunta al pecado por omisión, tambien me gustaría hablar de los excesos. Me abruman los textos (y los discursos) cargados de citas artificiosas que solo pretenden dar una imagen intelectual y pseudo-profunda.</p>
<p><strong>Hablo de usar a las citas como un fin en si mismo, y no como un medio para asentar mejor un argumento. </strong>Abunda la práctica del sobre-citado, que por suerte no es difícil de desmontar.</p>
<p>Te das cuenta rápido que el &#8220;citador&#8221; solo pretendía aparentar que lee autores de renombre porque la idea citada es bastante obvia y/o no aporta valor al contexto en que ha sido enunciada. Solo mencionó a ese autor de moda para parecer <em>cool </em>aunque la idea sea una auténtica gilipollés.</p>
<p>Pues nada, estos malos hábitos nunca han sido buenos, pero <strong>son más criticables en tiempos del hipertexto. </strong>Ahora el abasto de ideas nos llega por enormes tuberias, así que <strong>tomar ideas de otros tiene un coste que tiende a cero</strong>.</p>
<p>Pero Internet, y el hipertexto, también nos aportan soluciones porque hoy es muchísimo más fácil insertar un hiperenlace en el nombre del autor para reconocer de dónde viene una idea (en lugar de los engorrosos &#8220;pié de página&#8221; que había que escribir antes), así que <strong>el coste de citar también tiende a cero.</strong></p>
<p>¿Y entonces por qué no citamos más? ¿Cuál es la razón por la que el bajo &#8220;coste de copiar&#8221; pesa mucho más que el nulo &#8220;coste de citar&#8221;? ¿Por qué no somos más agradecidos con aquel que nos ha regalado su saber?<strong></strong></p>
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