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	<title> &#187; redes de personas</title>
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		<title>Decrecimiento (post-118)</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 00:27:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/Menos-es-mas_portada-del-libro.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1614" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="Menos es mas_portada del libro" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/Menos-es-mas_portada-del-libro-197x300.jpg" alt="Menos es mas_portada del libro" width="197" height="300" /></a>Concebir la opción de <strong>decrecer</strong> en vez del “<em>cada-vez-más</em>”, y de <strong>aminorar la marcha </strong>en lugar del “<em>cada-vez-más rápido</em>” se antoja un desafío complicado para los que nos dedicamos a la innovación.</p>
<p>¿Cuándo paramos? ¿Cuándo descansamos? Estas cuestiones se responden por las tesis de la <strong>Filosofía del Decrecimiento</strong> y del <strong>Movimiento Slow </strong>que comento en un artículo que escribí hace poco para <strong>emotools</strong> titulado “<strong><a href="http://www.emotools.com/static/upload/files/decrecimiento_.pdf">Decrecimiento y lentitud</a></strong>”.</p>
<p>Se me ocurrió hablar sobre esto después de leer “<a href="http://www.casadellibro.com/libros/ridoux-nicolas/ridoux32nicolas"><strong>Menos es más</strong></a>”, el título de la versión castellana del libro de <strong>Nicolás Ridoux</strong> sobre la <strong>filosofía del “decrecimiento</strong>”, que critica la desmesura del “<em>cada-vez-más</em>”, e invita al lector a convertirse en “<em>objetor del crecimiento</em>”.</p>
<p>Por añadidura, las críticas que he ido leyendo hacia la <strong>obsesión por el crecimiento</strong> me han llevado a un territorio contiguo, a descubrir y a reflexionar sobre temas conexos como el del <strong>culto a la velocidad</strong>, un tema que voy a tratar en el <strong>siguiente post</strong>.</p>
<p>Mientras escribo me doy cuenta que tengo más preguntas que respuestas, porque incorporar conceptos como <strong>“lentitud”</strong> o <strong>“decrecimiento”</strong> en la lógica del innovador (y más el primero que el segundo) se antoja un desafío complicado, pero que intuyo vale la pena, como mínimo para entrenar el espíritu crítico. En este post voy a centrarme en la llamada “<strong>Teoría del Decrecimiento</strong>”, y en el siguiente hablaré del “<strong>Movimiento Slow</strong>”.</p>
<p><strong>El afán de crecimiento crónico en la empresa</strong></p>
<p>El mundo de la empresa ha elevado a categoría de dogma la necesidad del continuo crecimiento. La consigna ha sido siempre: “<em>tienes que crecer, si no creces es mal síntoma, estás perdido</em>”.<span id="more-1611"></span></p>
<p>Así es como tantas empresas, buscando el crecimiento perpetuo, terminan llegando a su tamaño de incompetencia o acelerando <em>un crecimiento rápido que esconde multitud de pecados</em>.</p>
<p>Me gusta mucho la distinción que hace <strong><a href="http://blog.consultorartesano.com/">Julen Iturbe</a></strong> cuando afirma que “<em>una organización que <strong>crece</strong> puede que no se <strong>desarrolle</strong>. No son verbos que quieran decir lo mismo. Crecer es <strong>cantidad</strong>, desarrollarse es <strong>calidad</strong></em>”.</p>
<p>Así que podemos concluir que una empresa puede “desarrollarse”, crecer en calidad, sin que para ello sea un requisito aumentar el número de empleados y/o su facturación.</p>
<p>A estas alturas parece una obviedad, pero no lo es, porque ahí seguimos viendo a las Escuelas de Negocio, y a los analistas del mercado, <em>dando la lata</em> con el imperativo de crecer y criticando a los <strong>modelos de emprendimiento que optan genuinamente por mantener un <em>tamaño mínimo viable</em> </strong>que les permita conciliar calidad y personalización del servicio con una gestión más humana de sus relaciones.</p>
<p><strong>Modelos alternativos: redes de personas</strong></p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/Menos-es-mas_vinneta-2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1615" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="Menos es mas_vinneta 2" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/Menos-es-mas_vinneta-2-269x300.jpg" alt="Menos es mas_vinneta 2" width="269" height="300" /></a>En el mundo de la consultoría, la alternativa a las grandes marcas (las “Big Five”) es cada vez más evidente. Ya tratamos el tema en nuestro monográfico anterior de <strong>emotools</strong> dedicado a “<strong><a href="http://www.emotools.com/conocimiento/a-fondo/reinventando-la-consultoria/">reinventar la consultoría</a></strong>”. Empezamos a ver cada vez más iniciativas que apuestan por modelos de servicios basados en redes y con estructuras ligeras.</p>
<p>En nuestro grupo de “<strong><a href="http://blog.consultorartesano.com/2009/08/declaracion-de-consultoria-artesana.html">consultores artesanos</a></strong>” venimos discutiendo esta cuestión desde hace algún tiempo, con la idea de repensar modelos que eviten la <strong>vocación de crecimiento indefinido</strong> que tanto daño ha hecho en este sector.</p>
<p>Se trata de evitar lo que me gusta llamar <strong>“<em>la trampa industrial”</em>,</strong> una especie de bucle o  círculo vicioso que sigue este ciclo: 1º) Quieres ser más grande (per se), 2º) Buscas más facturación, 3º) Aumentas los costes de estructura para satisfacer esa demanda creciente, 4º) Necesitas facturar más para cubrir esos costes adicionales, 5º) Renuncias a elegir proyectos y clientes por el estrés de facturación (“todo me vale, a todo digo que sí”), 6º) “<em>Paquetizas</em>” para vender más de lo mismo y así aumentar margen, 7º) Más “<em>productos</em>” estandarizados y menos soluciones a medida.</p>
<p>Ese camino conduce al <em>volumen por el volumen</em>, abandonando cualquier esfuerzo por construir una identidad fuerte, y perdiendo todo el control sobre el tipo de organización que realmente se quiere ser.</p>
<p>La alternativa que propongo es, sin castigar la flexibilidad, ni aumentar en exceso los costes de estructura, <strong>crecer hasta un <em>tamaño <span style="text-decoration: underline;">mínimo</span> eficiente</em> (lo más pequeño posible) que dote a la organización de un “núcleo” clave de conocimientos</strong>, y a partir de ahí aumentar la capacidad de asumir proyectos más complejos con la ayuda de redes externas de profesionales, con las que se mantenga una relación de confianza y a largo plazo.</p>
<p><strong>Crecimiento y PIB</strong></p>
<p><strong>Llevemos ahora este análisis micro a escala país.</strong> Dejemos la empresa, y vamos a pensar en el crecimiento como política a nivel macro.</p>
<p>Lo primero que hay que decir es que la obsesión por el crecimiento ha terminado colonizando las formas de hacer gobierno, gracias al creciente dominio de la Economía sobre la Política.</p>
<p><strong>Esto ha conducido al <em>pensamiento único</em> de mirar al Producto Interior Bruto (PIB) como indicador definitivo de prosperidad de un territorio. Bajo esa premisa, si el PIB no crece se interpreta como una tragedia social.</strong></p>
<p>Todo se mide por el PIB, que resulta de la suma de “todos” los bienes y servicios producidos por un país durante un año. Pero ya sabemos que “<em>elementos de una riqueza incontestable, como el voluntariado, el trabajo doméstico, la transmisión de conocimientos o el nacimiento de un ser humano</em>”, no están incluidos en el PIB.</p>
<p>Todo el mundo cita el caso de <strong>Bután</strong>, país que desde 1972 mide su “salud” como nación mediante el BNB: “<strong><a href="http://wwwi.taringa.net/posts/info/1006091/Qu%C3%A9-es-el-BNB-.html">Bienestar Nacional Bruto</a></strong>”, y rechaza tomar al PIB como referencia para valorar su desarrollo. Se trata, obviamente, de un caso muy peculiar, no extrapolable a las sociedades de occidente, pero sí un referente que invita a buscar métodos más holísticos, menos economicistas, para calibrar el progreso humano.</p>
<p><strong>¿Qué plantea, entonces, la <em>Teoría del Decrecimiento</em>?</strong></p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/Menos-es-mas_vinneta-1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1616" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="Menos es mas_vinneta 1" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/Menos-es-mas_vinneta-1-264x300.jpg" alt="Menos es mas_vinneta 1" width="264" height="300" /></a>Lo primero que habría que aclarar es que el “<strong>Decrecimiento</strong>” no significa crecimiento negativo, ni una recesión o depresión, sino “<strong><em>desacostumbrarnos a nuestra adicción al crecimiento</em></strong><em>, descolonizar nuestro imaginario de esa ideología productivista que está desconectada del progreso humano y social</em>”.</p>
<p align="center"><strong>La situación que estamos viviendo ahora no es de una sociedad de “decrecimiento”, sino en “recesión”, porque la primera implicaría una apuesta voluntaria por renunciar a parte del consumo, mientras que la segunda es un resultado impuesto como un “mal necesario”.</strong></p>
<p>Estamos hablando, en definitiva, de un cambio de paradigma que pasa a nivel individual por <strong>practicar una “<em><span style="text-decoration: underline;">sencillez voluntaria</span></em></strong>”, y que también se puede trasladar a las empresas en forma de una mayor “<strong><em><span style="text-decoration: underline;">sobriedad</span></em><span style="text-decoration: underline;"> empresarial</span>”.</strong></p>
<p>Voy a resumir las ideas expuestas en el libro de <strong>Nicolás Ridoux </strong>y que permiten comprender algunos de los fundamentos de la llamada “Teoría del Decrecimiento”:</p>
<ul>
<li>“<em>La <strong>sencillez voluntaria</strong> consiste en una reducción importante, voluntaria, de nuestro consumo</em>” = Algo que, como se ve, va en dirección contraria a las recetas que se nos <em>venden</em> para salir de la crisis, o las medidas que se están tomando para que la gente compre más coches, y más de todo, con el fin de reactivar el consumo, y con ello las ventas.</li>
<li>Tenemos que criticar la desmesura, y <strong>ese mal hábito de “<em>negar la finitud</em>”</strong> de los recursos con que contamos a base de recetar nuevas soluciones tecnológicas, en lugar de poner freno al consumo compulsivo.</li>
<li>Este modelo defiende la búsqueda del “Ser” más que del “tener”, de “<em>menos bienes pero más vínculos</em>”, de <strong>un estilo de vida más frugal</strong> <strong>que se tome en serio los valores humanistas.</strong> Todo ello se puede resumir en la idea de: “<em>trabajar menos para vivir mejor</em>”.</li>
<li>La “<em>objeción al crecimiento</em>” reconoce la <strong>necesidad de compartir</strong> como solución a la generación de más puestos de trabajo, y critica la “<em>loca competencia de todos contra todos</em>” en la que estamos inmersos.</li>
<li>Propone <strong>producir menos, pero de otra forma y mejor</strong>, cambiando cantidad por calidad, y denuncia que las empresas están demasiado al servicio de la eficacia pura, sin cuestionarse el sentido de esa eficacia, produciendo cualquier cosa mientras sea rentable: “<em>el sentido de lo que hacen no les preocupa</em>”.</li>
</ul>
<p>Sin duda que toda esta reflexión es muy oportuna en tiempos de crisis como el que estamos viviendo.<strong> Nicolás Ridoux</strong> recuerda que, en momentos como estos, <strong>el crecimiento puede no ser la solución sino el problema, si se asume como dogma, como pensamiento único.</strong> <strong> </strong></p>
<p>A propósito de la crisis,<strong> Jordi Roca Jusmet</strong>, en su interesante artículo “<strong><a href="http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n7/7_ante_la_crisis_Ante_la_crisis.pdf">Ante la crisis: ¿viva el crecimiento económico?</a></strong>”, opina de forma parecida: “<em>Por lo que se refiere a las respuestas a la crisis, la peor reacción a mi entender es la de olvidarse de las críticas al actual modelo económico –en cuanto a su sostenibilidad y sus pobres resultados sociales- y, en aras de un supuesto pragmatismo, dar prioridad al estímulo económico a cualquier precio</em>” (léase estímulos a la reactivación del consumo)</p>
<p>Descárgate el <strong><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.emotools.com/static/upload/files/decrecimiento_.pdf">artículo completo en PDF</a></span></strong></p>
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