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	<title> &#187; sensibilidad</title>
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		<title>Estoy hasta los h… (post-122)</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Dec 2009 06:12:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En julio escribí un post-catarsis sobre esa manía de los políticos de sentirse divos, y la nuestra de hacer de “comparsa del top-down” que los consiente, adora y malcría. Si tienes tiempo, échale un vistazo… Vuelvo a la carga con el mismo asunto porque estoy harto, pero harto… de seguir aguantando las mismas tomaduras de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/12/eventos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1668" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="eventos" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/12/eventos-300x225.jpg" alt="eventos" width="257" height="194" /></a>En julio escribí un post-catarsis sobre <strong>esa manía de los políticos de sentirse divos,</strong> y la nuestra de hacer de “<strong><a href="../../../../../2009/07/20/politdivos-1-0-y-la-comparsa-del-top-down-post-90/">comparsa del top-down</a></strong>” que los consiente, adora y malcría. Si tienes tiempo, échale un vistazo…</p>
<p>Vuelvo a la carga con el mismo asunto porque estoy harto, pero harto… de seguir aguantando las mismas tomaduras de pelo.</p>
<p>Se me han juntado dos rabiosos ejemplos que son <strong><em>la regla que confirma la regla</em> de lo mal que andamos en materia de liderazgo</strong>.</p>
<p>El primer ejemplo lo viví en un reciente viaje internacional. Viajé primero solo, pero nos juntamos después con una delegación formada por empresas y funcionarios. <strong></strong></p>
<p><strong>Había dos hoteles, y también dos categorías de viajar.</strong> ¿A que no te imaginas a qué hotel fueron los políticos, jefes y funcionarios de la Delegación? Todos fueron al hotel más caro que implicaba un cargo adicional de unos 900 euros para el erario público.</p>
<p>Que un empresario, con su dinero, quiera hacerlo, es cosa suya; pero que un político y/o funcionario, sea del cargo que sea, no tenga la sensibilidad en estos tiempos de sangrante paro de elegir la opción más austera, me parece de juzgado de guardia.</p>
<p>¿Y sabes cómo viajaron los principales jefes de la delegación, funcionarios incluidos? Pues <strong>en clase business</strong>. Échale un vistazo a las web de viajes y mira a ver lo que cuesta un billete de avión al otro lado del Atlántico en clase business.</p>
<p>Nunca, pero nunca he entendido por qué los jefes-funcionarios (o cualesquiera a los que se les suponga el rol de “líderes” de un grupo) tienen que viajar en una categoría superior, y separados del resto de los componentes de la delegación a la que pertenecen.</p>
<p>No es un tema baladí, no es anecdótico, sino <strong>una terrible metáfora que refleja el elitismo y clasismo que cala hasta los huesos el sistema público de gobernanza. <span id="more-1665"></span></strong></p>
<p>En tiempos de crisis, con cientos de miles de parados y familias rotas por penurias económicas, es incomprensible que haya gente todavía que no repare en gastos superfluos de este tipo. <strong>Una falta de sensibilidad intolerable. </strong></p>
<p>El segundo ejemplo lo viví la semana pasada en Granada. Me invitaron a dar una ponencia en un evento sobre colaboración universidad-empresa. Según la agenda, comenzaba con una inauguración formal en la que intervenían cuatro “jefes” (rector universitario, presidente de la asociación de empresarios, delegado de innovación, etc.), y después venía mi ponencia.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/12/Politicos-que-hablan-y-no-escuchan.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1669" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="Politicos que hablan y no escuchan" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/12/Politicos-que-hablan-y-no-escuchan-300x300.jpg" alt="Politicos que hablan y no escuchan" width="265" height="265" /></a>Pues resulta que apenas terminó la ronda protocolar de intervenciones formales (aburridísimas, como siempre), se levantó la mesa y <strong>salieron los jefes disparados hacia la cámara de TV a dar el palique</strong>, interrumpiéndose bruscamente la jornada, y ahí se quedó <em>el menda</em> casi en solitario con unos cuantos participantes avergonzados sin saber qué hacer.</p>
<p><strong>Los jefes terminaron de oírse, y se fueron a inaugurar otros eventos, de donde también se iban corriendo dejando su efímera impronta mediática.</strong> <strong></strong></p>
<p><strong>Olvídate de “conversar”, no escuchan a nadie, (se) hablan y se piran. </strong></p>
<p>Para colmo, tienen la cara de decir en su discurso que el tema que convoca el evento es de su “máxima prioridad”, y que por eso “se felicitan” por la iniciativa. Entonces yo me pregunto, “<em>oye, si es tan importante para ti, ¿por qué no te quedas… y escuchas un poco?</em>”</p>
<p><strong>Mentira, mentira cochina… no les interesa un pimiento el personal, ni el tema</strong>, solo quieren salir en el mayor número de noticias y medios posibles, así de simple y de triste está montado el sarao, y todos calladitos como las….</p>
<p>Te cuento más, porque fue patético. Después de reproducir sus discursos enlatados ante la Prensa, <strong><em>arrastraron</em> a unos cuantos de la <em>comparsa Top-Down</em> a tomarse un café</strong>, suspendiendo literalmente el evento, y mientras seguíamos ahí esperando los mismos gilipollas que les escuchamos al principio.</p>
<p><strong>Lo juro, estuve a un centímetro de irme</strong>, estaba casi recogiendo para cancelar mi ponencia en señal de protesta, pero me lo pensé mejor: los que me invitaron no tenían la culpa, y menos la gente que se dignó a quedarse, estaban igual de avergonzados.</p>
<p>No era justo que me fuera, pero algo tenía que hacer para que estos señores no se fueran de rositas… así que comencé mi ponencia, una vez que regresó el personal del “café de los jefes”, denunciando el hecho, y apelando a un principio que me parece de sentido común: “<strong><em>nadie debería ser inaugurador profesional de eventos en los que no se quede a escuchar</em></strong>”.</p>
<p>Me quejé públicamente de esa actitud tan insensible, y de la incapacidad de los “jefes” que me precedieron para conversar. Había corbatas en la sala, gente con satisfacción cómplice que aplaudió (solo con la mirada) el mensaje, pero también algún que otro asustado que parecía decirme “<em>qué tío más payaso, a dónde va con eso</em>”.</p>
<p>Teníamos después una <strong>mesa redonda</strong>, y me habían pedido que propusiera preguntas para la Mesa. Envié seis preguntas que provocan debate, que son controvertidas, que se mueven en la frontera del consenso porque supongo que para eso son los debates, no??</p>
<p>Pero nada, poco caso me hicieron, porque al final me encontré con un listado de<strong> preguntas totalmente descafeinadas y redundantes</strong>, de esas que ya se sabe la respuesta, “<em>quitamos las preguntas incómodas para evitar polémica</em>” me dijeron, y al final los entiendo, porque es gente competente y con muy buena fe pero que se siente presa de un sistema que los aplasta.</p>
<p><strong>Eso explica que la verdad solo se cuente en los pasillos, en petit comité, y que nunca aflore en los foros públicos, alimentando así esa bola de hipocresía colectiva que nos terminará aplastando. </strong></p>
<p>Así se auto-refuerza el sistema Top-Down, escuchando sólo a sus asesores tan poco independientes porque <em>ninguno enfada a la mano que le da de comer</em>.</p>
<p>Pues eso, estoy hasta los güevos… de los políticos y jefes profesionales. ¿De qué “líderes” estamos hablando? ¿Son éstos los que nos van a sacar de la crisis? <strong>Estos no son “líderes”, ni son nada.</strong> Empatía cero, implicación cero, ¡¡Es que se les nota el aburrimiento en la cara de siempre repetir lo mismo!!</p>
<p><strong>Los líderes somos (potencialmente) nosotros</strong>, pero falta coraje y voluntad para ponernos las pilas y denunciar ese chollo patético del divo-jefe. <strong>¿O es que tenemos los “jefes” que nos merecemos?</strong> Puff, siempre termino haciéndome la misma pregunta.</p>
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		<title>Jefes 1.0: ¿los damos por perdidos? (post-50)</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Jan 2009 16:43:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los debates que participo sobre innovación 2.0 abunda el escepticismo respecto de la capacidad de cambio de los directivos actuales para asumir como propios estos principios. Algunos participantes han usado el término &#8220;jefes 1.0&#8243; para referirse a un tipo de directivo que no quiere saber nada (y sobre todo, no entiende nada) de palabras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/01/participacion-redes-sociales.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-475" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="participacion-redes-sociales" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/01/participacion-redes-sociales-300x240.jpg" alt="participacion-redes-sociales" width="268" height="214" /></a>En los debates que participo sobre innovación 2.0 abunda el escepticismo respecto de la capacidad de cambio de los directivos actuales para asumir como propios estos principios.</p>
<p>Algunos participantes han usado el término <strong>&#8220;jefes 1.0&#8243;</strong> para referirse a un tipo de directivo que no quiere saber nada (y sobre todo, no entiende nada) de palabras como participación, colaboración o transparencia.</p>
<p>Mucha gente cree que los <a href="http://www.emotools.com/categoria.php?id=17"><strong>principios de la innovación 2.0</strong></a> entran en contradicción directa con la filosofía de vida y la escala de valores de una extensa generación de directivos de empresas.</p>
<p>La lectura más pesimista (¿o realista?) apunta a que las premisas básicas y los hábitos con que estos llamados &#8220;jefes-1.0&#8243; han gestionado sus empresas están demasiado arraigados para que asimilen un cambio tan brusco.<span id="more-472"></span></p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><strong>De hecho, más de un participante me ha dicho: &#8220;<em>mi jefe jamás comprendería, ni aplicaría esto</em>&#8220;</strong></span></h3>
<p>Precisamente en mi <a href="http://www.amaliorey.com/2009/01/10/15-actitudes-10-que-ayudan-a-entender-lo-20/"><strong>post anterior</strong></a> enumeré <strong>15 &#8220;actitudes-1.0&#8243;</strong> que resumen el pensamiento clásico de un directivo de ese tipo.</p>
<p>Ante semejante panorama me hago la siguiente pregunta: <strong>¿Habría que cambiar al jefe, como condición sine qua non, para que la innovación 2.0 sea posible</strong>, o peor aún&#8230; tendríamos que esperar a que el <em>jefe 1.0</em> <em>se quiera quitar del medio</em>?</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><strong>¿Tendríamos que renunciar a la aplicación de estos principios hasta tanto se disponga de un nuevo liderazgo?</strong></span></h3>
<p><strong>Mi respuesta más visceral sería que sí, que lo 2.0 no se puede impulsar con jefes 1.0.</strong> Conozco a cada personaje, con <em>vicios</em> tan arraigados, que una mirada anclada en el amargo presente descartaría de plano cualquier esperanza de cambio.</p>
<p>¿Un dictador se convertiría, de la noche a la mañana, en un demócrata convencido? ¿Un jefe cínico, que habita en la conspiración y se burla del anhelo participativo, va a dejarse seducir por las virtudes de la inteligencia colectiva? Mucho me temo que, en principio, no.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><strong>Es cierto, algunos directivos y responsables políticos dan la impresión de llevar <em>lo 1.0</em> blindado en sus entrañas. Estos <em>casos perdidos</em>, o &#8220;<em>1.0-recalcitrantes&#8221;,</em> me dejan pocas opciones, y la receta es clara: ¡¡cambien al jefe!!</strong></span></h3>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/01/jefe-autoritario.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-476" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="jefe-autoritario" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/01/jefe-autoritario.jpg" alt="jefe-autoritario" width="195" height="250" /></a>Sin embargo creo, honestamente, que esas situaciones son minoritarias o, dicho al revés, que <strong>la mayoría de las veces es posible quebrar (con ingenio y perseverancia) la resistencia al cambio de directivos <em>chapados a la antigua</em>. </strong></p>
<p>Descartados los &#8220;<em>casos perdidos</em>&#8220;, que merecen la <em>terapia de sustitución</em>, habrán muchos otros que también nos van a poner las cosas difíciles, pero insisto, el cambio es posible si se actúa con ingenio y perseverancia.</p>
<p>Como expliqué en mi <a href="http://www.amaliorey.com/2009/01/10/15-actitudes-10-que-ayudan-a-entender-lo-20/"><strong>post anterior</strong></a>, no me gustan como regla general las <strong>etiquetas aplicadas a las personas, ni suponer que las personalidades son inamovibles.</strong></p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><strong>A la hora de juzgar, es muy sano separar las <span style="text-decoration: underline;">acciones</span> de las <span style="text-decoration: underline;">personas</span>. <em>Etiqueta</em> las acciones, pero evita (en la medida de lo posible) hacerlo con las personas.</strong></span></h3>
<p>Creo y creeré siempre en el cambio, en la posibilidad de que el sentido común y la sensatez ayuden a superar viejos malos hábitos, incluso en personas menos proclives a ello.</p>
<p>Y cuando la razón y el sentido común no alcancen, nos quedarán todavía los avisos y correctivos que da la sociedad en forma de castigos empresariales a aquellos que se aferran a una visión obsoleta de la realidad. Por lo tanto&#8230;</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><strong>Deberíamos evitar una visión tan estática, o caer en la tendencia fácil de clasificar de antemano <span style="text-decoration: underline;">a las personas</span> como &#8220;1.0&#8243; o &#8220;2.0&#8243;. Estos prejuicios no ayudarían a construir comunidad, ni a integrar a personas que puedan tener una perspectiva distinta de la vida.</strong></span></h3>
<p>Al respecto tengo que decir que en mis charlas he podido constatar posicionamientos muy diferentes entre los participantes.</p>
<p>He percibido, por ejemplo, cierta <strong>actitud <em>refractaria</em></strong> (por decirlo en términos amables) en algunos directivos, mientras que otros mostraban un evidente entusiasmo, así que está claro que <strong>hay una &#8220;<em>predisposición natural</em>&#8221; a adoptar o rechazar esta filosofía</strong>, <strong>pero eso no significa que tal actitud sea definitiva. </strong></p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><strong>Si tuviera que resumir en una frase qué es lo que diferencia esencialmente una &#8220;actitud 2.0&#8243; de &#8220;lo 1.0&#8243; en las personas, diría que <span style="text-decoration: underline;">confiar en la gente, creer realmente que la gente es buena por naturaleza</span>.</strong></span></h3>
<p>Esto que parece una obviedad, no lo es en absoluto, y está en el fondo mismo de la discrepancia entre estos dos modelos de pensamiento.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/01/meritocracia1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-489" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="meritocracia1" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/01/meritocracia1-226x300.jpg" alt="meritocracia1" width="226" height="300" /></a>Si confías en las personas, y comprendes que la mayoría de la gente es habitualmente sensata y tiende a actuar de buena fe (sobre todo cuando percibe que es bien tratada), entonces te sientes más libre para &#8220;<em>dejar hacer</em>&#8220;, controlar menos y ceder espacios a la participación.</p>
<p><strong>Incluso te atreves a ser más transparente porque sabes que, si lo eres de verdad, no se aprovecharán de ello.</strong></p>
<p>Por el contrario, <strong>si partes de la &#8220;premisa 1.0&#8243; de que la gente es mala por naturaleza si no se le controla</strong>, que solo actúa en beneficio propio a costa de lo que sea (y sobre todo de tu bolsillo), o que es ignorante para opinar sobre temas complejos que, en teoría, son materia exclusiva de expertos (y jefes), entonces será más difícil que entiendas las virtudes de la participación o la transparencia.</p>
<p>En cualquier caso, y reconociendo que en efecto <strong>hay este posicionamiento divergente respecto de premisas básicas sobre la vida&#8230;</strong></p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><strong>&#8230;sigo pensando que la fuerza del ejemplo, y de la evidencia de que proyectos participativos pueden generar mejores resultados que los excluyentes, termine convenciendo a los más escépticos.</strong></span></h3>
<p>Como alternativa a las etiquetas inamovibles,<strong> sí que podemos decir que &#8220;<em>hay personas más sensibles a lo 2.0 que otras</em>&#8220;,</strong> y esa forma de expresarlo me gusta más, porque plantea el problema de un modo constructivo y en clave más dinámica.</p>
<p><strong>Esa <em>sensibilidad</em> se puede estimular, en unos más rápido que en otros, pero sin exclusiones a priori</strong>, a menos que la realidad indique sin paliativos que estamos en presencia  de uno de estos que he llamado <em>1.0-recalcitrantes</em>.</p>
<p>Sé que quizás pueda estar siendo un poco voluntarista, y me acusen de pecar de excesivo optimismo. Sin duda cabe ese riesgo, pero <strong>es una postura vital y tiene que ver con mi forma &#8220;inclusiva&#8221; de impulsar los cambios genuinos. </strong></p>
<p>Debemos intentar no discriminar a nadie, y siempre he pensado que las etiquetas personales son una práctica excluyente.</p>
<p><strong>NOTA</strong>:  Si quieres guardar o circular una copia, <a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/01/amalio-rey-post-50-jefes-10.pdf"><strong>descarga aquí este post en PDF</strong></a></p>
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