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	<title> &#187; sobre-exposicion digital</title>
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		<title>Sitios a los que ir, y a los que volver (post-258)</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Aug 2011 00:03:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sigo la costumbre de relatar mis viajes de vacaciones, así que aquí estoy como todos los años con mi crónica estival on the road. En mi post anterior contaba lo que sería mi recorrido, así que hoy publico la bitácora del viaje. Mi intención es, como siempre, documentar vivencias para que no las engulla el tiempo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/08/Foto-casa-de-Costa-da-Morte.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3383" style="margin: 6px; border: 1px solid black;" title="Foto casa de Costa da Morte" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/08/Foto-casa-de-Costa-da-Morte-300x225.jpg" alt="Foto casa de Costa da Morte" width="240" height="180" /></a>Sigo la costumbre de relatar mis viajes de vacaciones, así que aquí estoy como todos los años con mi crónica estival <em>on the road</em>.</p>
<p>En <strong><a href="http://www.amaliorey.com/2011/08/12/stop-bloguero-norteando-voy-post-257/">mi post anterior</a></strong> contaba lo que sería mi recorrido, así que hoy publico la bitácora del viaje. Mi intención es, como siempre, <strong>documentar vivencias para que no las engulla el tiempo</strong>, y dar información que pueda ser útil para los viajeros que me leen.</p>
<p>Nuestra <em>huída al norte</em> comenzó por un pueblo perdido en la sierra madrileño-guadalajareña que se llama <strong><a href="http://www.elrincondelahiruela.es/casa_rural_hiruela.php">La Hiruela</a></strong>, donde pasamos tres noches. Allí no viven más de 50 residentes permanentes. Casas de piedra, entorno apacible, ideal para dejar pasar las horas. Dimos buena pata por los senderos visitando molinos harineros y carboneras, que es de lo que vivían los pobladores de antaño. La verdad es que llevar más de 16 kg. a mi espalda, con Gonzalito en plan-canguro y en ascensos durillos, no es ninguna tontería, pero el chaval se acomoda bien en la mochila y jamás se queja porque le gusta el meneo. Por suerte la espalda respondió bien. Aquí tienes <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627423461715/">fotos</a></strong>.</p>
<p><strong><a href="http://www.amaliorey.com/2010/05/11/gonzalito-post-163/">Gonzalito</a></strong> está proyectando su personalidad, y encontrando atajos para destapar su carácter. Es un niño observador, asombrosamente hábil con las manitos para realizar operaciones que a su edad me parecen complejas, y cómo no… bastante cabezota. Le flipan los gadgets hasta el punto que los descubre en cualquier escondite donde los pongas. <strong>Habla bastante pero en “<em>Gonzañol</em>”</strong>, una jerga atropellada que a los padres nos suena francamente bien.  En este viaje ha revelado esa personalidad fuerte que ya veremos cómo canalizar por su lado positivo, pero es un niño muy especial (ains, qué va a decir el padre), le veo madera…</p>
<p>Nuestro siguiente destino fue Asturias, y en particular <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lastres">Lastres</a></strong>, un pueblo pintoresco pero no mucho más que eso. Lo del <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Doctor_Mateo">Dr. Mateo</a></strong>, la serie televisiva que se firmó allí, es un rollo. Ha sido buena para la promoción turística del pueblo y “un tirón” para su economía, pero empobrecedor culturalmente hablando. <strong>Toda su identidad ha sido secuestrada por la ficción de la serie</strong>. Llegan las <em>hordas de turistas</em> (¿debería aplicarme el cuento también?) a ver dónde se filmó cada plano: que si la peluquería, que si la casa de la maestra, que si la panadería, que si la Taberna de Tom… en fin, por cualquier lugar que vayas te encuentras a gente preguntando lo mismo, así que debe ser bastante coñazo para los residentes que to’quisqui solo se interese por el monotema, como si antes de la serie no hubiera pasado nada allí.<span id="more-3380"></span></p>
<p>Por cierto, la famosa <strong>Taberna de Tom</strong> no existe, no hay taberna, solo una fachada… lo que provoca bastante cabreo porque está empinada en una loma, y la gente llega con sed de birras, y solo encuentra una pared. Es un poco tomadura de pelo… dos ventanas con barrotes, sin techo, y lleno de hierbas… No sé, <strong>me cuesta entender por qué alguien no ha montado ya una taberna en ese mismo sitio porque se estaría forrando</strong>. Creo que si Lastres estuviera en Cataluña, este pueblo ya tendría su <em>Taberna de Andreu</em>, donde estaría rulando el vino y la cerveza desde hace rato.</p>
<p>La casita que pillamos era preciosa. Tres plantas, muchas escaleras pero con unas vistas estupendas. Estaba en el meollo, en el mainstream de la “<em>La ruta del Dr. Mateo</em>”, así que teníamos fans del programa preguntándonos a todas horas, y nosotros poniendo cara de NS/NC como los guiris. Para colmo, gente como yo que anda en quinteto, con tres niños,  meterse en un pueblo de estos que está todo en cuestas y con callejuelas muy estrechas, lo del coche se vuelve un suplicio. Pasaba con el mío calculando los milímetros, y de milagro no salí con rayones por varios sitios. Aquí dejo <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627424450755/">fotos de nuestra estancia en Lastres</a></strong>, por si te apetece echar un vistazo a la villa.</p>
<p>Un pequeño detalle que me apetece recordar. En las fiestas de Lastres me llegué a la parroquia y estuve escuchando a un coro en el que cantaba gente entrada en años, setentones, junto a chavales muy jóvenes, y era obvio que se lo pasaban pipa. Confieso que <strong>ver a personas de distintas edades compartiendo juntas es de las cosas que más me emociona</strong>, es el tipo de diversidad en la que más me fijo últimamente.</p>
<p>Me encanta conducir, sobre todo si llevo música nueva. Me bajé para la ocasión unas 70 canciones. Degusté <strong><a href="http://blog.m80radio.com/que-fue-de/2011/02/esta-noche-en-la-gramola-estrenamos-el-nuevo-disco-de-steve-nicks.html">lo último de Stevie Nicks</a></strong>, <strong><a href="http://www.within-temptation.com/">Within Temptation</a></strong>, <strong><a href="http://www.lacunacoil.it/">Lacuna Coil</a></strong>, y una buena ración de pop-rock y hip-hop por reclamo familiar y porque tengo un lado comercial en mis gustos musicales que se revuelve en vacaciones.</p>
<p>Como Ana tenía ganas de volver a <strong>Santander</strong>, y nos quedaba a 120 km., dedicamos un día a visitarla. Fui hace muchísimo tiempo con motivo de un curso en el UIMP. Me encantó pasearla, y volver al <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Sardinero">Sardinero</a></strong>. Allí nos zampamos un arroz cremoso con carrillada, setas y foie que estaba de muerte. Un paseo por la zona verde del <strong><a href="http://www.google.es/search?q=Faro+de+Cabo+Mayor&amp;hl=es&amp;rlz=1C1SKPC_enES384ES385&amp;prmd=ivnsm&amp;tbm=isch&amp;tbo=u&amp;source=univ&amp;sa=X&amp;ei=r09bTrWTCcuN4gTLs92sBQ&amp;ved=0CC4QsAQ&amp;biw=853&amp;bih=544">Faro de Cabo Mayor</a></strong> es un lujo, y provoca envidia ver a gente haciendo footing por un lugar como ese.</p>
<p>Visitando el <strong><a href="http://www.palaciomagdalena.com/home.html">Palacio de la Magdalena</a></strong> se me ocurrió la genial idea de probar por primera vez un <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Segway">Segway</a></strong>. Es un artefacto que se adapta genial al movimiento natural del cuerpo, una auténtica maquina de fluir. Le tenía ganas, así que me puse en manos de un tío super amable que me enseñó muy bien las tres reglas básicas, pero se olvidó explicarme qué hacer con los baches. Después de varias vueltas pedí que me quitara el limitador de velocidad y en un momento en que iba sobra’o, me di una caída monumental, de la que me estuve doliendo todo el viaje (<strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627549664352/">imágenes en Flickr</a></strong> de visita express a Santander).</p>
<p>Pero no fue la única. Tengo magulladuras y golpes por todas partes (codos, manos, rodillas). He resbalado en los sitios más inverosímiles. Vaya racha. Por andar tan relajado y absorto, los musgos de las rocas (esos viejos conocidos para un isleño como yo) se cebaron conmigo. Mis distracciones también hicieron mella en el coche, porque <strong>pensar que un Honda Accord es un todoterreno resulta como mínimo insensato</strong>, así que el menda tuvo que ir dos veces al taller a reparar faldones y paragolpes por descuidos cometidos en pistas de tierra. Por suerte soy de los que se relacionan con el coche como “una-cosa-que-está-a-mi-servicio”, y no al revés.</p>
<p>A Asturias le llaman “<em>Paraíso Natural</em>”, pero ir en vacaciones de agosto no es muy recomendable. Miles de turistas por todas partes, y en algunos sitios llegas a sentir agobio. Esa sensación la tuve en lugares tan abiertos como los Picos de Europa y sus lagos, donde parecía que íbamos en manada. Lugar estupendo pero no compensa. <strong>Detesto viajar en agosto</strong>, pero como a la mayoría de los españoles no me queda otra por temas familiares. Si por mí fuera, me pasaba trabajando los meses de verano.</p>
<p>Después descubrí que Asturias está hiper-explotada sobre todo en su parte oriental, ahí se concentra casi todo, pero <strong>su costa occidental es una gran desconocida</strong>. El recorrido que hice en dirección a Galicia, mi siguiente parada, permite descubrir sitios que todavía permanecen ignorados para muchos visitantes como Luarca, Porcia, la espectacular playa de dunas de Barayo, el Faro de Ortiguera, la playa de Silencio, el puerto de Viavélez y otros sitios entre los que me recomendó <strong>Beatriz</strong> (¡¡gracias!!) en sus comentarios a mi post anterior (<strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627549483390/">Fotitos de Asturias en Flickr</a></strong>)</p>
<p>En nuestro viaje hacia el Oeste dedicamos un buen rato a visitar el flamante <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627424583179/">Centro Niemeyer</a></strong>, que inauguraron no hace mucho en Avilés, que es un homenaje a las curvas y los espacios abiertos, y a la vitalidad de un hombre preclaro y comprometido que no envejecerá nunca, el gran <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oscar_Niemeyer">Oscar Niemeyer</a></strong>. Después almorzamos en <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cudillero">Cudillero</a></strong>, que nos pilló de pasada. Bonita villa marinera para patearse con ganas, pero hazme caso… no se te ocurra comer allí. Pagamos un pastizal por un almuerzo deplorable. Allí nos recibió un tío con sonrisa Profiden, muy marketiniano, con la peor sopa de mariscos que he probado en la última década (lástima que no recuerdo el nombre del restaurante para denunciarlo).</p>
<p>Un lugar que me conmovió fue el <strong>cementerio de Luarca</strong>, una humilde necrópolis marinera que describen muy bien en <strong><a href="http://orienteeterno.blogspot.com/2009/07/los-bonitos-cementerios-maritimos.html">este post</a></strong>. Para los que como a mí no les acojonan los cementerios y más bien le generan cierta fascinación, es visita obligada. Susana (mi casera de Galicia) me contó que su padre decía que para saber cómo es un pueblo, hay que visitar su mercado de abastos y el cementerio. <strong>Si te enteras cómo la gente come y trata a sus muertos, ya puedes hacerte una idea de cómo son</strong>. Pues eso, que a mí me encanta visitar los dos. En el de Luarca yace junto a su mujer el gran científico español <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Severo_Ochoa">Severo Ochoa</a>, </strong>tumba que visité. Envuelto en la niebla, y rodeado de acantilados, parece un lugar escogido para reposar por siempre junto a la brisa del mar. Bordeas el cementerio que está en las alturas, y abajo te encuentras el pueblo, encerrado en forma de concha. Lo que suelo hacer en estos sitios, leer epitafios en las sepulturas, me embriaga de curiosidad y <strong>en esos paseos nunca me siento solo, nada de <em>yuyus</em>.</strong> Es como si el aura de los difuntos me acompañara, y cada uno se ofreciera con amabilidad a contarme su historia. Recuerdo especialmente un nicho que parecía más una escultura, separado de las demás, con piedras coloreadas en lugar de flores, y un cubo de Rubik entre otros objetos, con una placa que decía: “<em>Quiero ser recordada haciendo acrobacias</em>”. Bonita forma de despedirse, ¿no? (<a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627549769752/"><strong>fotos</strong> <strong>en Flickr</strong></a>).</p>
<p>Nuestra última semana la pasamos en <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Costa_de_la_Muerte">Costa da Morte</a></strong>, Galicia, cerca de un pueblo que se llama <strong><a href="http://www.turismocostadamorte.com/ca/web/pdt.php?ayu=17">Ponteceso</a></strong>. Nos buscamos por Internet una casa aislada, perdida junto a la ría, que resultó ser un fantástico descubrimiento. Para eso mi parienta es mejor que Sherlock Holmes, el mérito es de ella, tiene una intuición digital espléndida.</p>
<p>El refugio de <strong>Susana Pose</strong>, nuestra anfitriona, es lo más cercano al paraíso en forma de casa rural que he alquilado nunca en mis viajes de vacaciones. No exagero, una pasada. El lugar en que está enclavado es idílico, mágico, muy marinero, y lo tiene todo, pero todo. Diría que es el paraje óptimo para un escritor que busque perderse en sus ensoñaciones, y si todavía lo dudas, mírate <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627424138957/">estas imágenes</a></strong> que capturé con mi cámara.</p>
<p>De noche se escuchaba un ruido de cascada que resultaba extraño para lo apacible que se veía el agua en el mismísimo borde de la terraza. Después descubrí que se debía a que a unos 200 mts. de la casa se juntaba la salida del río con la entrada del mar. Hicimos algo de canoa para novatos y <em>pesca impaciente</em> (entiéndase, no pescamos nada). Perdimos deliciosamente el tiempo buscando piedras y minerales por las playitas, siguiendo las mareas desde la terraza, o escuchando el remolino que se forma con las corrientes de la ría. Vaaale, venga… te contaré mi secreto por si quieres llegarte, pero sé discreto/a, puedes reservar esta delicia de casa <strong><a href="http://www.niumba.com/galicia/a-coruna/apartamentos/cabana-de-bergantinos/47756">aquí</a></strong> pero no lo hagas en invierno porque según la propia Susana, su humedad puede calar los huesos.</p>
<p>La<strong> <a href="http://turismogalicia.blogspot.com/2009/08/playa-de-laxe.html">Playa de Laxe</a></strong>, cerca de allí… una maravilla, muy recomendable. Extensa, poco concurrida, de arenas blancas. Hace tiempo que no veía en España una arena de tanta calidad, parecía una mezcla de harina y algodón. Ese miércoles tuvimos un día de fábula, con asadito uruguayo “<em>take away</em>” servido por el menda. Eso sí, algún fallo tenía que tener la dichosa playita porque el paraíso no existe: el agua congelada, imposible meterse, al menos para una familia del Sur como es la nuestra.</p>
<p>El vaivén de las mareas tiene su aquel. Las cercanas a casa eran “mareas muertas”, no eran tan vivas, pero daban mucho juego. El jueves me di un bureo en solitario al atardecer por toda la costa pedregosa que dejaba la marea baja, llena de mejillones, almejas y lapas. Estuve por uno de esos muchos pequeños astilleros abandonados, que abundan por las costas de Galicia. <strong>Me chifla curiosear por sitios abandonados</strong>, buscando detalles para fotografiar y huellas que dejan el salitre y el tiempo. Las imágenes marineras me atraen más que nada, por ejemplo, los barcos encallados en el fango por la marea baja o botes volcados que todavía conservan una inexplicable vivacidad a pesar de registrar sin compasión el paso del tiempo. Son lugares para la melancolía, que no tristeza. Quería llegar al punto en que se encuentran el río y el mar, ese que comenté antes. Una vez allí estuve un buen rato velando el ruido de las olas, los remolinos de la ría y la brisa fresca que me regalaba la noche incipiente. Después tomé un sendero serpenteante dentro de un bosquecito tupido de regreso a casa. Un paseo para no-pensar y dejarse llevar por la generosa soledad voluntaria.</p>
<p>La gente de la zona era encantadora. Siempre he sentido gran estima por los gallegos (y especialmente por las gallegas, todo hay que decirlo), me causan un afecto especial. Me parece gente muy tierna y amable. De poco hablar, pero hablan lo justo y lo hacen de un modo que no deja margen a la duda. Cuando se enfadan, se les nota y eso me gusta. Va conmigo, sin medias tintas.</p>
<p>Uno de los últimos días nos dimos un paseo por <strong><a href="http://www.costadelamuerte.com/histor.html">Costa da Morte</a></strong> hasta Porto Barizo, <em>tierra de aguas bravas y percebeiros</em>, como ellos mismos dicen. Fuimos a <em>yantar</em> al <strong><a href="http://www.asgarzas.com/contenido.php?idpag=2&amp;idcon=pag20090623114328">restaurante As Garzas</a></strong>, que nos recomendó con muy buen tino Susana. En el refugio de Caco y María nos prepararon un arroz cremoso de pescados y mariscos que estaba bueno de escándalo. Regado por un <strong><a href="http://www.pacolola.com/esp/albarino.html">Albariño de “Paco y Lola</a></strong>”, enólogos amigos de la casa. Era nuestra cita-estrella dentro del capítulo gastronómico del viaje. El lugar es muy recomendable, <strong><a href="http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2009/11/27/0003_8134018.htm">cuenta con una estrella Michelin</a></strong>, y lo incluyo como sugerencia para cualquiera que se pase por allí. Hay que reservar, y no es barato pero tampoco prohibitivo (unos 35 euros/cabeza) para lo bien que se come. Vale la pena si el bolsillo permite al menos un momento de desatino. Al día siguiente volvimos a por el restaurante de los padres del chef del de As Garzas, que es menos sofisticado pero muy bueno también, y que se llama <strong><a href="http://11870.com/pro/restaurante-seiruga">Seiruga</a></strong>, situado en la playa del mismo nombre, por la que conviene pasarse después a echarse una siesta post-comilona.</p>
<p><strong>Estas zonas retiradas de Costa da Morte me han parecido las más sugerentes de todo el viaje.</strong> Me hubiera quedado varios días por ahí porque me trasladaron a <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157604811910314/with/2455178322/">parajes perdidos de Nueva Zelanda</a></strong> que tan buen sabor de boca y recuerdos intensos conservo para siempre.</p>
<p>Me paso el año fustigando las entendederas, así que en vacaciones familiares busco otra cosa. Ni e-mails, ni tuits, ni nada que se parezca. De paso me salvé de sufrir el mega-peñazo de visita del Papa y las ñoñerías del impresentable de Mourinho. Sí que he estado leyendo noticias en mi móvil, pero sobre todo futboleras de mi Betis, porque <strong>tenía muy pocas ganas de pensar</strong>. Después, curiosamente, se me nota en las fotos de vacaciones, en las que dicen que parezco otro gracias a los antioxidantes que libera el no-stress.</p>
<p>Paco, un amigo de Susana, me estuvo enseñando en Ponteceso su <strong>granja casera de lombrices de pesca</strong>. Es increíble la que se puede montar en un garaje. Allí tenía el bueno de Paco cientos de cajas de poli-espuma llenas de arena y conectadas a un sofisticado sistema de reciclado de agua de mar donde engordaba lombrices para carnada, y que según él, es un negocio de le da bastante bien para vivir.</p>
<p>Primera vez que soy tan comedido al decidir los libros que cargo para vacaciones, y fueron solo 5 los elegidos con celo de bibliotecario; pero lo absurdo del caso es que <strong>en 15 días no me leí ni una página de un solo libro de los que llevé</strong>. Ganas no me faltaron (¿o sí?), pero esto de vacacionar con un chaval de 15 meses y tropa numerosa, más las vueltas que dimos por ahí viendo cosas, hizo que los pocos momentos que tenía para mí los dedicara sin complejos a gandulear.</p>
<p>Pues nada, para los que habéis tenido la santa paciencia de llegar hasta aquí, termino mi largo relato (yo creo que este post no se lo va a leer ni el Tato…jjj&#8230; pero no importa, me lo he pasado pipa escribiéndolo). El resto de <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/amalioalejandrorey/sets/72157627425646017/">mis fotos de Galicia</a></strong> las puedes ver en Flickr.</p>
<p>Antes de terminar me gustaría decir que <strong>mientras más viajo de vacaciones al Norte de España, más me atrae; pero al mismo tiempo, valoro más el hecho de vivir en el Sur</strong>. El clima de allá arriba lo complica todo, hace la vida más difícil, y el regreso a casa sirve para corroborar que sitios como Málaga tienen esa suma equilibrada de pequeñas cosas que una persona como yo necesita para vivir.</p>
<p>En fin, como el escritor <strong><a href="http://www.casadellibro.com/libros/alvite-jose-luis/alvite32jose2luis">José Luis Alvite</a></strong> decía en una carta a su amiga Susana: “<em>Lo que necesito no es un sitio al que ir, sino un lugar al que volver</em>&#8220;, y por suerte la inminencia del regreso no fue nunca un problema, sino que me generó más bien una sensación placentera.</p>
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		<title>Stop bloguero, norteando voy (post-257)</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Aug 2011 07:55:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este sábado me apeo, hago paréntesis estival, y haciendo valer mi mantra de verano: “en-vacaciones-desconexión-total”. Nada de aparatitos diabólicos, ni pantallas luminiscentes. Ahora toca quincena de playita y montañeo, movida familiar, una pechá de libros en tinta y papel, senderear con mi mochila-canguro, alboroto infantil, vinitos paladeados con sosiego y sobre todo, espíritu contemplativo. Veremos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/08/desconexion_-on-y-off-descanso-vacaciones.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3366" style="margin: 6px; border: 1px solid black;" title="desconexion_ on y off descanso vacaciones" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2011/08/desconexion_-on-y-off-descanso-vacaciones-270x300.jpg" alt="desconexion_ on y off descanso vacaciones" width="216" height="240" /></a>Este sábado me apeo, hago paréntesis estival, y haciendo valer mi mantra de verano: “<em>en-vacaciones-desconexión-total</em>”. Nada de aparatitos diabólicos, ni pantallas luminiscentes.</p>
<p>Ahora toca quincena de playita y montañeo, movida familiar, una pechá de libros en tinta y papel, senderear con mi mochila-canguro, alboroto infantil, vinitos paladeados con sosiego y sobre todo, espíritu contemplativo. Veremos cómo hacemos para compaginar todo esto <img src='http://www.amaliorey.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':-)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Por un extraño efecto bipolar me entra de repente (mañana mismo, a las 8:00 hrs.) un brote de alergia a los bits, y se me espabila el instinto gandul que llevo dentro, bien dentro. Ya conozco ese proceso que me lleva a redescubrir lo mucho que mola la vida analógica, esa que descuidamos tanto los frikis en-rededados.</p>
<p>Para variar… vuelvo al Norte, porque es el mejor lugar donde se puede estar en agosto. Esta vez cambio la Costa Brava y el País Vasco (<strong><a href="http://www.amaliorey.com/2010/09/04/cronica-estival-post-187/">escapada de 2010</a></strong>) por <strong>Asturias y Galicia</strong>, dos clásicos del turismo familiar. Haremos primero una parada de tres días en la sierra de Madrid, a 100 km. de la capital del Reino, y después tiramos para <strong><a href="http://www.google.es/search?rlz=1C1SKPC_enES384ES385&amp;q=laxe&amp;um=1&amp;ie=UTF-8&amp;tbm=isch&amp;source=og&amp;sa=N&amp;hl=es&amp;tab=wi&amp;biw=1024&amp;bih=653#um=1&amp;hl=es&amp;rlz=1C1SKPC_enES384ES385&amp;tbm=isch&amp;sa=1&amp;q=lastres&amp;oq=lastres&amp;aq=f&amp;aqi=g10&amp;aql=&amp;gs_sm=e&amp;gs_upl=18353l19932l0l20123l10l6">Lastres</a></strong>, el sitio que elegimos en Asturias para montar el chiringuito con la troupe. Vemos muy poco la TV, pero mi paisana y yo nos quedamos prendados con los paisajes de <strong><a href="http://www.antena3.com/series/doctor-mateo/">Dr. Mateo</a></strong> (cuando valía la pena ver la serie), y entonces nos pillamos una casa de muy buen ver en el pueblo donde se filmó, y a un precio por el que en el litoral andaluz no te alquilas ni un apartamento mogollónico. La última semana toca irnos a <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Costa_da_Morte">Costa da Morte</a></strong>, un lugar entrañable de la Galicia profunda, en la parte interior de la ría de <strong><a href="http://www.google.es/search?rlz=1C1SKPC_enES384ES385&amp;q=laxe&amp;um=1&amp;ie=UTF-8&amp;tbm=isch&amp;source=og&amp;sa=N&amp;hl=es&amp;tab=wi&amp;biw=1024&amp;bih=653">Laxe</a></strong>, que a juzgar por las fotitos de Internet de la casa que reservamos, pinta genial.<span id="more-3365"></span></p>
<p>Así que si conoces por esos sitios algún recoveco escondido, calita, restaurante o lugar encantado que valga la pena visitar (por ejemplo, con niños), de esos semi-secretos que consiguen escapar de las hordas turísticas, me chivas por aquí, que te prometo no contárselo a nadie <img src='http://www.amaliorey.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':-)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Por primera vez en muchos años no llego tan cansado a las vacaciones de agosto, y eso se lo debo al <strong><a href="http://www.amaliorey.com/2011/05/06/viaje-al-noa-post-230/">viaje que me pegué en Abril</a></strong> al Sudeste Argentino. El cuerpo tiene memoria, y todavía está agradeciendo esa escapada larga que pude hacerme coincidiendo con semana santa. Tengo el privilegio (toco madera) de que no me falte trabajo con la que está cayendo, pero mi suerte puede cambiar, nunca se sabe, así que toca disfrutar a tope y cargar pilas mientras se pueda.</p>
<p>He escrito varios posts sobre mi forma de practicar las vacaciones. No es ni la mejor, ni la peor, sino la mía. Curiosamente algunas de esas entradas han sido de las más leídas en este blog, sobre todo estas dos: “<strong><a href="http://www.amaliorey.com/2009/08/08/vacaciones-y-sobre-exposicion-digital-post-95/">Vacaciones y sobre-exposición digital</a></strong>” y “<strong><a href="http://www.amaliorey.com/2009/08/24/elogio-a-la-desconexion-post-96/">Elogio a la desconexión</a></strong>”, por si te apetece leerlas.</p>
<p>La mayoría de los posts que escribo sobre escapadas vacacionales hablan de lo mismo, de las ventajas de hacer una tregua de artefactos digitales, y entregarse a la vida analógica. Creo, francamente, que los “<em>trabajadores del conocimiento</em>” que somos presa fácil de ese timo que llaman <em>movilidad laboral</em>, necesitamos desconectar y hacerlo de verdad, sin concesiones con el vicio a los gadgets. Y esa evasión no tiene nada que ver con que no nos guste nuestro trabajo, sino con que el cuerpo y la mente la necesitan para, precisamente, seguir disfrutando a tope de lo que hacemos.</p>
<p>En el momento que comienzan mis vacaciones dejo muy vivo el debate que venimos teniendo en este blog sobre <strong>el escenario que se abre para el movimiento del #15m con la convocatoria anticipada de elecciones del 20N</strong>. Es un tema caliente que seguirá dando que hablar. Estoy gratamente sorprendido por el seguimiento que han tenido estos posts, y sobre todo, por la calidad de la conversación colectiva que han generado. Me han ayudado mucho a clarificar opciones. Por eso quiero decir que aunque yo me ponga en estado-missing durante 15 días, <span style="text-decoration: underline;">el blog no cierra porque os dejo las llaves para que sigáis la fiesta</span>. La conversación continúa abierta dado que todavía hay mucho que compartir en torno a este tema. Por si te interesa participar, los posts a los que me refiero son estos:</p>
<ul>
<li><a href="http://www.amaliorey.com/2011/06/03/el-futuro-del-15m-para-quejicas-y-diletantes-post-238/">El futuro del #15m para quejicas y diletantes</a></li>
<li><a href="http://www.amaliorey.com/2011/07/31/tenemos-20n-%C2%BFy-ahora-que-con-el-15m-post-254/">Tenemos 20N: ¿Y ahora qué con el #15m?</a></li>
<li><a href="http://www.amaliorey.com/2011/08/04/%C2%BFque-opciones-tenemos-los-indignados-ante-el-20n-post-255/">¿Qué opciones tenemos los indignados ante el 20N?</a></li>
<li><a href="http://www.amaliorey.com/2011/08/08/nolesvotes-pero-votael20n-post-256/">#Nolesvotes pero #votael20N</a></li>
</ul>
<p>Pues nada, te dejo que me quedan algunos marrones por quitarme del medio, y estoy en cuenta regresiva para el modo-OFF. Ya sabes, <em>norteando voy…</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>No extraño a mi Magic (post-120)</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 07:04:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El domingo pasado, ya son 9 días, perdí mi versátil HTC Google Magic, el smart-phone que adquirí hace unos meses para poder estar conectado todo el tiempo a Google, leer mis correos en tiempo real y para todas esas virguerías que se pueden hacer con esos aparatillos diabólicos. Me entró el ataque cuando empecé a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/htc-magic-vodafone-uk.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1641" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="htc-magic-vodafone-uk" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/htc-magic-vodafone-uk-300x300.jpg" alt="htc-magic-vodafone-uk" width="256" height="256" /></a>El domingo pasado, ya son 9 días, perdí mi versátil <strong>HTC Google Magic</strong>, el smart-phone que adquirí hace unos meses para poder estar conectado todo el tiempo a Google, leer mis correos en tiempo real y para todas esas virguerías que se pueden hacer con esos <strong>aparatillos <em>diabólicos</em></strong>.</p>
<p><strong><em>Me entró el ataque</em></strong> cuando empecé a buscarlo, y no aparecía por ninguna parte. Llegaba a casa de un largo viaje y ya el martes salía de nuevo, esta vez a Galicia, así que empecé a sentir stress por lo que parecía una desconexión forzada, un castigo divino que me aislaría un tiempo del fascinante “<em>always on</em>”.</p>
<p>Intenté sacar una copia de mi tarjeta en <strong>Vodafone</strong>, pero se aliaron todos los elementos para que eso no fuera posible: “<em>el servidor está fallando, no es posible hacer una copia</em>”. Después fui a otra tienda que tenía el rótulo de “Vodafone” pero, franquicia al fin, resulta que no hacía ese trámite para empresas. Tampoco había sumado puntos suficientes para que me dieran otro.</p>
<p>Mientras, me iba haciendo a la idea de que mi entrañable <strong>Magic</strong> se había ido para siempre, no recibía noticias de ella/él, pobre compañero/a en manos ajenas o tirado/a en una cuneta.</p>
<p><strong>El mismo martes admití el dolor de la pérdida</strong>, y tuve que echar mano de un <strong>viejo móvil</strong> de Ana María, mi chica, un Nokia <em>del año de la pera</em> que lo único que sabe hacer es recibir y hacer llamadas, y enviar sms. Como no tenía copia de mi tarjeta, y tenía que bloquear el teléfono perdido, decidimos gestionar un desvío de llamada.</p>
<p>Hoy hace más de una semana que prescindí a la fuerza del Magic. Qué penita, por dios. Una semana que no reviso los tweets en mi móvil, que no twitteo desde el teléfono, que no leo los feeds <em>on the road</em>, ni entro en Internet en mis granulados “<em>tiempos muertos</em>”, como ya se había hecho costumbre en mi vida. <strong>Ahora solo estoy en modo digital cuando trabajo con el portátil.</strong></p>
<p><strong>¿Y qué ha pasado desde entonces?</strong> ¿me he perdido algo importante? ¿siento síndrome de abstinencia? ¿me ha entra’o el mono por ver cómo mi generosa pantallita me devuelve en tiempo real palmaditas de <em>egosurfing</em>?</p>
<p><strong>¡¡Pues no, nada de eso!!</strong> Siento más bien todo lo contrario. Ha vuelto la paz, estoy unos cuantos centímetros más sereno. ¿Y por qué? A ver, intentaré contaros las ventajas (que veo ahora) de este viejo y humilde Nokia vs. mi chulísimo y todopoderoso Google Magic:<span id="more-1639"></span></p>
<ol>
<li><strong>La batería, qué maravilla, me he quita’o de encima la tiranía del cargador</strong>, porque esos Smartphone son unos sprinters gastones de coj… y resulta que mi sucedáneo es un auténtico corredor de maratón.</li>
<li>Cuando me traslado en taxi o me llevan a algún sitio, voy mirando el paisaje, la vida que hay allí afuera, o me dedico a charlar con el taxista, <strong>en lugar de estar embebido en la jodida pantallita</strong>, como venía haciendo con el Magic. Era subirse al taxi, y engancharme al aparatillo, menudo hábito más insano. ¿Y cuando estoy solo, comiendo en un restaurante, en unos de mis viajes?, pues me pasó en Galicia, y disfruté observando a la gente, al vaivén de camareros o a ese señor tan raro de la mesa de al frente que se dedicaba a recortar su periódico con el esmero de un detective. Con mi Magic, me hubiera puesto a leer e-mails, y seguro que la digestión habría sido menos amable.</li>
<li>Si estoy conversando, estoy conversando. Si estoy tomándome una birra, pues eso, una birra. Ningún tecno-chasquido me avisa que alguien me busca para que le lea. “<strong>Una sola cosa a la vez</strong>”, como bien aconseja la sabiduría budista.</li>
<li>Los correos los reviso todos juntos, cuando mi cuerpo y mi mente están listos para eso, y no cada 20 minutos. Incluso <strong>abro mi correo en el portátil más ilusionado</strong>, porque la probabilidad de que toque una sorpresa agradable es mayor. Leo por grandes lotes, así que las buenas noticias atenúan los chillidos de las malas.<a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/mobile-widespread.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1642" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="mobile-widespread" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/11/mobile-widespread-300x225.jpg" alt="mobile-widespread" width="260" height="195" /></a></li>
<li><strong>Se acabó la dispersión del egosurfing</strong>, un <em>deporte</em> que si le dejas, puede gastarte las precarias baterías de los smart-phone en cuestión de unas pocas horas, y también achicharrarte las entendederas. Ahora dejo que las estadísticas sigan su curso, y si hablan de mi, de mis posts o mis tweets, vale… ya me enteraré pero…cuando toque.</li>
<li><strong>Tengo la sensación de que me llaman menos</strong>, y a mí nunca me ha gusta’o demasiado el teléfono (se me nota, no??). Me siento liberado. Encima he dejado que Ana María elija el sonido de aviso de las llamadas entrantes (entre las muy pocas opciones que ofrecía el digno “viejito”) y la que eligió está bastante mejor, más auténtica y sé que me aburrirá menos.</li>
<li><strong>No twitteo en tiempo real porque no estoy “always on”.</strong> ¿pero qué necesidad tengo de eso? me pregunto ahora que no puedo. Lo que veo interesante me lo guardo para mí, lo saboreo y condimento de emociones íntimas. Si me apetece contarlo, porque pienso que vale la pena o simplemente porque me da por ahí… entonces será algo tan bueno (y que no olvidaré) que puede esperar hasta el próximo portátil que caiga en mis manos. De este modo consigo que <strong>mis tweets sean menos frecuentes pero mejoren en calidad</strong>. Y eso que yo no twitteo mucho, porque los hay por ahí que bien les vendría una estricta dieta de móviles para ahorrarnos tanto texto insensato.</li>
</ol>
<p>En definitiva, me he dado cuenta que <strong>no lo paso tan mal con este salto cuántico a la época de las cavernas</strong>. Pero OJO, esto es para mí, tiene que ver con mi escala de valores y con mis vivencias personales. Posiblemente también con mi edad. No lo sé. Pero sí que me gustaría insistir en esto: <strong>Haz la prueba, intenta una “<em>dieta de aparatillos diabólicos</em>” a ver qué sientes.</strong></p>
<p>Lo curioso es que me veo metido dentro de un fenómeno circular, en el que todo cuadra, pieza a pieza, porque casi sin darme cuenta, me descubro escribiendo últimamente varios posts que tienen que ver con la conveniencia de <strong>atenuar o gestionar mejor esta frenética vida digital en la que estamos metidos. </strong>¿Cuántas horas al día nos pasamos frente a una pantalla? ¿Eso es normal, de verdad que no hace daño?<strong> </strong></p>
<p>Comencé hablando de la <strong><a href="../../../../../2009/08/08/vacaciones-y-sobre-exposicion-digital-post-95/">sobre-exposición digital en vacaciones</a></strong>, para <a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/12/2485042083_7b898f8d2d.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1658" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="2485042083_7b898f8d2d" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/12/2485042083_7b898f8d2d-300x225.jpg" alt="2485042083_7b898f8d2d" width="223" height="167" /></a>quejarme de cómo estos aparatillos merecen un protagonismo inmerecido incluso en períodos de descanso.</p>
<p>Después hice un sentido “<strong><a href="../../../../../2009/08/24/elogio-a-la-desconexion-post-96/">elogio a la desconexión</a></strong>”,  porque me apetecía insistir en la necesidad del descanso y del modo OFF, recordando que la vida digital implica (en la mayoría de los casos) un coste de oportunidad en términos de vida analógica.</p>
<p>Recientemente he escrito sobre el “<strong><a href="../../../../../2009/11/26/decrecimiento-post-118/">decrecimiento</a></strong>” y la “<strong><a href="../../../../../2009/11/27/lentitud-post-119/">lentitud</a></strong>”, dos categorías que han tenido siempre una connotación peyorativa, pero que tenemos que revisar. Sus antónimos (crecimiento crónico y culto a la velocidad) tienen mucho en común, se refuerzan mutuamente, y <strong>los artilugios digitales como el móvil (mientras más inteligentes, peor) son el vehículo perfecto para el desenfreno.</strong></p>
<p>Sí, ya sé que el problema no está en las herramientas, sino en la actitud, y en nuestra capacidad de consumo responsable.</p>
<p>Mucho me temo que usuarios distinguidos e infomados como <a href="http://yoriento.com/2009/09/android-google-twitter-y-mi-htc-magic-600.html/"><strong>@Yoriento</strong></a> o <a href="http://suenosdelarazon.com/2009/09/01/android-o-google-en-el-bolsillo/"><strong>@Sueñosdelarazon</strong></a> me van a tirar de las orejas por decir todo esto de la Magic, y probablemente no estén de acuerdo conmigo, pero resulta que al final es muy poca gente la que sabe poner en su lugar a estos fríos cacharritos. Lo de siempre, <strong>“pos’ya que” tenemos esto que permite hacer tantas cosas, pues hagámoslas… </strong></p>
<p>Todo esto me recuerda a la famosa <strong>“Ley de la Rana”.</strong> Supongo que la conocéis. Si metes una rana en una palangana hirviendo, salta como una loca, reacciona. Pero si lo haces en agua tibia, y vas elevando poco a poco la temperatura, <strong>termina achicharrándose sin enterarse, la pobre. </strong>Pasa también con la obesidad, nos vamos dejando, porque los kilos suben por gramos, y poco a poco. Si aumentaras de golpe 10 Kg, irías corriendo al médico a pedir soluciones, harías algo.</p>
<p>Eso me temo, que la promesa de socialización digital con que nos venden estas tecnologías nos esté robando <strong>poco a poco</strong> muchos instantes mágicos y relaciones humanas de más calidad. Menos “amigos” (en realidad, “conocidos”), menos conexiones pero más auténticas, las que se producen en torno a un café, mirando a los ojos o compartiendo una estufa. Y mientras… el móvil apagado, “always OFF”.</p>
<p>P<strong>or cierto, “<em>donde estará mi carro</em>”… perdón, mi HTC Magic</strong>. Pues no lo sé, y poco me importa. Quien la tenga, que la disfrute porque yo (por ahora) no la extraño para nada.</p>
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		<title>Elogio a la desconexión (post-96)</title>
		<link>http://www.amaliorey.com/2009/08/24/elogio-a-la-desconexion-post-96/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 10:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amalio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aquí estamos de nuevo, después de 12 días de escrupuloso silencio digital, salvo algún comentario aislado en un blog o e-mail respondido en una noche de mono, que conseguí superar sin mucho problema. Vida analógica a tope con agenda más que entretenida: 1) arbitraje entre niños con edad hiperactiva y jaleo persistente, 2) complicidad y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/11-pinguinos-cruzando.JPG"><img class="size-medium wp-image-1311 alignleft" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="11-pinguinos cruzando" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/11-pinguinos-cruzando-225x300.jpg" alt="11-pinguinos cruzando" width="225" height="300" /></a>Aquí estamos de nuevo, después de 12 días de <strong>escrupuloso silencio digital</strong>, salvo algún comentario aislado en un blog o e-mail respondido en una noche <em>de mono</em>, que conseguí superar sin mucho problema.</p>
<p><strong>Vida analógica a tope</strong> con agenda más que entretenida: 1) arbitraje entre niños con edad hiperactiva y jaleo persistente, 2) complicidad y largas conversaciones (sin mediar artefacto alguno) con la gente que más me importa, 3) huida del asfalto y consumo de porciones generosas de naturaleza, 4) senderismo y puesta a punto del tono físico, 5) goce del sueño profundo y reparador de los días sin prisas, 6) captura lenta de imágenes con mi cámara fotográfica, 7) pensamiento ligero y refrescante, no utilitario, aparentemente sin propósito.</p>
<p>Hoy pretendía contaros a grandes rasgos cómo han sido mis vacaciones, entre el País Vasco y Andorra, pero al final me voy a liar con otra reflexión que me parece mucho más interesante, y tiene que ver con <strong>la necesidad o no de “desconectar”</strong>.  Más adelante hago mi relato de estas vacaciones, para quien le importe, con imágenes incluidas.</p>
<p>Como expliqué en <a href="../../../../../2009/08/08/vacaciones-y-sobre-exposicion-digital-post-95/">mi post anterior</a>, y comenté además en un interesantísimo <a href="http://cumclavisblog.blogspot.com/2009/08/desconectar.html">post de CumClavis</a>, que no es otro que el amigo Manel, creo en las virtudes de la <strong>desconexión vacacional</strong>. Después de practicarla ésta vez con más disciplina de lo habitual, es de los pocos dogmas que me atrevería a recetar a mis amigos. Lo he experimentado, y es reparador.</p>
<p>En mi post anterior me quejaba de <strong>estar metido dentro de un bucle de sobre-exposición digital</strong> que me parecía, como mínimo, excesivo. Compartí públicamente mis dudas sobre esto, y más de un colega en-redado me da la razón, aunque sé que <strong>es el tipo de reflexión molesta que los instintos básicos del “homo digital” prefieren esquivar.<span id="more-1308"></span></strong></p>
<p>Con la invasión (para bien y para mal) de estos diabólicos aparatitos llamados móviles, y de su versión evolucionada de PC miniaturizados (los “smart-phone”), el mandato digital nos persigue como una sombra en todas partes.</p>
<p><strong>Los bits no pesan, menos mal, pero alcoholizan.</strong> Por eso pienso que hoy, más que nunca, conviene imponerse ciertas pautas que propicien no solo el <strong><em>escape</em> laboral</strong>, sino también, cierto tipo de <strong>“<em>escapada de lo digital</em></strong>”.</p>
<p>En el post que he citado antes de Cumclavis que se titula precisamente <a href="http://cumclavisblog.blogspot.com/2009/08/desconectar.html">“¿Desconectar?”,</a> y que recomiendo mucho leer, <strong>Manel </strong>pone en duda las virtudes de la “desconexión vacacional” y en buena medida desaconseja su práctica. Sus argumentos son inteligentes y conviene tenerlos muy en cuenta.</p>
<p>Si bien adelanté en su artículo, por pura intuición, unos comentarios contrarios a su tesis, quise esperar al término de mis vacaciones para experimentar por mi mismo lo que sentía y entonces poder escribir <strong>un post más honesto, basado en mis propias vivencias.</strong></p>
<p>Así que voy a resumir lo que pienso al respecto, después de mi experiencia de <strong>desconexión</strong>:</p>
<p><strong>1)  Recomiendo la desconexión como disciplina, como práctica auto-impuesta</strong>, aunque sea en dosis incompletas, pero siempre intentarlo como objetivo consciente.</p>
<p>La recomendación de CumClavis de “<em>Haz lo que te apetezca realmente hacer y no hagas nada sin querer, por qué creas que debes hacerlo</em>” me parece bonita pero algo arriesgada e insuficiente en este caso.  <strong>¿Qué “le apetece” habitualmente a un <em>alcohólico</em> (en todos sus matices, incluyendo el “workaholic”)?</strong> Pues seguir bebiendo de la misma pócima… no “le apetece” otra cosa, sin embargo no es la pócima lo que le hace bien.</p>
<p>Por eso para mí, y respetando todos los puntos de vista, <strong>veo la desconexión como un <em>deber</em> sano</strong>, que conviene practicar aunque el cuerpo no te lo pida, es decir, aunque la inercia de los hábitos (o el ímpetu de la pasión por lo que estás haciendo en ese momento) genere una necesidad de conexión que puede tener mucho de síndrome de abstinencia. En definitiva, <strong>muchas cosas buenas que nos gratifican en la vida tienen que ver con el “deber” y no necesariamente con el “querer”</strong>. Los instintos naturales muchas veces son engañosos.<a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/17-glaciares-en-NZ.JPG"><img class="alignright size-medium wp-image-1312" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="17-glaciares en NZ" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/17-glaciares-en-NZ-225x300.jpg" alt="17-glaciares en NZ" width="225" height="300" /></a></p>
<p><strong>2) La búsqueda de “desconexión” de tu trabajo no implica, necesariamente, que éste no te guste. </strong>No es mi caso, por ejemplo.</p>
<p>CumClavis sugiere que la “<em>sublimación de la desconexión suele ser paralela a la demonización del trabajo</em>” y en parte tiene razón, pero solo en parte, y las excepciones son relevantes. Opino, incluso, que ahí está precisamente el hándicap de su tesis: “<em>desconectas porque no soportas lo que haces</em>” en lugar de pensar que “<em>desconectas porque es sano y renovador abrir el foco y cambiar la mirada… y más aún cuando algo te absorbe demasiado porque te gusta</em>”.</p>
<p><strong>3) El punto anterior es, a mi modo de ver, crítico, porque t</strong><strong>iene que ver con el concepto budista del desapego.</strong></p>
<p>Personalmente he aprendido mucho intentando practicar el “desapego”, a veces con éxito y otras no. Mientras más te gusta algo, y más absorto te tiene (insisto… ¡¡te gusta, lo quieres!!!), más riesgo de “apego”, de dependencia, de obsesión. Y esto tiene muchas lecturas, tanto en el mundo laboral como en el del uso de estos maravillosos cacharrillos 2.0.</p>
<p>Siendo así, la única receta posible para ganar perspectiva, y recuperar algo de mirada objetiva, es <strong>poniendo distancia de un modo consciente, como disciplina</strong>. Quien dude de esto, que eche la mirada atrás y recuerde (si lo ha vivido) algún “amor obsesivo”, de esos que narcotizan, y entenderá bien lo que significa el “apego” y cuál es la única receta para salir de él = ¡¡aléjate un tiempo, recupera el juicio, busca otros espacios!!</p>
<p><strong>4) Es cierto, “desconectar” y “descansar” no es siempre lo mismo, pero</strong> <strong>¡¡hacen falta los dos!!</strong></p>
<p>El descanso por mera supervivencia (y por placer, en sí mismo, si aprendemos a disfrutarlo), y la desconexión para renovar el stock de conocimientos y sensibilidades con material aleatorio que no vas a encontrar nunca <em>dentro de la caja</em>. <strong>Si eres curioso, incluso, puedes encontrar en el puro descanso “conexiones” sorprendentes, pero ¡¡sin esfuerzo!! que es lo que toca&#8230;<br />
</strong></p>
<p><strong>5) La “desconexión-con-descanso-incluido” es mi receta.</strong></p>
<p>Ahí intento ser dogmático. <strong>Esto implica distanciarse de verdad de toda “actividad profesional”</strong>, incluso de aquellas que son distintas (o con menos presión) que las que te dedicas habitualmente.</p>
<p>He puesto a prueba esa tesis en estas vacaciones. Me leí <a href="http://www.lecturalia.com/libro/27102/el-artesano">“El Artesano” de Richard Sennett</a>, y comprobé que la lectura no es siempre la mejor forma de descansar <strong>si el libro se solapa con tu actividad profesional</strong>. Un consultor (pretendidamente) artesano si lee esa obra no desconecta, ni descansa. Aprende, eso es innegable, pero no sale del bucle de los mismos pensamientos. Por lo tanto, no basta con cambiar el ritmo y contenido de la “actividad profesional”, sino que conviene aparcarla y sustituirla por ocio, descanso, charla frugal y viajes.</p>
<p><strong>6) La desconexión no atonta, ni produce espejismos, si la usas como una oportunidad,</strong> <strong>quitándole todo sentido engañoso de “evasión”. Prefiero verla como “renovación”,</strong> <strong>desapego y búsqueda de riqueza en mi vida.</strong></p>
<p>Ahora bien, si eres de los que desconecta como evasión, para vivir la ensoñación de un mes de consuelo existencial (que insisto, no es una ley o premisa de la “desconexión” como parece sugerir el amigo Manel), entonces revisa el problema de fondo, que estará seguramente en <strong>como vives “conectado” la inmensa mayoría del año.</strong></p>
<p><strong>7) </strong><strong>Prefiero “vacaciones” repartidas en el tiempo, y no concentradas.</strong></p>
<p>30 días me sobran, y es descanso que después me falta. Al menos yo puedo hacerlo así porque dispongo de algo de flexibilidad, así que la aprovecho. Mi tope son 15 días, incluso con una semana me basta. <strong>Para mi gusto es mejor cuatro “mini-vacaciones” de una semana repartidas en el año que un mes entero</strong>, pero bueno, entiendo que cada uno tiene su forma particular de metabolizar el descanso.</p>
<p><a href="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/San-Juan-de-Gaztelugatxe.JPG"><img class="alignleft size-medium wp-image-1313" style="border: 1px solid black; margin: 6px;" title="San Juan de Gaztelugatxe" src="http://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2009/08/San-Juan-de-Gaztelugatxe-224x300.jpg" alt="San Juan de Gaztelugatxe" width="224" height="300" /></a>Antes de terminar quiero añadir que mi recomendación NO es: “<em>las vacaciones son solo para huir totalmente de cualquier cosa parecida a lo profesional</em>”.  Aquí quiero introducir un matiz para ser honesto conmigo mismo.</p>
<p>Lo que sugiero, por llamarlo de algún modo, es planificarse unas “vacaciones-compuestas”, o sea, dedicar una parte a “<span style="text-decoration: underline;"><em>descanso-excluyendo-toda-actividad-profesional</em></span>” (por ejemplo, 10-15 días) y el resto al “<span style="text-decoration: underline;"><em>descanso-que-consiste-en-cambiar de actividad-y-de-ritmo</em></span>”, pero siempre insistiendo que <strong>la primera parte no puede faltar.</strong></p>
<p>Y en cuanto a la segunda parte, y para aquellos que puedan hacerlo porque disponen de autonomía para gestionar su tiempo, <strong>recomiendo vehemente fijarse como hábito una semana, en cada semestre, de</strong> “<strong><em>migración creativa</em></strong>”.</p>
<p>Por ejemplo, en lugar de concentrarlo todo en Agosto, reservarse una semana en cada semestre para practicar el tipo de descanso que sugiere CumClavis, que está ligado a la regeneración de la actividad profesional. En el <strong><a href="../../../../../2009/03/30/dos-apuntes-sobre-creatividad-post-65/">post-65</a></strong> comento mi experiencia al respecto, que se ha convertido en un hábito, porque he visto que es una práctica muy reconfortante y productiva.</p>
<p>Volviendo al tema del post, y por terminar, quiero insistir que <strong>el descanso-por-el-descanso es una  práctica que se agradece a largo plazo. </strong>A corto y con el vigor de la juventud no parece tan necesario, pero con los años uno se da cuenta que cuerpo y mente son sabios, y conviene mimarlos desde temprano. <strong> Debes, aunque no quieras.</strong></p>
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