En un post anterior hablaba de las crisis como sistemas de depuración. Hoy completo el tema con esta pregunta: ¿cuál podría ser su impacto en la I+D y la innovación?
Recuerdo ahora que en la contraportada de El País del domingo 8 de febrero de 2009, en una entrevista a la Ministra Cristina Garmendia, le preguntaban si el “patio” estaba para mucha I+D, y ella respondía que “más que nunca” porque “la mejor receta para la crisis es la innovación”.
Pues bien, ya es hora que sepamos que I+D e innovación son dos cosas distintas, y que tampoco se van a comportar igual ante la crisis.
La necesidad es la madre de la innovación, pero ¿y de la I+D? Ahí van seis hipótesis (casi de sentido común, advierto) de cómo veo el asunto:
1.) Las crisis tienden a disminuir la I+D porque distraen recursos para necesidades de más corto plazo. Los gastos reales en I+D, no los datos maquillados que se publican tras complejos ejercicios de ingeniería contable pública, van a reducirse seguramente.
2.) Mientras más profunda sea la crisis y más alarma social genere, más se va a castigar a la I+D (recuerdo, “Investigación y Desarrollo”), porque las urgencias de corto plazo consumirán más recursos en detrimento de inversiones menos tangibles y comprensibles para el ciudadano común (el que vota) como es la I+D.
3.) El impacto negativo de la crisis en la I+D podría atenuarse si hay un fuerte liderazgo con capacidad de persuadir de la necesidad de cambiar sacrificio a corto plazo por soluciones genuinas a medio y largo plazo. Mientras más coraje estratégico, mejor saldrá parada la I+D.
Solo un liderazgo fuerte y basado en una alta credibilidad (que me temo que falta) podría defender la idea de que la inversión es más importante que el gasto. Leer más… »









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