Las innovaciones 2.0 se basan, por sistema, en modelos abiertos que respetan un estándar y por lo tanto, no son “propietarios”.
Un principio básico es evitar prácticas de LOCK-IN, es decir, acciones que una empresa realiza para tener cautivos a sus clientes.
El mundo 2.0, que es realmente genuino, reniega por definición de usar artimañas para mantener atrapado a un cliente u obligarlo a incurrir en elevados “costes del cambio” si decide irse a otro proveedor.
Cristian Sepúlveda ejemplifica bien las prácticas de lock-in en esta descripción: “te vendo una impresora que usa cartuchos de tinta que solamente yo vendo, un coche cuyos repuestos solo me los puedes comprar a mí, y podemos seguir con los repuestos de las maquinas de afeitar. Con el lock-in tecnológico los productos que yo ya te vendí en el pasado son compatibles solamente con los productos que te venderé en el futuro, así te obligo a que me sigas comprando“. Leer más… »







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