En un post anterior (”Servicios de pago y transparencia en los Social Media“), decía que el mensaje transmitido por redes sociales es más eficaz y rentable en la medida que no se sirve en la barra como publicidad.
También afirmaba que los magos de la mercantilización del Social Media Marketing buscan obsesivamente eso: canales, mensajeros y contenidos que inoculen (el mismo mensaje interesado y controlado de la) publicidad pero con una sana apariencia de conversación desinteresada y espontanea. OJO, se apuntan ahí con entusiasmo los “influenciadores” que quieren monetizar sus activos de followers, blogowers y fans.
El post de hoy sigue en la misma línea crítica hacia prácticas perversas en el uso de las redes sociales. Hablemos esta vez de tretas y amaños para comprar reputación, para falsear las conversaciones
Toca hablar de “los listillos de la clase”, de los que abusan de los atajos, que siempre los hay en todas las profesiones.
Me voy a servir de material aparentemente antiguo pero que conserva plena actualidad. Eduardo Arcos en ALT1040 hace un buen resumen de conversaciones forzadas “por medio de pagos por debajo de la mesa y prácticas poco éticas”. También uso otras fuentes que he encontrado donde se ilustran varios ejemplos de esto:
- Generar audiencias falsas pagando por comentarios: Algunas empresas pagan a personas para que comenten, escriban tweets o sigan a determinada compañía o persona con el objetivo de inflar números y “demostrar” la eficacia de sus campañas.
- Crear perfiles en Facebook, MySpace, Tuenti o Hi5 de personas que no existen: Habitualmente estos perfiles falsos se utilizan para enviar spam disfrazado de invitaciones y mensajes directos.
- El blog de dosdoce.com “comunicación cultural”, reseña una práctica seguida por la editorial científica Elsevier, que podría estar ofreciendo “bonos de regalo” para todos aquellos que recomienden y den una puntuación de cinco estrellas en la valoración y comentarios a sus libros en la web social. Leer más… »


















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