Entre col y col, mientras organizo los apuntes de mi reciente viaje a California, Idoia Llano de Runablog, en un interesante comentario a mi blog, me descubrió una experiencia educativa que no conocía. Entré en el enlace que me facilitó, y me he quedado perplejo.
Está en la Wikipedia, y describe en detalle a la Escuela de Summerhill. Me sonroja un poco reconocer que no había escuchado nunca sobre esta institución, y agradezco a Idoia que haya compartido conmigo esta referencia.
Llevo tiempo pensando en cómo el espíritu 2.0 puede transformar la educación, para hacerla más participativa, bottom-up, learning-by-doing, P2P y creativa. En mi post-80 avancé algunas ideas sobre cómo pienso que la creatividad puede ayudar a la innovación educativa.
Lo cierto es que nunca me ha gustado el perfil tan protector y jerarquizado que se promueve en la educación a todos los niveles. La subestimación de los niños, y por extensión del “aprendiente”, es pan de cada día. Summerhill se cita como un ejemplo emblemático de educación anti-autoritaria.
Ahora que estamos en un agrio debate en torno a si necesitamos más disciplina en las escuelas, y algunos reclaman que se conceda más poder al profesor como máximo responsable del acto formativo, descubrir a la “Escuela de Summerhill”, ha sido una fuerte bocanada de aire fresco.
Idoia Llano, al recomendarme esa experiencia, me hizo este comentario que quiero citar aquí:
“Algunos de nosotros/as crecimos con este mito educativo, intentando que los espacios donde nos tocase vivir se convirtieran en “nuestro espacio de juego”. Con el paso del tiempo Summerhill y su modelo rompedor no pudo con el principio de realidad: Sus jóvenes, los que salían de Summerhill, acababan todos en la City o el Gobierno británico, eran los “enfants terribles” del sistema, pero al mismo tiempo, los más afortunados del mismo, los que habían podido crecer en libertad, y además pertenecían a buenas familias para las que no les resultaba costoso colocar a sus hijos creativos en buenos puestos en los que seguramente siguiesen trabajando con creatividad y además…mandando con la misma creatividad. Por eso espero que podamos encontrar entre todos el secreto de la Mandragora y que llegue a muchos así”.
Después he visto que El País publicó un artículo con el título “Educación para ser feliz: la escuela de Summerhill” y que recomiendo leer como complemento a la descripción de la Wikipedia. En Ateneo Virtual reseñan además esta experiencia, y resumen los principios educativos de Summerhill de esta manera (los cito literalmente):
1. El niño tiene potencialidades plenas para amar la vida e interesarse por ella.
2. El fin de la educación, es trabajar con alegría.
3. En la educación no basta con el desarrollo intelectual. La educación debe ser a la vez intelectual y afectiva. Cada vez se encuentra más en nuestras sociedades la separación entre el pensar y el sentir.
4. La educación debe estar unida a las necesidades psíquicas y las capacidades del niño.
5. la disciplina, dogmáticamente impuesta y los castigos producen temor y el temor produce hostilidad.
6. La libertad no significa libertinaje. El respeto entre los individuos debe ser recíproco. El maestro no emplea la fuerza con el niño y el niño no tiene derecho a usarla contra el maestro..
7. El desarrollo humano sano hace necesario que un niño corte los lazos que lo unen a su padre y su madre, y se haga verdaderamente independiente. “Debe emplear todas sus facultades para encontrar la unión con el mundo, no para hallar la seguridad a través de la sumisión o del dominio.”
8. “La función primordial de los sentimientos de culpabilidad es vincular al niño con la autoridad. Los sentimientos de culpabilidad son un obstáculo para la independencia; inician un ciclo que oscila entre la rebelión, el arrepentimiento, la sumisión y otra vez la rebelión.”
9. Una escuela tiene que estar en función del niño y no al revés.
Por aportar más detalles sobre el tema, puedes leerte el artículo “Alexander Sutherland Neill y la escuela de Summerhill“, publicado por la sección de blogs de Madri+d.
Hay también, como era de esperar, muchas críticas a este modelo de “buenismo” en educación. Para hacerse una idea más completa del asunto, recomiendo leer este artículo de Florencia Moragas. Allí se comentan cosas como éstas:
“A pesar de que su actual directora, Zoe Neill Readhead -hija del fundador-, afirma que “enviar a Summerhill a los inspectores ministeriales es como encargar a los ateos que inspeccionen una iglesia”, un informe elaborado por el Ministerio de Educación de Gran Bretaña ha alertado de la escasa preparación con la que salen de sus aulas los estudiantes”.
A mí me parece muy sano escuchar los dos puntos de vista, y el artículo de Florencia aporta una visión en la que conviene también pensar. Ella ve en la escuela española un “alarmante” parecido a ese modelo, y critica el “permisivismo” que impera en nuestras aulas.
Ve en Summerhill un sistema que refuerza aún más los derechos del educando, pero sigue descuidando la formación en deberes, una asignatura pendiente (a su juicio) de la sociedad moderna.
Podría posicionarme más en esta controversia, y si has leído otros posts en mi blog, puedes imaginarte cuál es mi postura, pero prefiero abrir el espacio al debate. De todos modos, sospecho que el cambio que necesita nuestra educación debe sabe integrar las dos perspectivas. Siempre lo digo, libertad sin responsabilidad no sirve para nada.
La educación P2P que yo me imagino no tiene por qué descuidar los deberes. La autogestión educativa ha de forjar también un espíritu del respeto en el alumno, y eso es perfectamente posible.
¿Qué opinas tú del modelo de Summerhill? ¿Qué rescatarías para nuestra educación? ¿Qué cambiarías? Son preguntas que dejo ahí para la conversación.
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Tags: Creatividad, disciplina, educacion, educacion antiautoritaria, educacion participativa, escuela de summerhill, escuela española, florencia moragas, idoia llano, innovación, Neill, P2P, Participación, principios educativos, summerhill
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Trackback from Bitacoras.com on 23 November, 2009 at 3:00 pm
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Hola Amalio: El otro día me comentaba un profesor de universidad que cada vez le llegaban los niños/as con menos capacidad de memorizar. Me comentaba que esto era “culpa” de internet. Le pregunté si había evaluado la capacidad de relacionar o combinar elementos que este alumnado desmemoriado tenía. Le comenté que la memoria colectiva, compartida, que nos proporciona la red nos libera. Libera a nuestro cerebro para poder establecer múltiples combinaciones para crear e innovar. La memoria retiene ahora modos de combinar y relacionar, no datos. Ya no es necesaria una memoria de datos, sino de caminos para llegar a ellos.
También es necesario un aprendizaje de relación entre personas para crear conjuntamente esos datos que es otra de las cosas que nos facilita la red.
Ya no hay creación en solitario, sería escasa, pobre, imposible.
Es decir, vivimos en un mundo de relaciones, y la educación para mantenerlas e incrementarlas en paz y respeto a los demás exige nuevos métodos.More from author
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La educación tiene un doble ciclo: las promociones (generaciones) que avanzan y los contenidos (que se incorporan cuando se incorporan) que se van aplicando de formas paulatinas, no siempre sincronicamente en zonas y centros.
Es decir, cambiar de modelo educativo no es como cambiar de móvil. acudo a este ejemplo algo exagerado para afirmar que lo que necesita un sistema educativo nuevo es tiempo, constancia, consistencia por parte de los políticos, las autoridades y profesionales educativas y convencimiento de los padres/madres.
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Pingback from DataNauta » ¿Summerhill v2.0? on 9 June, 2010 at 8:40 am
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