Diez cosas que aprendí en 2009 (post-130)

Estamos en tiempos de balance anual, una práctica muy nutriente para seguir creciendo.
Entre col y col, mientras preparaba una Oferta de esas que ponen tiesa el alma (sobre todo si el plazo te lo fijan para un 7 de Enero), aproveché para pasar revista de lo hecho durante 2009, que ha sido mucho y variado.
Me encanta este ejercicio de abrir mi agenda del año en sus postrimerías, inventariar todos los proyectos realizados, pensar en ellos uno por uno (contenidos y clientes), y después sacar conclusiones de lo aprendido, tanto de lo bueno como de lo malo. Finalmente, intentar hacer una síntesis de toda esa información, estadísticas incluidas.
Se gana mucho en perspectiva cuando ves el cuadro completo, con tu listado de proyectos, los clientes con los que más has colaborado, la distribución de la carga de trabajo, y los tipos de trabajos que más has hecho. Todos deberíamos hacerlo, ¡¡lo recomiendo de verdad!!
Voy a publicar una trilogía de posts con las conclusiones a las que he llegado a partir de este primer balance anual, cada uno dedicado a un tema distinto.
No creo que a mucha gente le interese leer esto pero basta con que me interese a mí. Lo veo como una oportunidad de dejarlo documentado, y meterme presión con los objetivos de 2010, que también haré públicos en uno de los posts.
Cabe la posibilidad de que alguno de vosotros se sienta identificado con lo que aquí escribo o le apetezca conversar sobre “su” balance. Estaré encantado si es así. También caben las discrepancias, no pasa nada, aunque advierto que éste es “mi” balance, sin pretensiones de dar lecciones a nadie.
Este primer post está dedicado a reflexionar sobre qué cosas me han parecido más reveladoras de mi práctica profesional de este año, tal como sugiere su título. Algunas son una confirmación de aprendizajes que venían calando en mí en los últimos tiempos, pero otras han sido un descubrimiento. Pues nada, ahí va mi resumen de “aprendizajes profesionales” en 10 puntos:
1) Se acabó la “puerta fría”:
Cada vez lo tengo más claro. Este año hice unas 5-7 visitas de este tipo, para presentarme, y los resultados fueron malos. No sé, me da la impresión que cuando vas y te presentas, ya estás perdido, te devalúas. La gracia parece estar en que te busquen.
2) Hay gente (¿clientes?) a los que convendría hacerles esperar:
Echas horas en su saco, y se lo llevan sin darte las gracias. Si sales directamente al teléfono parece que tu tiempo no vale nada. No tengo secretaria, pero a veces me parece que algunas personas merecen que la tenga.
Eso de pasar por el filtro de una secretaria te da caché, te hace parecer un jefe como ellos, incluso puede tener un impacto apreciable en la tarifa que vayan a pagarte.
Yo me resisto a jugar a las apariencias, pero reconozco que en algunos casos muy señalados sí he empezado a hacerlos esperar, a retardar mi respuesta.
3) Hay que dedicar menos tiempo a crear, concebir y planificar; y más a HACER…
Las ideas creativas están sobrevaloradas, y ocurre exactamente lo contrario con la perseverancia de los buenos ejecutores, de la gente constante. Mucho hablar de los “geniecillos”, pero para innovar necesitamos ser más “hormiguillas”.
Estoy valorando cada vez más la enorme importancia que tiene la implementación. Yo mismo reconozco que fallo ahí. Tengo una “cartera de proyectos” con más de 50 ideas para desarrollar, pero siguen ahí sin ponerse en acción. Ese lado creativo necesita un empujón, que me ponga más el mono de trabajo. De hecho, no hace falta ser tan creativos porque puedes trabajar con ideas de otros y transformarlas en innovación, que de eso se trata.
4) Hay que viajar, ¡¡programarse las escapadas!!
Es una pasada lo que se aprende, y se aprovecha en los viajes. Por ejemplo, podría hoy darle tanta importancia a lo que aprendí en mis conversaciones y visitas en California como a los fructíferos ratos de inspiración en solitario que tuve durante los largos desplazamientos en tren que hice para trasladarme de San Francisco a distintas loc
alidades del Silicon Valley para realizar las visitas.
Esos momentos de sosiego y distanciamiento nunca los hubiera conseguido en mi entorno natural, y también para eso sirven los viajes.
Por eso no hay que perder la costumbre de las escapadas, e incluso reservarse por sistema huecos de la agenda para practicarlas como un hábito.
5) La colaboración genuina se construye con hechos, y poco a poco:
Primero se trabaja, se comparten sacrificios, se echa camino al andar haciendo cosas juntos, y solo después nos ponemos con los anuncios.
Este año me vino gente ofreciendo alianzas que olían a marketing del malo, sin contenido: “oye, intégrate a nuestro equipo, vamos a crear una red, lo anunciamos en MI web (y con mi marca, que es la letra pequeña)… y entonces te paso los proyectos que me caigan de innovación”.
Pues no, he aprendido que eso no sirve para nada. Primero hacemos, y después lo contamos.
6) Hay que buscar una fuente genuina de viabilidad para no depender del Poder:
Cada vez me cuesta más estar en los lugares que no me gustan y, por eso, me he convertido en un pésimo comercial. El Poder me inquieta, no me siento cómodo en ambientes donde pululan los burócratas, y eso puede pagarse caro si facturas proyectos de innovación, que se financian sobre todo con dinero público.
Aún en esos ambientes he luchado para seguir siendo yo, por preservar mi identidad, pero me doy cuenta que cada vez tengo menos paciencia para aguantar chorradas o esbozar sonrisas falsas.
Me siento liberado en la charla P2P, y es a lo que tiendo de forma natural, así que no me queda otra que trabajarme muy bien el contenido, lo que puedo ofrecer como servicio, y hacerlo atractivo sin necesidad de que lo bendiga el Poder.
7) ¡¡Viva la Serendipia!! 2009 ha sido su año:
He puesto en práctica con frecuencia nuevos truquillos para buscar la aleatoriedad afortunada. Me doy cuenta que la clave está en ser curioso, y dejarse llevar.
No prejuzgar el potencial interés de temas o personas, sino darme más margen para el descubrimiento. Podría resumirlo en mi fórmula del 70/30 = 70% para “buscar”, pero dejando siempre 30% para “encontrar”.
8.- Diversificar, explorar, buscar fuera de casa:
Otra lección metabolizada este año (aunque ya la había percibido antes) es que en Andalucía “nadie come jamón en su tierra”. Este año he participado en algunos concursos públicos que han premiado a entidades de afuera habiendo oferentes andaluces mucho más capacitados, y con experiencia contrastada para hacerlo bastante mejor.
Moraleja: Tienes que “triunfar” fuera para que te valoren de verdad (o tener muy buenos amigos en las alturas).
Vale, es cierto que eso ocurre en muchos otros sitios, pero más en la periferia que en el núcleo. Más en Andalucía, Galicia, Castilla-La Mancha, Asturias o Extremadura, que en Madrid o Barcelona. No sé si es un tema de autoestima o de pensamiento periférico, que viene a ser lo mismo.
9) No pierdo más tiempo compitiendo en licitaciones públicas abiertas:
A una empresa pequeña como eMOTools no le pega, ni le conviene, competir en grandes ofertas públicas, ¡¡y no se puede decir que no lo hayamos intentado!! Pero ya he aprendido que el coste de oportunidad de redactar ofertas, cumplir engorrosos requisitos administrativos e intentar persuadir a las Mesas de Contratación es un peaje demasiado elevado para las escasas posibilidades que tienes que conseguir el contrato, que habitualmente ya está pre-adjudicado.
Nuestra decisión, a partir de este año, es solo presentarnos en aquellas convocatorias donde seamos directamente invitados, donde no seamos un número más que contribuya a legitimar el paripé, sino una opción real porque se nos conozca y se nos quiera. Si somos tres en la carrera, entonces que gane el mejor, pero de verdad el mejor, por méritos propios. Somos buenos “perdedores” si hay transparencia y respeto por la calidad.
10) La confianza, la confianza… qué importante es:
Menos clientes pero más cercanos. Menos proyectos pero de más calidad. Hablo, en definitiva, de consultoría artesana, que ha sido sin lugar a dudas, uno de las fuentes de crecimiento más inspiradoras de este año.
Amalio
@pep coll: No me extraña, creo en la transversalidad. Las visiones sectoriales se van diluyendo en algunos temas. Si coincidimos en la apreciación, eso me alegra. El trabajo de las agencias de viaje receptivas es duro, teneis muchos desafios por delante, pero con ganas y capacidad de innovacion vais a salir adelante con toda seguridad. Gracias por pasarte por aqui y compartir tu experiencia conmigo.
pep coll puigserver
hola, buenos días, acabo de leer tu post 130, » diez cosas que aprendí en 2009 «, y me ha parecido curioso que trabajando en sectores diferentes, coincido en la mayoría de los puntos contigo. en mi caso trabajo en una agencia de viajes receptiva, sin embargo estas » … diez cosas … » son muy parecidas.
Amalio
@ Manuel Jimenez: Bueno, ya dije que no eran lecciones-para-todos sino mi propia experiencia. Tienes razón cuando planteas la «puerta fria» como una oportunidad de propiciar situaciones como la que cuentas de que te digan «no sabía que había gente que hacía eso». A veces que hay esa suerte.
Lo mismo lo que tu ofreces es más tangible, más «explicable» y objetivable. En ese caso, la «puerta fria» funciona mejor, y puede ser un buen mecanismo de darse a conocer y captar clientes. Siento mucho respeto por esa voluntad y disciplina de hacerlo, pero en mi caso he comprobado que la relación coste/beneficio no me compensa. Prefiero seguir generando contenidos, mostrando nuestro trabajo vía web, impartiendo cursos y charlas, y a partir de ahí, que cada cual juzgue (viéndonos trabajar) si lo que sabemos en emotools le puede servir.
Pero insisto, tienes toda la razón que en muchos casos la «puerta fría» sigue siendo un canal fértil (o si quieres, un «mal necesario») del que no se puede prescindir. En nuestro caso, lo hemos decidido así, pero tu matiz es correcto. Gracias por tu interesante aportación.
Manuel Jiménez
Con permiso del autor discréparé un poco:
1) Puerta fría: ¿evitarla? ¿Puedes permitírtelo? Para mí, una de las frases más agradables y a la vez tristes de oir es: ‘joder, no sabíamos que había gente aquí que hacía esto. Si lo hubiéramos sabidoo….’
Totalmente de acuerdo con 2, 3 y 4. Lo de viajar no es sólo sano por lo que aprendes, sino por las telarañas que te quitas de encima. Sólo añadiría que además de viajar, es fundamental ‘trabajar’ con los guiris, ver qué hacen, cómo se organizan, cómo los problemas son los mismos pero los ven de una forma totalmente diferente.
Lo de no depender del poder…. es un hermoso anhelo. En temas de innovación, aqui y ahora, es sencillamente imposible.
Amalio
@MalenaRoBe: Bueno, no me voy a molestar porque me lleves la contraria. De hecho parece ser que no eres la única, y yo me alegro. Cuando escribo lo hago pensando en lo que a mí me apetece escribir, sobre temas que me alimenten o que me sirvan para crecer. No es una práctica muy ortodoxa para la blogosfera más profesional, que siempre aconseja calibrar los temas en función de la audiencia potencial. Si lo que yo he aprendido en 2009 interesa a la gente, sirve a la gente, yo encantado. Pero si no, me sirve a mí. Creo que uno de los aportes más valiosos de bloguear es la posibilidad que te brinda de documentar, de dejar por escrito lo que vas sintiendo, y como en este caso, lo que vas aprendiendo. Gracias a ti por pasarte por aquí.
@Yoriento: No creo que las listas, ni los decálogos sean chungos para la reflexión. Es cierto que “un post, una idea” es más cómodo, más sintético; pero yo creo que eso tiene mucho que ver con mi comentario anterior. Cuando escribes posts se produce un cierto conflicto entre escribir como te apetece, “escribir para ti”, o hacerlo para la audiencia, en un formato que atraiga a más lectores. Ya sabes, la dichosa búsqueda de “influencia”. Muchos blogueros tienen muy claro que lo segundo prima sobre lo primero, pero no es precisamente mi caso. Sé que mi inestable equilibrio siempre va a tirar a favor de mis preferencias de expresión, aunque castigue las estadísticas de visitas. El acto de bloguear es para mí un modo de dialogar también conmigo, y no quiero perder esa sensación porque entonces perderé entusiasmo por escribir. Dicho esto, si mi dialogo sirve a otros, como parece ser el caso, es mucho aún más reconfortante. Si crees que estas 10 ideas son “sencillas pero potentes”, yo te creo… y me alegra un montón escucharlo de un tío como tú.
@Andres Schuschny: Hola, estimado sabio!! Ahí vamos, transitando para crecer. Lo de compartir es un principio, se da por hecho, tiene que ser así. No cabe otra opción. Gracias por difundir el post entre tus cientos de lectores. Un placer que compartamos sensibilidades parecidas.
@Odilas: Gracias, compañera artesana. Jjj.. me has dado una buena idea, echaré mano la próxima vez de mi hipotética secretaria cuando me llames. Tengo tu número registrado en mi agenda, me será fácil. Por cierto, “no eres idiota si haces esperar a un idiota” (no es tu caso, obviamente). Y en cuanto a merecer o no clientes, tú misma sabes que eso no es tan simple. Recuerda que solo estamos en un proceso, en un camino. No lo hemos completado, ni mucho menos. Eso quiere decir que para los que tenemos una empresa, como es mi caso, y tenemos que pagar nóminas, no podemos abusar con la altura del listón. La idea es poder “elegir” cada vez más nuestros clientes, y por lo tanto, ir reduciendo los “clientes-que-no-nos-merecemos” (con perdón de la expresión), pero esa parte incómoda de la cartera no se desprecia así tan fácil, ni se debe. Se trabaja con algunos de ellos, incluso se puede intentar aprender juntos. Parte del aprendizaje consiste en “bajarle los humos” (digamos que hacerlos esperar, si es el caso), porque haciéndolo consigues que su atención sea de más calidad, y tus ideas inoculen mejor. No sería tan drástico y lo intentaría con algunos. Un auténtico placer verte por aquí, y voy comprándote el pan que pensabas buscarte en Venecia.
@Monica: Gracias a ti por pasarte por mi casa, que es también tuya. Andrés es muy generoso compartiendo comunidad. La frase “Teníamos todas las respuestas y nos cambiaron las preguntas” la vi en un cartel de una manifestación en el Po. de la Castellana mientras circulaba en un taxi, y se me quedó grabada. Es imposible tener todas las respuestas, pero al menos somos conscientes de tener que buscarlas. El problema está cuando nos cambian las preguntas, y seguimos respondiendo las antiguas, es un derroche vital.
Mónica
Me gusta!!! Gracias a ti y a Andrés Schuchny por habernos (a todos los que le seguimos) darnos a conocer tu Post.
Por cierto, me encanta eso de «Teníamos todas las respuestas y nos cambiaron las preguntas…»
(quién tenía todas las respuestas….???)
besos
Odilas
Buen resumen compañero, pero si la próxima vez que te llame tu hipotética secretaria me hace esperar pensaré que eres idiota :)!. Ni tu ni ella os mercéis clientes así. Si queremos cambiar las cosas, hay que cambiarlas.
ESpero que sea un gran año.
Nos vemos pronto.
Un abrazo
Andrés Schuschny
Por la sabiduría que exaltan tus 10 reflexiones se nota que vas transitando por el buen camino. En esta ocasión esa sabiduría queda reflejada en tu disposición a compartir tu implacable experiencia con todos nosotros. A mi, eso me pone en la posición de la gratitud: Muchas gracias
un abrazo
Andres
Yoriento
Amalio, luego dirán que las listas y los decálogos son chungos para la reflexión, pero este me parece un gran post, te has obligado a extraer 10 ideas o enseñanzas tan sencillas como potentes.
Empiezas bien el año 🙂
MalenaRoBe
Pues te voy a llevar la contraria, Amalio. A mi si me ha interesado este post y espero los siguientes. En cierta manera, es el making off de los proyectos que nos cuentas dia a dia, lo que siempre es interesante. Además, respira realismo en un mundo que se debate entre las utopias imposibles y la resignación del inmovilismo.
Enhorabuena por tus «aprendizajes» y gracias por tu testimonio diario.
Elena