POST Nº 693 025 Juzgar el mérito de lo que consigue la gente es ―ya sabemos― un temita complicado, y cada uno tiene su vara de medir. La mía es que depende de los «impulsos naturales», que es una manera de referirse también a...
Escribo para comprender
POST Nº 693 025 Juzgar el mérito de lo que consigue la gente es ―ya sabemos― un temita complicado, y cada uno tiene su vara de medir. La mía es que depende de los «impulsos naturales», que es una manera de referirse también a...
La gente que viene de fábrica con impulsos naturales saludables que por defecto encajan con el tipo de cosas que esta sociedad recompensa tiene menos mérito – en realidad, han tenido suerte- que los que salen adelante, como los salmones, mitigando (o aprovechando para bien) sus instintos desfavorables
Hacer cosas que gustan menos, o aceptar encargos que se salen de nuestras actividades más deseadas, incluso si te sobra trabajo para elegir, puede no ser tan mala idea.
Intercambiábamos algunos mensajes por Twitter hace unos meses con Carlos Magro, sobre el papel de la cultura del esfuerzo en...
POST Nº526 Acabo de leer un interesante artículo del psiquiatra Carl Erik Fisher, profesor asistente de la Universidad de Columbia,...
No soy pedagogo, ni experto en educación, pero me veo escribiendo cada vez más artículos sobre el tema. Por algo...
- POST nº 474 - El futuro de la educación universitaria es un tema que me interesa mucho, y por...
Como algunos sabéis, llevo ya algunos añitos colaborando con educadores, equipos universitarios y programas de promoción de emprendedores en el...
A escala-micro yo trabajo, y me esfuerzo por mejorar mi entorno inmediato; pero a escala-macro, me manifiesto porque creo que lo anterior no es suficiente sin un cambio en las reglas de juego y en el diseño de la gobernanza. ¿Y si resulta que la auténtica solución, esa que va a “levantar a España”, pasa TAMBIEN por implicarse socialmente en la deconstrucción de un modelo que está enfermo?
La paciencia es un atributo en extinción y el valor más castigado de la vida moderna. Esta sociedad, abonada al lenguaje binario del éxito/fracaso, juzga la eficacia sólo a base de réditos inmediatos, pero los costes sociales de tanta liquidez se pagan caros. Mientras tanto, la historia del bambú japonés es la mejor metáfora para explicar las virtudes de la paciencia.
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