En julio escribí un post-catarsis sobre esa manía de los políticos de sentirse divos, y la nuestra de hacer de “comparsa del top-down” que los consiente, adora y malcría. Si tienes tiempo, échale un vistazo…
Vuelvo a la carga con el mismo asunto porque estoy harto, pero harto… de seguir aguantando las mismas tomaduras de pelo.
Se me han juntado dos rabiosos ejemplos que son la regla que confirma la regla de lo mal que andamos en materia de liderazgo.
El primer ejemplo lo viví en un reciente viaje internacional. Viajé primero solo, pero nos juntamos después con una delegación formada por empresas y funcionarios.
Había dos hoteles, y también dos categorías de viajar. ¿A que no te imaginas a qué hotel fueron los políticos, jefes y funcionarios de la Delegación? Todos fueron al hotel más caro que implicaba un cargo adicional de unos 900 euros para el erario público.
Que un empresario, con su dinero, quiera hacerlo, es cosa suya; pero que un político y/o funcionario, sea del cargo que sea, no tenga la sensibilidad en estos tiempos de sangrante paro de elegir la opción más austera, me parece de juzgado de guardia.
¿Y sabes cómo viajaron los principales jefes de la delegación, funcionarios incluidos? Pues en clase business. Échale un vistazo a las web de viajes y mira a ver lo que cuesta un billete de avión al otro lado del Atlántico en clase business.
Nunca, pero nunca he entendido por qué los jefes-funcionarios (o cualesquiera a los que se les suponga el rol de “líderes” de un grupo) tienen que viajar en una categoría superior, y separados del resto de los componentes de la delegación a la que pertenecen.
No es un tema baladí, no es anecdótico, sino una terrible metáfora que refleja el elitismo y clasismo que cala hasta los huesos el sistema público de gobernanza.
En tiempos de crisis, con cientos de miles de parados y familias rotas por penurias económicas, es incomprensible que haya gente todavía que no repare en gastos superfluos de este tipo. Una falta de sensibilidad intolerable.
El segundo ejemplo lo viví la semana pasada en Granada. Me invitaron a dar una ponencia en un evento sobre colaboración universidad-empresa. Según la agenda, comenzaba con una inauguración formal en la que intervenían cuatro “jefes” (rector universitario, presidente de la asociación de empresarios, delegado de innovación, etc.), y después venía mi ponencia.
Pues resulta que apenas terminó la ronda protocolar de intervenciones formales (aburridísimas, como siempre), se levantó la mesa y salieron los jefes disparados hacia la cámara de TV a dar el palique, interrumpiéndose bruscamente la jornada, y ahí se quedó el menda casi en solitario con unos cuantos participantes avergonzados sin saber qué hacer.
Los jefes terminaron de oírse, y se fueron a inaugurar otros eventos, de donde también se iban corriendo dejando su efímera impronta mediática.
Olvídate de “conversar”, no escuchan a nadie, (se) hablan y se piran.
Para colmo, tienen la cara de decir en su discurso que el tema que convoca el evento es de su “máxima prioridad”, y que por eso “se felicitan” por la iniciativa. Entonces yo me pregunto, “oye, si es tan importante para ti, ¿por qué no te quedas… y escuchas un poco?”
Mentira, mentira cochina… no les interesa un pimiento el personal, ni el tema, solo quieren salir en el mayor número de noticias y medios posibles, así de simple y de triste está montado el sarao, y todos calladitos como las….
Te cuento más, porque fue patético. Después de reproducir sus discursos enlatados ante la Prensa, arrastraron a unos cuantos de la comparsa Top-Down a tomarse un café, suspendiendo literalmente el evento, y mientras seguíamos ahí esperando los mismos gilipollas que les escuchamos al principio.
Lo juro, estuve a un centímetro de irme, estaba casi recogiendo para cancelar mi ponencia en señal de protesta, pero me lo pensé mejor: los que me invitaron no tenían la culpa, y menos la gente que se dignó a quedarse, estaban igual de avergonzados.
No era justo que me fuera, pero algo tenía que hacer para que estos señores no se fueran de rositas… así que comencé mi ponencia, una vez que regresó el personal del “café de los jefes”, denunciando el hecho, y apelando a un principio que me parece de sentido común: “nadie debería ser inaugurador profesional de eventos en los que no se quede a escuchar”.
Me quejé públicamente de esa actitud tan insensible, y de la incapacidad de los “jefes” que me precedieron para conversar. Había corbatas en la sala, gente con satisfacción cómplice que aplaudió (solo con la mirada) el mensaje, pero también algún que otro asustado que parecía decirme “qué tío más payaso, a dónde va con eso”.
Teníamos después una mesa redonda, y me habían pedido que propusiera preguntas para la Mesa. Envié seis preguntas que provocan debate, que son controvertidas, que se mueven en la frontera del consenso porque supongo que para eso son los debates, no??
Pero nada, poco caso me hicieron, porque al final me encontré con un listado de preguntas totalmente descafeinadas y redundantes, de esas que ya se sabe la respuesta, “quitamos las preguntas incómodas para evitar polémica” me dijeron, y al final los entiendo, porque es gente competente y con muy buena fe pero que se siente presa de un sistema que los aplasta.
Eso explica que la verdad solo se cuente en los pasillos, en petit comité, y que nunca aflore en los foros públicos, alimentando así esa bola de hipocresía colectiva que nos terminará aplastando.
Así se auto-refuerza el sistema Top-Down, escuchando sólo a sus asesores tan poco independientes porque ninguno enfada a la mano que le da de comer.
Pues eso, estoy hasta los güevos… de los políticos y jefes profesionales. ¿De qué “líderes” estamos hablando? ¿Son éstos los que nos van a sacar de la crisis? Estos no son “líderes”, ni son nada. Empatía cero, implicación cero, ¡¡Es que se les nota el aburrimiento en la cara de siempre repetir lo mismo!!
Los líderes somos (potencialmente) nosotros, pero falta coraje y voluntad para ponernos las pilas y denunciar ese chollo patético del divo-jefe. ¿O es que tenemos los “jefes” que nos merecemos? Puff, siempre termino haciéndome la misma pregunta.
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Tags: austeridad, bottom-up, crisis, divos, elitismo, empatía, eventos, funcionarios, hipocrecia, jefes, liderazgo, líderes, medios, Política 2.0, políticos, sensibilidad, top-down
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Trackback from Bitacoras.com on 9 December, 2009 at 9:01 am
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Entiendo y comparto tu indignación pero desgraciadamente creo que tenemos los jefes que nos merecemos, no tú o yo a título individual, sino como país.
Los políticos no los importamos ni pertenecen a una casta especial. Son una representación del país, simplemente con un sesgo más marcado en una serie de características negativas.
La mediocridad e incompetencia generalizadas de la clase política no es un tema nuevo. Lo que tal vez habría que preguntarse es si no habría que buscar un mejor de sistema de representación política que no favoreciera tanto la concentración de escoria…More from author
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José Miguel, el argumento que aduces “tenemos los jefes que nos merecemos” a mí me empieza también a tocar las narices. ¿por qué he de asumir sin opción a elegir el sistema que se han montado?
Otras organizaciones –empresas, ONG, religiones, etc.– no te imponen estar en su sistema. Si estás, te comportas y lo aceptas y, si no, te vas. Pero del sistema político no me puedo escapar y las reglas las establecen ellos.
Yo me pregunto:
1. Por qué son los únicos que si faltan al trabajo no pasa nada?
2. Por qué está bien visto (mejor que su contrario) hablar mal de la competencia? (¿se lo imagina alguien entre consejeros de distintas empresas?)
3. Por qué tienen tantas vacaciones? (aunque visto así, mejor, molestarán menos)
4. Por qué se ponen ellos a sí mismos el sueldo?
5. Por qué no dn cuenta de su gestión cada menos tiempo (6 meses, por ejemplo) sin basarse en bla, bla, bla, y más en una cuenta de pérdidas y ganancias?
6. Por qué no dejan libertad de voto como en cualqueir empresa a quienes les llevaron al cargo y les mantienen? (no hablo de las elecciones sino de los partidos)
7. Por qué no se exige que quien quiera ser político tenga un trabajo al que deba volver obligatoriamente al cabo de un tiempo no superior a dos legislaciones? (hay mucho mendigo disfrazado en los escaños que no se sabe muy bien de qué viviría si no pagáramos impuestos los demás)
8. Por qué legislan sobre las relaciones laborales sin casi experiencia en lo que es contratar personas, gestionar equipos y ajustar plantillas con costes laborales increíbles?
9. Por qué los sindicatos no trabajan la clase política?En fin, demasiadas preguntas.
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Amalio
Dicen que cada uno debe hacer lo que esté en su mano. Creo que este post es muy valiente y responsable, y necesitamos seguir hablando y sacando a la luz estos temas. Invito a divulgar, cosa que yo ya he hecho.
Este tema da para hacer películas, reportajes y largas conversaciones interminables, seguramente podríamos terminar hablando del futuro de Andalucía, de si seremos el “Miami de EEUU” versado en turismo sexual o un “Silicon Valley” con capital humano impresionante.
En mi opinión la clave como siempre está en las personas que están en esos puestos de alta responsabilidad y el capital humano que pueden ofrecer. Para empezar, ¿como van a quedarse estos señores en el evento si tan siquiera han escrito el discurso? Para eso están los gabinetes de prensa y las secretarias, claro. No saben que hablan y salen pitando porque no están cómodos, alegando “cargadas agendas”. Yo tampoco estaría cómodo en la apertura de una reunión de expertos en coches radio-control sencillamente porque no tengo ni idea del tema.
Siempre me he preguntado por qué se desean tanto esos puestos. Es mucha responsabilidad con metas difíciles y hay que estar muy preparado.
Imaginemos una oferta de trabajo que fuera así:REQUISITOS:
• Experiencia vital amplia y contrastada (preferiblemente en un país donde el concepto y ejecución de la innovación vaya por delante)
• Experiencia vital en el tejido empresarial local y regional
FUNCIONES:
• Establecer mecanismos que no obstaculicen la innovación
• Convencer y contagiar de la importancia de la innovación a los empresarios
• Dar ejemplo y ser modeloEl problema está en que los requisitos del candidato elegido no se cumplen, pues en realidad son estos:
• Ser dócil y manejable
• No causar polémicas
• Ser discreto
• Dominio del arte del “parecer”
• Renunciar a la personalidad de uno mismo
• Ser amigo o familiar de alguienEstoy convencido que si habláramos en la intimidad con políticos, muchos nos contarían su frustración, por tener que vivir con la incomodidad en el cuerpo, renunciar a decir lo que piensan, pensar en lo que no tienen que decir antes de hablar, sentir cosas por tener que, en demasiadas ocasiones, hablar de algo que ciertamente no dominan; Pero prevalece esa ambición personal derivada de asumir que estar en ese puesto equivale al éxito personal, sin considerar en donde se mete uno.
Es difícil conversar cuando existe el tabú. Cuando uno siente miedo porque su conversador sabe mas que el (en vez de sentir pasión por escuchar y enriquecerse). Esto lo he visto, se nota en los gestos, en las manos, en la cara, en querer aplazar todo y pasar de lo específico a lo general.
Hace algo menos de un año escuché a alguien que trabaja en una consejería andaluza decir “pues yo no estoy notando para nada esta crisis y tampoco creo que sea para tanto”. Esta persona no sólo no percibía la crisis en su bolsillo y vida personal, sino que carece de sensibilidad y luces como para sentir y tomar conciencia de las tragedias que hay por ahí. Ay dios! si eres un cargo público precisamente tienes que ser consciente de la realidad que representas. Honestamente prefiero el mal de esa persona al mal de todas las personas que la padecen.
Parece que el mal hacer en lo profesional requiere de acciones compensatorias orientadas a lo personal, el “yo, yo, yo” se impone a lo profesional, ¿para despistar? Me gustaría que un experto definiera como es un político profesional VS político vulgaris.
Lo que está en nuestra mano es recordar a estos señores con los medios que tengamos, que tienen la obligación de dejarse la piel por los ciudadanos y empresarios, de ser los que mas saben en los temas que dirigen, de dar ejemplo, de escuchar y analizar la realidad.
Es cierto que tenemos lo que merecemos, por lo general se piensa demasiado en lo que digan los demás y el mensaje va procesado en función a este parámetro, en vez de estar procesado en función a unos objetivos que se supone son por el bien de todos. El estándar de calidad es más bien bajito.
Dicen que China descubrió América antes que Colón, sin embargo estaba tan cómoda que pasó de ella. Los chinos eran tan grandes que no tenían competencia. Quizás a los españoles nos pasa eso, al no haber salido de aquí no somos conscientes de lo que ocurre en el resto del mundo y nos quedamos atrás, quedando estancados en mentalidades anticuadas donde en vez de ser europeos aún sentimos cosquillas si nos encontramos un paquete de bolígrafos nuevos en la calle.
Pero esto se puede cambiar y posts como este animan a seguir luchando desde lo que uno puede hacer. Así que gracias por compartir.
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Enhorabuena por el post, Amalio!
Como ya dicen en algún comentario anterior se trata de un post valiente, de protesta de verdad y no como la de los sindicatos, que reivindica implicación y que cada uno deje de mirar por lo suyo, sobre todo los políticos que sólo se representan a si mismo.
Cuando las cosas van mal es cuando se demuestra la verdadera valía y nuestro cuerpo político ha demostrado que no valen para nada. Sólo se dedican a despotricar sin base, ni fundamento, ni conocimiento. Intentan engañar al pueblo con sus largos y tediosos discursos y sus juegos de palabras, y no entienden que no nos están engañando que simplemente nos tienen aburridos; aburridos y muy hartos.
Creo que la clase política de España son de lo peor como clase política. La gente trabaja y se esfuerza para poder vivir, el estado le pide que contribuya porque “Hacienda somos todos” pero sólo quieren derrochar ese dinero pegandose la vida padre y no contentos con ello algunos (hasta que no se demuestre que son todos) se inflan a robar. Y lo mejor de todos es que no sienten vergüenza. Seguro que piensan que se lo han ganado con el sudor de su frente. Se creen una élite y no saben hacer la O con un canuto.
Y es que ya lo dijo Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.”
Para esto no hace falta saber mucho, sólo hacer como que se sabe.¿Tenemos los jefes que nos merecemos? Supongo que es así, porque no hacemos nada por evitarlo. Esperemos que seamos los suficienmente valientes como para cambiarlo. Este post es un buen ejemplo como empezar.
Felicidades por tu trabajo y Felices Fiestas.
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Hola Amalio,
Pues sí, a mí también me parece un post valiente, porque recientemente también he sentido lo mismo ante “inauguradores profesionales” (fantástico apócope), y no hice lo que has hecho tú. Eso sí, estoy totalmente de acuerdo con JM en que esto es lo que hay, porque en mi caso creo firmemente que esto es lo que somos.
Dice un refrán muy español que “Dios nos ponga donde haya”. Si nadie votara a ningún partido con listas cerradas, el sistema cambiaría, sí o sí. Pero todos preferimos votar a ‘los nuestros’ antes de que cambie absolutamente nada de nada… y ahí empieza el problema: si tenemos mucha corrupción (vivo en Mallorca, no se libran ni los gatos), es porque somos corruptos. Si tenemos burbuja de ladrillo, es porque muchos (MUCHÍSIMOS) ciudadanos de a pie que ahora se quejan han ganado mucho (¡MUCHÍSIMO!) dinero con las plusvalías. Si no somos capaces de innovar es porque para innovar hay que arriesgar, y aquí las estadísticas dicen que preferimos ser funcionarios con el estómago agradecido a que además de jugárnosla encima nos llamen “empresarios”, con lo mal visto que está. ¡Gensanta!
Nos ‘clava’ el slogan de Vodafone… ‘Somos como somos porque tú eres como eres’. Ni más, ni menos…
Muchas gracias por la oportunidad de comentar y un fuerte abrazo,
Jaime
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@RiverDD: Diego, ya te estaba extrañando, no te veia comentando por aqui desde hace tiempo. Me alegro que me visites, y que te haya gustado el post. Creo que el hartazgo hacia la clase politica es bastante generalizado, igual que el inmovilismo. Pero siento que algo se mueve… algo se mueve, amigo, y espero que se note pronto, que nos alcance la vida para verlo.
La clase politica española se cree, efectivamente, una élite… porque nosotros les tratamos así. Son los divos que nosotros mismos hemos creado. Tambien creo que el cambio tiene que partir de nosotros, incluso del modo en que juzgamos a los políticos. Empezando porque la honestidad politica ya genera desconfianza, y se presta a suspicacias y a críticas, asi que ¿quien se atreve? Las ovejas del rebaño se vigilan unas a otras para que ninguna se salga. Su supervivencia es interdependiente.
De todos modos, Diego… “algo se mueve”, creeme… seamos optimistas…@Jaime izquierdo: Gracias, Jaime, por tus palabras. Un placer tenerte por aqui, y que coincidamos en sensibilidades. Lo de los “inauguradores profesionales” es penoso, una practica habitual y consentida. Tenemos que criticarlo, porque es un tema de respeto. Si hablas, entonces quédate a escuchar. Y si no tienes tiempo, entonces vé a menos eventos, pero quédate.
Me resisto a la consigna de “esto es lo que hay”… ¡¡no puede ser!! ¿nos dedicamos a la innovación o a qué coñi nos dedicamos?? Un innovador se tiene que plantear siempre ¿Y por que no? No podemos conformarnos con lo que hay, porque eso significaría que no confiamos en las personas, y en el potencial humano para el cambio que existe, que hay que canalizar.
Conozco a muchas personas que no estan dispuestas a cruzarse de brazos, y hay cada vez mas….
Un abrazo, compañero…Jaime
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Hola Amalio, te conocí en un taller 2.0 en el CADE Marbella, me encantó y hoy he visto que estuviste en el iniciador y leyendo el resumen de ese día he dado con este post. He puesto en práctica algunos de tus consejos, y uno que siempre hago, mezclarme en los eventos con gente diferente a mi o mi profesión.
Sobre este post, decirte que yo he dejado momentaneamente mi proyectode la escuela por razones parecidas a las que describes, yo quiero aprender a desarrollar un gran proyecto que tengo, que sé que es buenísimo, pero solo me enseñan a rellenar subvenciones y planes financieros y a decirme que si quiero inversión del estado debo crear un gueto.
Gracias a tu taller descubrí que el proyecto de multinivel que acababa de conocer me decían las mismas cosas que tú hablando del 2.0, eso me hizo seguir investigando durante meses puesto que las personas que me lo ofrecieron aún están verdes en el tema, acabo de llegar de Barcelona donde está la central, sin dinero me he plantado allí y me han ofracido casa y comida y lo que yo he llamado, un Master en Network Marketing, he aprendido y he visto que funciona, y te agradezco ese taller porque me hiziste ver que lo que ellos me contaban no era cosa de sectas como mi familia me decía, era el futuro. Gracias, un fuerte abrazo, Ana Fernández.More from author
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Pingback from Hablar con libertad, a los 76 | QQ on 2 September, 2010 at 1:07 pm
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